Como informa The New York Times, la situación acarreada por los incendios forestales en California es ahora insostenible. Hasta hace 10 años el cambio climático era una noción abstracta, ahora es un fenómeno real para cientos o miles de californianos que huyen de la tragedia y están asfixiados por una capa de humo, en el peor año de incendios que ha ocurrido.

Más de un millón de hectáreas han sido arrasadas por los incendios forestales. Millones de residentes están asfixiados por el aire tóxico. Olas de calor con temperaturas altísimas y continuos apagones. El cambio climático, según los científicos, está dándole una bofetada a California.

La crisis que enfrenta el estado más poblado de Estados Unidos es algo más que una mera acumulación de catástrofes individuales. También es un ejemplo de algo que les ha preocupado a los expertos del clima desde hace mucho, pero que pocos esperaban ver tan pronto: un efecto en cascada en el que una serie de desastres coinciden y se detonan o amplifican entre sí.

Roy Wright, quien dirigió programas de resiliencia en la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por su sigla en inglés) hasta 2018, dijo en un comunicado:

“Se están cayendo las piezas de dominó como los estadounidenses nunca se habían imaginado. Es apocalíptico”.

Incendios forestales incontrolables, aire tóxico y agua contaminada: cambio climático se respira en California
Un bosque nacional cerca de Los Angeles, en California, en llamas este viernes. Crédito: AFP

Lo mismo se podría decir de toda la costa oeste del país esta semana, hasta Washington y Oregón, donde los pueblos se vieron diezmados por el fuego mientras los bomberos combatían al límite de sus capacidades.

Impacto del cambio climático

Si el cambio climático era un concepto abstracto hace una década, en la actualidad es demasiado real para los californianos. Los intensos incendios forestales no solo están desplazando a miles de personas de sus hogares, sino que están provocando que químicos peligrosos se filtren en el agua potable.

Gavin Newsom, gobernador de California, dijo el mes pasado:

“Si no creen en el cambio climático, vengan a California”.

Los climatólogos argumentan que el mecanismo detrás de la crisis de incendios forestales es simple: el comportamiento humano, sobre todo la quema de combustibles fósiles como el carbón y el petróleo, ha liberado gases de efecto invernadero que elevan las temperaturas, lo cual seca los bosques y los predispone a incendiarse.

De cierto modo, los incendios forestales que han sucedido en California durante este año llevan décadas gestándose. Una sequía prolongada que terminó en 2017 fue una de las principales causas de muerte de 163 millones de árboles en los bosques de California en la última década, según el Servicio Forestal de Estados Unidos.

Ahora, la pandemia de coronavirus añade una nueva capa de riesgo a una situación que de por sí es peligrosa. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades han emitido comunicados que advierten que las personas con COVID-19 corren mayor riesgo de resultar afectadas por el humo de los incendios forestales durante la pandemia.

Incendios forestales incontrolables, aire tóxico y agua contaminada: cambio climático se respira en California
En la ciudad de Molalla, Oregon, el cielo se cubrió de ceniza. Cientos de miles de personas debieron abandonar sus casas por los incendios. Crédito: REUTERS

En cuanto al agua potable, los científicos saben desde hace años que la escorrentía de los hogares incinerados puede transportar químicos nocivos a las aguas subterráneas y los reservorios. Sin embargo, las investigaciones realizadas tras los incendios forestales de 2017 en la región conocida como Wine Country al norte de San Francisco y los incendios de 2018 que destruyeron el pueblo de Paradise en las faldas de la Sierra Nevada revelaron una amenaza diferente: se consiguió benceno y otros contaminantes peligrosos en los acueductos, posiblemente provenientes de los plásticos dañados por el calor en la infraestructura hidráulica.

Incluso después de que se extingan los incendios de este año, sus efectos en cadena seguirán propagándose, creando problemas económicos —en la industria de los seguros y con la red eléctrica del estado, por mencionar un par de ejemplos— que van mucho más allá del daño físico y de salud de los desastres en sí mismos.

El caos climático se ha manifestado de forma intensa en California. Según diversos estudios científicos, aún tenemos tiempo y opciones de revertir el daño causado, pero ahora todo depende de la humanidad. ¿Podremos recuperar los años perdidos? ¿podremos restaurar nuestro hogar, la Tierra? La esperanza existe y no debemos perderla. Aún es posible señores. 

Imagen de portada: Residentes locales miran el humo y el fuego sobre una colina durante los incendios forestales cerca de la ciudad de Medford, Oregon, el 9 de septiembre de 2020. Crédito: Carlos Barria / Reuters

Fuente: The New York Times

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