La vida en la Tierra es el resultado de un conglomerado de sistemas que trabajan en perfecta armonía. Parece mentira que, en medio de tanta inmensidad, nuestro planeta se encuentra tan lleno, rebosante, de vida. Por ello, el mayor deseo de toda mente inquisitiva, sin duda es explorar nuevos mundos en busca de vida inteligente. Pero, ¿podría una de  nuestras naves espaciales incendiar accidentalmente toda la atmósfera de un mundo alienígena?

Una visita inesperada y… ¿catastrófica?

¿Podrían nuestras naves espaciales incendiar accidentalmente la atmósfera de un mundo alienígena?
Crédito: Pixabay

¿Por qué surge esta pregunta? Pues bien, supongamos que, en algún punto del futuro, los seres humanos podamos enviar excursiones intergalácticas, naves espaciales que visiten otros planetas. Los científicos saben bien que algunos planetas de nuestro sistema solar, como Júpiter, tienen atmosferas con altas concentraciones de hidrógeno o metano en su composición. Y todos sabemos lo volátiles que resultan ser dichos gases.

Entonces, en esta supuesta visita inesperada a un planeta desconocido, los exploradores terrestres finalmente llegan a su destino. Deciden descender lentamente, mientras se adentran en la primera barrera defensiva del planeta anfitrión: la atmósfera. Pero, cuando despliegan los propulsores de cohetes para aminorar el descenso, pasa algo catastrófico.

Las llamas y el calor que sale de las boquillas de los propulsores entran en contacto con el metano, o el hidrogeno, presente en la atmósfera. De inmediato, el cielo alienígena comienza a arder, dispersándose una llamarada de fuego que en pocos segundos rodea al planeta entero. Un pequeño accidente, una inadvertida visita, completamente catastrófica.

Planetas con atmósferas cargadas de hidrógeno

¿Podrían nuestras naves espaciales incendiar accidentalmente la atmósfera de un mundo alienígena?
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La situación hipotética que hemos planteado es producto de lo que conocemos sobre gases como el hidrógeno o el metano. Estos gases son elementos principales y abundantes en la composición de las atmosferas de los tres gigantes de nuestro sistema solar: Júpiter, Saturno y Neptuno. Por su parte, una de las lunas de Saturno, Titán, presenta nubes de metano flotando en su atmósfera.

¿Quiere decir esto que una nave espacial terrestre nunca podrá visitar estos planetas, y que, de hacerlo, incendiaría accidentalmente su volátil atmósfera? A juzgar por el comportamiento del hidrógeno o metano en nuestro planeta, sí. Una fuga de hidrógeno, por ejemplo, pudo ser la responsable de la terrible destrucción de la aeronave Hindenburg, en 1937, dejando 37 fallecidos.

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Sin oxígeno, la combustión es prácticamente imposible

Claro está, el hidrógeno o metano son altamente volátiles en nuestro planeta por los altos niveles de oxígeno presentes en el ambiente. Todos sabemos que, para que una llama se encienda, es necesario que el combustible, cualquiera que sea, se combine con el oxígeno. Esto genera una reacción química que libera calor, lo que hace posible entonces que encender una fogata o un cerillo sea sencillo.

Ahora bien, ¿y fuera de la Tierra? ¿Podría el hidrógeno o metano de alguna atmósfera alienígena servir de combustible si no hay suficiente oxígeno? Los expertos aseguran que no, que mientras no haya la cantidad de oxígeno necesaria, no importa que dichas atmosferas estén repletas de gases volátiles. Sería solo combustible, pero sin la capacidad de reaccionar químicamente y generar calor.

De ser posible, ya hubiese ocurrido

¿Podrían nuestras naves espaciales incendiar accidentalmente la atmósfera de un mundo alienígena?
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De hecho, si fuera posible encender la atmósfera de Júpiter, seguramente ya hubiera ocurrido. Esto porque dicho planeta es golpeado constantemente por objetos mucho más grandes y con más energía que una nave espacial. Y cuando decimos mucho más grandes, nos referimos al comenta Shoemaker-Levy 9, que para el año 1994, colisionó contra Júpiter, sin daños aparentes en su atmósfera. Dicho cometa fue tan grande, que su encuentro con el coloso pudo verse desde la Tierra.

A lo mucho, una colisión de tal magnitud generaría reacciones químicas de alta temperatura y presión y calentamiento localizados. La sobrepresión del evento se propagaría como una onda de choque, expandiéndose unos kilómetros y enfriándose rápidamente. Nada de atmósferas en llamas o infiernos celestiales, para lo cual haría falta indiscutiblemente el ingrediente principal: oxígeno.

Y entonces, ¿por qué nuestra atmósfera no se enciende en llamas, si está compuesta de un 20% de oxígeno? Pues bien, pudiera parecer una cantidad considerable, pero el 80% de nitrógeno restante (también presente en la atmósfera) no es un combustible muy bueno. Ese perfecto equilibrio hace posible la vida terrestre en todas sus formas.

Por: Luisa Lugo

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