¿La “Cara Oculta” de los OVNIs del Pentágono?
¿Revelaciones o desinformaciones?
Publicado el 12 Ene 2022
© Imagen: Unsplash / Alex Iby - Fernando T.

La intrahistoria de los denominados OVNIs del Pentágono está repleta de claros oscuros. Extasiados por las filtraciones de alto nivel y el constante flujo de noticias en torno al estudio gubernamental de los UAPs, la mayoría del público e investigadores no se ha detenido en comprobar todas las pistas que han quedado en el camino y que parecen apuntar hacia la existencia de una hoja de ruta secreta detrás de todas estas revelaciones. ¿Nos encontramos ante la revelación OVNI final o nos hallamos ante una campaña perfectamente orquestada por la inteligencia estadounidense para desinformar?

 Código Oculto te ofrece en exclusiva una aproximación a la cara oculta de los OVNIs del Pentágono.

A nadie se le escapa que la situación actual que vive el fenómeno OVNI (evitaré utilizar la palabra UAP) era impensable hace tan sólo 5 años vista. El resucitado e inexplicable interés gubernamental estadounidense por una incómoda cuestión que parecía superada como la de los OVNIs no hace sino alimentar las suspicacias sobre las verdaderas motivaciones que se ocultan tras estos últimos movimientos. Y aunque en un primer momento muchos creyeron que se aproximaba el momento de la ansiada verdad. El día de la revelación final de la existencia de vida extraterrestre entre nosotros. Con el paso de los meses el entusiasmo se fue aplacando. Y mucho más aún cuando se conoció que todas las filtraciones y revelaciones que se han producido desde 2017 ha estado promovidas por (ex) agentes de inteligencia del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Pero más desalentador es comprobar que, a día de hoy, pese a todo el revuelo organizado, los cientos de reportajes, las miles de horas de radio, televisión que se han ocupado de los denominados OVNIs del Pentágono no se ha obtenido ninguna evidencia definitiva sobre el fenómeno. Estamos en el casillero de salida. La sensación de vértigo ha sido impostada. Una ilusión. Por lo que no sería descabellado imaginar que el escenario haya sido planificado o reutilizado por los servicios secretos norteamericanos con un objetivo mucho más siniestro del que esperamos. Empecemos.

Los Inicios

Parece meridianamente claro que la formación del AAWSAP (Advanced Aerospace Weapon System Applications Program) en 2008, fue una iniciativa privada que pudo pasar desapercibida a la inteligencia estadounidense. De hecho, se sabe que el millonario Robert Bigelow recibió un contrato del gobierno, de manera opaca, por 22 millones de dólares con el pretexto de estudiar las futuras innovaciones en las próximas décadas en el campo de la aeronáutica y la astronáutica además de algunos posibles avances a nivel tecnológico militar. Pero la realidad era bien distinta.  Muy distinta. Robert Bigelow, James  Lacatski (Oficial de Inteligencia, Defensa de Misiles de la DIA) y el senador Harry Reid (pieza fundamental para conseguir el patrocinio del congreso) querían investigar los fenómenos paranormales que ocurrían en el Rancho Skinwalker (propiedad de Bigelow) y de camino todo lo relacionado con los OVNIs. Los tres eran fervientes creyentes y defensores de la hipótesis extraterrestre. Pero pronto sus actividades quedaron al descubierto. Es posible que, en algún momento, alguien dentro del organigrama de inteligencia del gobierno se percatara que el AAWSAP estaba realizando una serie de extrañas investigaciones que se alejaban por completo de los objetivos iniciales presupuestados y decidieran intervenir. Y es entonces cuando en 2010 se retiran los fondos y se coloca como director del AAWSAP, que pasa a llamarse ahora AATIP (Advanced Aerospace Threat Identification Program), a Luis Elizondo (Lue Elizondo) un agente de inteligencia.

Luis (Lue) Elizondo

Luis (Lue) Elizondo.

Si bien el grupo formado por Bigelow formaba parte de la estructura del Pentágono (aunque fuese un contratista externo), Elizondo pertenecía a la DIA (Defense Intelligency Defense). Nunca se ha explicado convenientemente como se recluta a este ex-agente de campo, experto en operaciones contra la insurgencia, golpes de estados y narcotráfico para que ocupe la dirección del AATIP. En ese tiempo, se cruza en el camino de Elizondo, Cristopher Mellon, que le muestra todo su apoyo para que continue las investigaciones sobre los OVNIs que parecen estar recibiendo ciertas trabas por parte de sus superiores que no lo consideran un tema serio. No obstante, oficialmente el AATIP es cancelado en 2012. Elizondo permanece vinculado a la DIA hasta 2017 cuando presenta su dimisión y es contratado por la TTSA (To The Star Academy) para continuar en el estudio del fenómeno OVNI. Ese mismo año Elizondo colabora de forma encubierta con periodistas de The New York Times, Helene Cooper, Ralph Blumenthal y Leslie Kean, para ofrecer una exclusiva donde se revela la existencia del AATIP y la filmación de un extraño objeto desde un caza militar que da la vuelta al mundo (Glowing Auras and ‘Black Money’: The Pentagon’s Mysterious U.F.O. Program. 16/12/2017). Mellon también participa en la sombra con Elizondo, mientras aún pertenecen a la DIA facilitando información a los periodistas ¿revelación de secretos?

Introspectiva

El control de la información a veces no es tan estricto como se piensa desde fuera. Está demostrado que ni los gobiernos, ni los servicios de inteligencia son conocedores de todo lo que ocurre en su seno. Ni mucho menos. Y Bigelow, con la complacencia de unos buenos y providenciales enlaces políticos como Harry Reid (Bigelow hizo donaciones a las campañas electores de Reid. 2004/2006), Ted Stevens y Daniel Inouye «engañó» al Congreso y al Departamento de Defensa sobre los verdaderos propósitos del AAWSAP para poder conseguir el dinero público. De hecho, es significativo que la única empresa que se presentó a la oferta del Pentágono fue el BASS (Bigelow Aerospace) creado ese mismo año (2008) para optar a esa licitación (prevaricación). Por lo tanto, examinando los orígenes del AAWASAP queda demostrado que una reunión privada en el rancho Skinwalker entre Bigelow y Lacatski por mediación de Reid fue la que incitó a las tres partes a formar un estudio «científico» de la propiedad del millonario, pero bajo el amparo económico del Pentágono. En definitiva, el AAWSAP no respondió a un interés del gobierno USA por investigar los OVNIs o ningún otro fenómeno anómalo (aunque esto no descarta que posteriormente se involucrara y utilizara este grupo para desarrollar una campaña propia o existan otros programas secretos dedicados a estas investigaciones). La mayor prueba de esto es que un millonario excéntrico como Robert Bigelow estaba al mando. En el instante que alguien del gobierno fuera de AAWSAP se percató o fue informado desde dentro de las extrañas actividades que realizaban, fue consciente que tarde o temprano este escandaloso proyecto seria conocido por el gran público. Y tras detenerse (o no renovarse) la financiación de AAWSAP, que hasta donde se sabe no había producido nada de interés, la DIA situó a Lue Elizondo a modo de cobertura hasta 2012 para que siguiera recopilando información sobre avistamientos de fenómenos aéreos no identificados protagonizados exclusivamente por personal militar.

Incongruencias

Ni Lue Elizondo ni Cristopher Mellon han ocultado que desde hacía tiempo (antes de 2017) estaban planeando la mejor forma de dar a conocer la realidad OVNI a la opinión pública norteamericana, y sobre todo informar sobre la existencia de un programa secreto oficial dedicado al estudio de estos fenómenos. Y hasta la fecha ninguno de los dos ha sido reprobado ni por sus declaraciones ni por sus acciones que podrían considerarse revelación de secretos. Mas inexplicable aún, es que Elizondo conserve sus credenciales de seguridad nacional como contratista de Defensa, aunque el propio interesado se niega a dar más explicaciones sobre la labor que desempeña para sus antiguos jefes. Según ha revelado Elizondo durante su etapa en AATIP se cansó de esperar a que sus superiores tomaran en serio sus investigaciones y por eso decidió renunciar a su puesto en 2017. Pero antes de marcharse, como asegura el investigador Alejandro Rojas en un esclarecedor reportaje titulado «How US Intelligence Community Insiders Got the Senate’s Attention Regarding UFOs» (23/10/20) se produce un hecho clave:

“Elizondo y Mellon tramaron su plan. Mellón afirmó sin temor a comprometer su papel en esta trama, que: ‘Teníamos una estrategia desde el principio y un plan antes de que se fuera (…) Discutimos cómo sería eso, y lo hemos estado ejecutando desde entonces'”.

El pasado 30 de octubre de 2021 el proyecto Galileo, lanzado por Avi Loeb, ha hecho publicó un comunicado donde anuncia la incorporación de Lue Elizondo y Chris Mellon en su grupo para la investigación de los fenómenos aéreos no identificados y la búsqueda de señales y firmas de origen extraterrestre

El pasado 30 de octubre de 2021 el proyecto Galileo, lanzado por Avi Loeb, ha hecho publicó un comunicado donde anuncia la incorporación de Lue Elizondo y Chris Mellon en su grupo para la investigación de los fenómenos aéreos no identificados y la búsqueda de señales y firmas de origen extraterrestre. Cortesía: José Antonio [email protected]

En una entrevista para CQ «This man ran the Pentagon’s secretive UFO programme for a decade. We had some questions»  (09/11/21) se explica perfectamente este doble juego:

“Un aliado de Elizondo, el ex subsecretario adjunto de defensa para inteligencia Chris Mellon, había ayudado a los reporteros a obtener imágenes tomadas desde las cabinas de los aviones de combate de la Marina de los EE. UU.”

Pero la divulgación de los tres famosos videos (Tic Tac, Go Fast, y Gimbal) están repletas de irregularidades y mentiras según informó en un artículo titulado «The UFO Information Operation» (23/11/21) un investigador anónimo bajo el nombre de «INFO_OPS»:

“Semanas antes de renunciar al Departamento de Defensa, en agosto de 2017, Elizondo realizó una solicitud formal para que el Departamento de Defensa divulgara los tres videos filmados por las cámaras de los pilotos de la Marina de los EE. UU. que finalmente fueron publicados por The New York Times. De acuerdo con la política del DoD, Elizondo solicitó la publicación de los videos y presentó el formulario DD 1910s requerido a la Oficina de Publicaciones y Revisión de Seguridad de la Defensa (‘DOPSR’). Los tres formularios DD 1910 presentados no estaban firmados por Elizondo. También estaban sin firmar por la Autoridad de Clasificación Original de Nivel de Servicio designada, la única persona autorizada para autorizar la desclasificación o la divulgación pública. Por razones que aún no están claras, la ausencia de firmas en el formulario DD 1910 de Elizondo no fue problemática y el DOPSR autorizó la publicación de los videos unos días después. Una investigación posterior del Departamento de Defensa sobre la publicación de los videos blanqueó la aprobación de la publicación del DOPSR y descubrió que ‘los videos no estaban clasificados'”.

Mellon también se adjudicó la desclasificación de los videos:

“Contrariamente a la publicación legal de los tres videos, el ex Subsecretario de Defensa para Inteligencia y Seguridad, Christopher Mellon, declaró en una entrevista para el documental The Phenomenon que era responsable de publicar los tres videos OVNI a The New York Times y que su recepción de esos videos violó la política del Departamento de Defensa. El director de la película, James Fox, quien entrevistó a Mellon en el documental, aparentemente estaba mal informado de que un funcionario retirado del Departamento de Defensa (Mellon) aseguró la publicación de los videos, no un funcionario activo en el Pentágono (Elizondo). En la película, Fox le preguntó a Mellon cómo pudo lograr que el Pentágono aprobara el lanzamiento público de los videos. En una narración melodramática que recuerda a la fama de Watergate, Mellon declaró: ‘Recibí los videos, los videos ahora famosos, en un aparcamiento del Pentágono, de un funcionario del Pentágono, todavía tengo el empaque original. Este es un caso en el que alguien dobló un poco las reglas, y lo hizo por un bien mayor, y por eso todos estamos mejor'”.

Sue Gough portavoz del Pentágono en un comunicado dijo:

“Después de una revisión exhaustiva, el departamento ha determinado que la publicación autorizada de estos vídeos no clasificados no revela ninguna capacidad o sistema sensible… Y no incide en ninguna investigación posterior de incursiones en el espacio aéreo militar por parte de fenómenos aéreos no identificados”.

¿Se puede desclasificar o filtrar lo que no es secreto? ¿Quién dice la verdad?

Tampoco parece que las conexiones entre los miembros de AAWSAP y el AATIP fueran tan fluidas como ha dejado entrever desde un principio Elizondo. En declaraciones efectuadas al periodista George Knapp el ex-agente secreto aseguró que estaba perfectamente informado de las investigaciones realizadas por sus antecesores y que no hacía nada sin consultar. Sin embargo, cuando Knapp entrevistó a Bigelow en enero de 2021, el multimillonario dijo que solo se encontró en dos ocasiones con Elizondo y que no jugó un papel preponderante en sus estudios. Pero la afirmación más rotunda de Bigelow al periodista de las Vegas es que no informaban a Elizondo de sus actividades. En el libro «Skinwalkers at the Pentagon: An Insiders’ Account of the Secret Government UFO Program» (2021) escrito por Lacatski, Knapp y Colm A. Kelleher (bioquímico), el ingeniero de cohetes asevera que AATIP era un apodo informal del AAWSAP, que operaba fuera del Pentágono, que no poseía fondos y que solo entrevistaba a personal militar por lo que sus investigaciones y alcances eran muy restringidos. Por tanto todas estas declaraciones demostraban que Bigelow y los miembros de AAWSAP no confiaban en Elizondo ya que había sido impuesto desde fuera. Y aunque Elizondo dice públicamente que estuvo vinculado en el AAWSPA desde 2008, su participación se rastrea desde el 2010 al 2012. Pero ¿Cuál era el verdadero propósito de Elizondo? ¿Fue colocado en el AATIP por alguna razón?

La serie OVNIs producida por JJ Abrams y basada en los últimos acontecimientos ocurridos tras la publicación de la exclusiva del New York Times sobre la existencia de un programa OVNI secreto del gobierno estadounidense contiene algunas informaciones muy polémicas. En el segundo capítulo de la serie, mientras entrevistaban al periodista George Knapp, aparecía en imagen, de forma sorpresiva, Christopher Mellon como uno de los integrantes del NIDS de Bigelow. Ante tal afirmación me puse en contacto con Knapp para que me aclarara este punto. Su respuesta fue breve y me negó que Mellon formara parte del NIDS. Sin embargo, ante mi petición de que ampliara información sobre por qué aparece en el documental como si lo fuera, no quiso aportar más detalles o reconocer que fue fruto de un simple error de producción al montar las imágenes del documental. Pero no es este el único punto controvertido. En el capítulo 3, James Carrión, antiguo director de MUFON acusó veladamente a Harold Puthoff y Jacques Vallée de colaborar con el gobierno de los Estados Unidos en tareas de desinformación. Ambos participaron en el AAWSAP. (Recordar que Bigelow compró la base de datos de MUFON, tras cambiarse algunas cláusulas del grupo para permitir su cesión a terceros. Actualmente la base de datos está acabó en poder del Pentágono con cientos de datos personales de testigos OVNIs)

La serie OVNIs producida por JJ Abrams y basada en los últimos acontecimientos ocurridos tras la publicación de la exclusiva del New York Times sobre la existencia de un programa OVNI secreto del gobierno estadounidense contiene algunas informaciones muy polémicas. En el segundo capítulo de la serie, mientras entrevistaban al periodista George Knapp, aparecía en imagen, de forma sorpresiva, Christopher Mellon como uno de los integrantes del NIDS de Bigelow. Ante tal afirmación me puse en contacto con Knapp para que me aclarara este punto. Su respuesta fue breve y me negó que Mellon formara parte del NIDS. Sin embargo, ante mi petición de que ampliara información sobre por qué aparece en el documental como si lo fuera, no quiso aportar más detalles o reconocer que fue fruto de un simple error de producción al montar las imágenes del documental. Pero no es este el único punto controvertido. En el capítulo 3, James Carrión, antiguo director de MUFON acusó veladamente a Harold Puthoff y Jacques Vallée de colaborar con el gobierno de los Estados Unidos en tareas de desinformación. Ambos participaron en el AAWSAP. (Recordar que Bigelow compró la base de datos de MUFON, tras cambiarse algunas cláusulas del grupo para permitir su cesión a terceros. Actualmente la base de datos está acabó en poder del Pentágono con cientos de datos personales de testigos OVNIs).

Infiltrados

Elizondo se posicionó rápidamente en la escena pública ufológica a través de la exclusiva de The New York Times, y de su presentación mediática en la TTAS (To The Star Academy) en un acto casi simultaneo. Nadie había oído hablar anteriormente de esta academia que se presentaba con numerosos miembros del más alto nivel científico, político y de inteligencia y comandado por alguien muy peculiar, Tom DeLonge (ex-líder de la banda Blink-182 y que ese mismo año es elegido como el «mejor ufólogo» de los Estados Unidos). En su citado reporte «INFO_OPS» decía que:

“La evidencia disponible públicamente sugiere que TTSA es una organización de cobertura pública para una agencia del gobierno de los EE. UU. Y que se formó para llevar a cabo una operación de influencia ilegal contra el público estadounidense relacionado con los OVNIs. Dos de los fundadores de la TTSA, Jim Semivan y Hal Puthoff, pasaron décadas en la CIA y la NSA. Semivan y Puthoff pudieron disfrazar el posible financiamiento patrocinado por el gobierno de TTSA al formar la compañía a través de una serie de transacciones de acciones complejas entre seis entidades fantasmas propiedad del músico de rock Tom DeLonge, un ‘tonto útil’ que se ha desempeñado como director ejecutivo ‘interino’ de la compañía. desde que se creó la empresa”.

Pero la cosa no acaba ahí, según denuncia este anónimo informante:

“Una vez que se formó la TTSA, no menos de nueve ex funcionarios de la comunidad de inteligencia y defensa de los EE. UU. fueron situados como miembros de la Junta Directiva y la ‘Junta Asesora’ de la empresa. Muchas de estas personas pasaron sus carreras en el gobierno como expertos en operaciones de guerra psicológica y contrainteligencia”.

Christopher Mellon y Harold Puthoff

Christopher Mellon y Harold Puthoff.

Las vinculaciones de los miembros de la TTSA con el gobierno son apabullantes:

“Los vínculos con las agencias gubernamentales de EE. UU. No terminan con los fundadores. Casi todos los directores y miembros de la Junta Asesora de TTSA son ex altos funcionarios de las comunidades de defensa e inteligencia de EE. UU. Estas personas incluyen un ex agente especial de contrainteligencia con el Programa de Actividades Especiales del Ejército de los EE. UU., el ex Subsecretario Adjunto de Defensa para Inteligencia y Seguridad (‘USD (I&S)’), un ex oficial de operaciones en la Dirección de Operaciones de la CIA, el ex director del Programa de Armas Contra-Biológicas de la Comunidad de Inteligencia de la CIA, un especialista en física láser anteriormente empleado por la NSA, y ex asistente adjunto del presidente y director de Tecnología de la Información de la Casa Blanca. En total, en la TTSA había 11 exmiembros de defensa e inteligencia, dos de estos exfuncionarios: Lue Elizondo y Chris Mellon se especializaron en supervisar y llevar a cabo operaciones de contrainteligencia y guerra psicológica durante su servicio gubernamental; experiencia idónea para realizar una operación de desinformación”.

Pero hay más. Puthoff, Semivan y Mellon colaboraron con el NYT en la filtración, para después pasar a formar parte del TTSA.

Y si la creación de la TTSA está plagada de lagunas, su disolución no podía ser más dudosa. A finales de 2020 (20/12/20), tanto Mellon, Elizondo y Steve Justice (exdirector de Desarrollo de Sistemas Avanzados en Skunk Works de Lockheed Martin y exdirector de investigación y desarrollo de programas clasificados para el ejército de EE. UU.), tres de sus principales asociados abandonaron la TTSA en busca de nuevas metas en un nuevo grupo de investigación OVNI (¿no pertenecían ya a uno?). DeLonge emitió un paupérrimo comunicado el 17 de febrero de 2021 donde decía que su cacareada academia abandonaba la investigación OVNI a causa de la transformación que estaba sufriendo el mercado a causa del COVID-19:

“Para lograr sus objetivos, TTSA ha decidido reestructurar sus operaciones para reducir sus iniciativas de comercialización de ciencia y tecnología y poner un mayor énfasis en las operaciones de su negocio de entretenimiento. TTSA tiene múltiples activos de propiedad intelectual que pretende desarrollar en películas, televisión, libros y merchandising. Para avanzar en sus objetivos, TTSA tiene previsto establecer asociaciones estratégicas para la producción y financiación de sus películas y explorar posibilidades de fusión en áreas que podrían convertirla en un estudio cinematográfico integral. Otros planes de expansión de la TTSA en la industria del entretenimiento incluirían la concesión de licencias de productos cinematográficos y la adquisición de talento literario para la creación de sus guiones cinematográficos (…) Además, como parte de la reestructuración, Stephen Justice, director de operaciones de la TTSA, Luis Elizondo, director de programas y servicios gubernamentales de la TTSA, y Christopher Mellon, miembro del consejo asesor de TTSA, ya no forman parte de la empresa”.

Esta noticia cayó como un jarro de agua fría entre los simpatizantes de la TTSA que habían creído a pies juntillas que Tom DeLonge les iba demostrar la realidad de los platillos volantes. De estudiar OVNIS al más alto nivel y crear naves espaciales se pasaban al «show business».  ¿Alguien entiende este drástico cambio de rumbo? «INFO_OPS» incide en este punto cuando aclara que la:

“TTSA hizo repetidas declaraciones publicitándose como una empresa aeroespacial ambiciosa y llegó a contratar a un ex ejecutivo de Lockheed Martin. Las presentaciones de la SEC muestran, sin embargo, que TTSA nunca invirtió en ningún producto, servicio o tecnología de ningún tipo. En cambio, la única fuente de ingresos informada de la compañía incluye marketing, promoción y publicidad de la música, las novelas y la banda de Tom DeLonge: Angels and Airwaves”.

Representación de un platillo volante

Representación artística de un platillo volante. (Public domain)

En la presentación de la academia de las estrellas se anunció que estaban trabajando en el desarrollo de un «Vehículo electromagnético avanzado» que iba a revolucionar el mundo de la aeronáutica, pero que en realidad nunca ha salido de un diseño 3D más propio de una película de ciencia ficción que de un proyecto científico serio. Pero, ¿dónde está el dinero invertido en la TTSA? De nuevo recurrimos al escrito del anónimo investigador para seguir el rastro de las cuentas de la academia:

“La revisión de los estados financieros de la TTSA de 2016 a 2019 revela que el 44% de su ‘flujo de efectivo de la actividad de financiamiento’ (2.158.463 millones de dólares) se recibió de compañías fantasmas. Entre 2017 y 2019, TTSA recibió 787.285 millones de dólares de prestamistas no identificados en acuerdos que la compañía no reveló en sus presentaciones a la Comisión de Bolsa y Valores (‘SEC’). El 20 de julio de 2020, la División de Finanzas Corporativas de la SEC solicitó anteriormente por carta que la compañía divulgara estos acuerdos de prestamistas. Hasta la fecha, TTSA sigue sin cumplir con la solicitud de la SEC. Lo que genera sospechas adicionales sobre si la TTSA es una operación legítima, son las transacciones identificadas en las declaraciones de divulgación financiera de TTSA que carecen de un propósito comercial claro. Por ejemplo, el 31 de marzo de 2019, una empresa fantasma propiedad de DeLonge: Our Two Dogs, Inc., canceló y perdonó un préstamo de 688.120 dólares que hizo a la TTSA. La compañía de DeLonge no había cobrado ni un solo pago del préstamo cuando perdonó la obligación total de TTSA de reembolsar tanto el capital como los intereses”.

De lo no caben dudas es que la TTSA tras un inicio fulgurante de la nada, rodeado de personal de científico, inteligencia y defensa, se ha ido diluyendo como un azucarillo, y al final, en menos de tres años, ha cesado en todas sus actividades relacionadas con el tema OVNI y el desarrollo de vehículos aeroespaciales de vanguardia. Tampoco se ha dado más información sobre el contrato que rubricó con el gobierno para estudiar metamateriales. En una nota titulada «The United States Navy Will Financially Support UFO Research», publicada por el portal «Maritime Heral» (28/10/2019) se informaba de los pormenores del contrato firmado por la TTSA y el ejército estadounidense para colaborar en el estudio de los supuestos metamateriales «extraterrestres» en poder de la organización de Tom DeLonge:

“Esta semana, el United States Army firmó un contrato para invertir 750.000 dólares en la investigación del TTSA, una organización cofundada por el ex asesor de la NASA y del Departamento de Defensa Harold Puthoff, y el ex agente de la CIA Jim Semivan”.

Y lo más curioso es que, bajo el manto de la COVID 19, que parece excusarlo todo, casi nadie en los Estados Unidos ha puesto en solfa nada de lo ocurrido entre bambalinas en la TTSA. Poca gente ha valorado la posibilidad de que esta academia fantasma haya podido ser utilizada como un moderno “caballo de Troya” para ayudar a instaurar una nueva narrativa en la sociedad norteamericana con respecto a la problemática de los OVNIs. ¿Por qué DeLonge ha dado un paso atrás en su interés por la ufología después de llegar tan lejos? ¿O es que realmente no tenía el control de la TTSA? ¿Quién creó la TTSA? ¿Cómo se financió?

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¿Una campaña de desinformación en ciernes?

El periodista Andrés Roberto Rodríguez en un trabajo académico titulado «Fundamentos del concepto de desinformación como práctica manipuladora en la comunicación política y las relaciones internacionales» (2018) exponía que:

“El desinformador busca que sus engaños sean difundidos por los medios de comunicación, que se convierten así, y de forma casi siempre involuntaria, en el vehículo o soporte para propagar su mensaje. La desinformación, por tanto, está íntimamente ligada a los medios y al periodismo, puesto que es a ellos a quienes debe engañar en primer lugar para conseguir que difundan sus mensajes y alcanzar a la opinión pública (…) el desinformador utiliza la mentira como arma de guerra para desprestigiar y atacar a su adversario, que es el objetivo final que guía todas sus actuaciones. Ello implica la necesidad de cierta planificación en esta tarea, que responde a una estrategia trazada de antemano, e incluso a la creación de organismos específicos destinados a diseñar y ejecutar este ataque.”

Los medios de comunicación generalistas han seguido con gran expectación todo lo ocurrido en torno a los OVNIs del Pentágono

Los medios de comunicación generalistas han seguido con gran expectación todo lo ocurrido en torno a los OVNIs del Pentágono.

Observando en perspectiva las informaciones y noticias surgidas sobre los OVNIs desde 2017 no puede excluirse de ninguna manera que todo sea fruto de una operación de inteligencia para fines no revelados hasta el momento. La trama ha tenido casi todos los ingredientes necesarios para «cocer» una perfecta historia que atrape al público: agentes secretos filtrando información, periodistas intrépidos, exclusivas mundiales, políticos irreverentes, extrañas filmaciones, conspiraciones religiosas, un misterioso grupo mediático, una estrella de rock, comunicados de la NASA, multimillonarios excéntricos, científicos, un rancho maldito, supuestos metamateriales extraterrestres, etc.  En cierta medida los acontecimientos que se han sucedido a lo largo de los años se asemejan a lo que ocurre con los cohetes espaciales por etapas. Me explico: «La etapa primaria de un cohete es el primer motor en encender, proporcionando el impulso inicial para enviar el cohete al cielo. Regularmente la primera etapa es más grande que la siguiente etapa, o etapas, porque debe transportar no sólo su propio peso, sino el peso del resto del cohete («Etapas de un lanzamiento de cohete» Peter Timm. 20/11/2021»).

En nuestro caso, de una manera imprevista para las autoridades, el AAWSAP de Bigelow logra sortear el control del congreso y emprende una investigación OVNI/paranormal en el seno del Departamento de Defensa. Posiblemente alguna agencia de inteligencia, al conocer este programa decide utilizar este hecho a sabiendas que puede explotar mediáticamente en cualquier momento. No en vano, pese a ser un contratista externo al gobierno, el BASS de Bigelow tiene que cumplir unas rígidas normas y estrictas cláusulas de confidencialidad que no parecen respetarse de la mejor forma. El periodista George Knapp, íntimo amigo de Reid y Bigelow, conocía muchos de los entresijos del AAWSAP antes de que fueran públicos. Y por si fuera poco, los periodistas del NYT también llevaban tiempo trabajando en la exclusiva con contactos al más alto nivel dentro del Pentágono y el AAWSAP. Por tanto, el secretismo hacia aguas por todos lados en este supuesto programa extremadamente confidencial que se dedicaba a investigar OVNIS. ¿Quién confiaría en que Bigelow y sus amigos mantendrían la boca cerrada una vez cerrado el AAWSAP? Por lo que es lógico suponer que en previsión de futuros acontecimientos irremediables, alguna agencia de inteligencia decidiera aprovechar la situación, armando la primera etapa del «cohete» de esta operación para situar en órbita a Elizondo y los UAPs. Para ello esta agencia «financia» o «crea» la TTSA tras las bambalinas, y permite sin mayores contratiempos, lo que a todas luces es una importante filtración de seguridad al NYT. El Departamento de Defensa no solo no toma ninguna represalia por estas revelaciones a ninguno de los implicados, sino que ante el asombro de propios y extraños reconoce y respalda la filtración, revelando que los OVNIS son reales y son tomados en serio por el gobierno. Para borrar las sospechas de una mano negra coloca al frente visible de la TTSA a una persona fuera de toda lógica duda, el díscolo e imprevisible cantante Tom DeLonge, pero que por su ingenuidad puede ser fácilmente manipulable. Paradójicamente, Mellon, Puthoff y   3 de los En 2017, y en un tiempo récord, Lue Elizondo es entronizado como el nuevo mesías de la ufología norteamericana e instala en la sociedad el nuevo argumentario de los UAP (fenómenos aéreos no identificados) en sustitución de los añejos y siempre incomodos platillos volantes y OVNIs. Nadie le cuestiona abiertamente esperanzado que traiga bajo el brazo la respuesta a los OVNIs. La nueva narrativa del fenómeno ha llegado. En una entrevista para el canal «Deep Dive Interview» (05/05/2021) presentado por el periodista Byron DeLear y Rocky Swanson, Lue Elizondo hizo unas sorprendentes y explosivas declaraciones:

“Si me preguntas ahora mismo, una de mis misiones y metas personales es destruir la ufología tal y como la conocemos (…) Yo pienso que tenemos que evitar esto a toda costa y es por eso que una de mi misiones privadas es tomar esta noción de lo que llamamos ufología para borrarla, para hacerla explotar en mil millones de pedazos y que con suerte cuando regrese y se rearme, sea algo mucho más objetivo y científicamente enfocado y así más personas pueden venir a este interesante campo de estudio, porque es fascinante”.

Mellon puede ser el enlace entre la agencia y Elizondo, o ambos servir como instrumentos «involuntarios» de este operativo. La primera y más delicada fase de la operación, el «despegue», la puesta en escena, se cumple a la perfección. La exclusiva de los tres periodistas es una bomba mediática sin precedentes que genera un efecto dominó que hace que toda la prensa mundial le dedique prolíferos y sensacionalistas titulares. Y pronto algunos de los sectores más influyentes de la sociedad; científico, político, militar, comunicación e inteligencia, entran en el juego con cruces de declaraciones.

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Pasamos a la segunda fase de la operación:

“Después de que la etapa primaria cae, el siguiente motor del cohete se enciende para continuar con la trayectoria. La segunda etapa tiene considerablemente menos trabajo que hacer, ya que el cohete ya está viajando a grandes velocidades y el peso ha disminuido significativamente debido a la separación de la primera etapa. Si el cohete tiene etapas adicionales, el proceso se repetirá hasta que la nave se encuentre en el espacio”.

Los medios de comunicación generalistas han seguido con gran expectación todo lo ocurrido en torno a los OVNIS del Pentágono

Otros medios de comunicación escritos también han seguido con gran expectación todo lo ocurrido en torno a los OVNIS del Pentágono. Archivo de Internet

Una vez que Elizondo ha sido catapultado desde el más absoluto anonimato, se le procura que tenga la mayor visibilidad posible. Y en poco tiempo se convierte en un rostro popular y sus intervenciones se multiplican en los medios más prestigiosos (incluso a través de documentales) como si lo que contara tuviera un sello oficial. De hecho, de cara a la galería se le da tratamiento de experto del gobierno en materia OVNI. Su palabra parece ley. Si estuviera desempeñando una labor de desinformación no podía tener una posición más privilegiada. Sin embargo, Elizondo habla a cuenta gotas, disemina la información que considera oportuna, pero no aporta ninguna evidencia, porque cree que su status como director del AATIP sobra para avalar sus confidencias. Y por supuesto todas sus declaraciones se incrustan en las noticias y foros relacionados con el tema como si fueran verdades absolutas. De hecho, se jacta en público en numerosas ocasiones de no poder ahondar en muchas de sus afirmaciones para no incurrir en un delito de revelación de secretos. Lo único que parece importarle a Elizondo es alimentar un interminable debate, pero sin entrar en detalles o pruebas que puedan concluirlo en un sentido u otro. Su posición ha oscilado de forma incierta entre la posibilidad de que los OVNIs sean ingenios chinos o rusos, que puedan ser naves extraterrestres o incluso vehículos interdimensionales. Esto es realmente inadmisible. Si como él mismo afirma ya tiene la respuesta, aunque no la pueda verbalizar, no debería contribuir a la controversia dando esperanzas a los defensores de todas las probabilidades.

Y por último siguiendo nuestro ejemplo de cohetería espacial conozcamos la última fase de la operación:

“Una vez que la carga, ya sea un satélite o una nave espacial, se encuentra en órbita, la última etapa del cohete cae y el artificio será maniobrado utilizando pequeños cohetes cuyo propósito es guiar la nave espacial”.

Diversos medios de comunicación han seguido con gran expectación todo lo ocurrido en torno a los OVNIS del Pentágono

Diversos medios de comunicación han seguido con gran expectación todo lo ocurrido en torno a los OVNIS del Pentágono. Cortesía: XLSemanal

Una vez que Elizondo ha llegado a la meta, actúa «libremente». Aunque hay que dejar claro que si el exdirector de AATIP es la «carga» de una operación lanzada por la inteligencia, probablemente forma parte de un enorme engranaje superior, que incluso ni siquiera conoce. Aun así, la misión ha sido un éxito. Elizondo y Mellon están situados en plena órbita mediática. Son voces «autorizadas» dentro y fuera del mundillo ufológico. Valientes disidentes que luchan contra el poder establecido. Y para justificar su fama de outsider, el Departamento de Defensa ha menospreciado públicamente la labor de Elizondo en el AATIP, para dar la imagen de que quieren desprestigiarlo y que ya no posee vínculos con sus antiguos empleadores. El estudioso Adam Kehoe en un reporte titulado «Conflict and Contradiction Over Luis Elizondo’s Role in AATIP and UAPTF» exponía las dudas existentes sobre la función de Elizondo en el AATIP:

“El asunto del papel de Elizondo en el AATIP, un estudio gubernamental sobre OVNIS que duró cinco años y que finalizó en 2012, es objeto de considerable controversia. Hablando con Keith Kloor para The Intercept en 2019, el portavoz del Pentágono, Christopher Sherwood, declaró que: ‘el Sr. Elizondo no tenía responsabilidades con respecto al programa AATIP mientras trabajaba en OUSDI [la Oficina del Subsecretario de Defensa para Inteligencia], hasta el momento en que renunció a partir del 4/10/2017’. Kloor comentó la falta de documentación que respalde las afirmaciones de Elizondo: “Vale la pena señalar que, aunque Elizondo se ha esforzado por proporcionar varios documentos a los periodistas (incluido yo) para establecer su buena fe, no parece haber proporcionado ningún material que valide su conexión con el programa OVNI del gobierno que insiste en que dirigió. Sin memorandos, sin correos electrónicos que discutan los informes o hallazgos, y sin documentación dirigida a él o por él que lo conecte con AATIP”.

Otros investigadores directamente señalan que no existe constancia documental que corrobore que el AATIP, y Lue Elizondo estuvieran investigando OVNIs durante los años de actividad del grupo (2010/2012).

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¿Son Chris Mellon y Lue Elizondo agentes encubiertos del gobierno?

Pero incluso hay voces que no dudan en acusar a los principales impulsores de esta campaña de desclasificación de hacer un doble juego. En una entrevista para el podcast Dark Journalist (mayo. 2021), presentado por Daniel Liszt, el primo de Chris Mellon, John Warner IV, realizó unas sorprendentes declaraciones. Tras afirmar que lleva muchos años interesado en el tema OVNI, criticó a la «extraña pareja» formada por Mellon y Elizondo, que, según sus propias palabras están siguiendo una «hoja de ruta» dirigida por una serie de facciones dentro del complejo militar, corporativo e industrial estadounidense que quieren algún tipo de divulgación OVNI, «pero no demasiada».

John Warner IV ha realizado unas explosivas declaraciones acusando a su primo, Chris Mellon, de participar en una operación de desinformación perfectamente orquestada

John Warner IV ha realizado unas explosivas declaraciones acusando a su primo, Chris Mellon, de participar en una operación de desinformación perfectamente orquestada.

Además, está convencido que una de las directrices de este tándem es promover una «falsa» amenaza extraterrestre entre la opinión pública por alguna razón. En la entrevista Warner añade que los medios de comunicación están colaborando en esta operación para crear la falsa amenaza OVNI junto con políticos como el senador Marco Rubio y Harry Reid. Incluso dice que cuando su primo exige transparencia al Pentágono, olvida que él mismo pertenece a dicho organismo y que está encubriendo a algunas personas que saben del tema. Warner aseguró que este plan del que participa su familiar trata de retrasar la divulgación unos 50 años «para que todo el mundo pueda retirarse plácidamente sin que se revelen los trapos sucios». Respecto a Elizondo, Warner se muestra muy desconfiado, alegando que no tiene la formación adecuada para el desempeño de la labor que supuestamente tenía que hacer en el AATIP. El primo de Mellon aseguro que el ex-agente es un tipo de contrainteligencia acostumbrado a la acción y que ha podido estar envuelto en misiones sombrías. También indica que pese a las múltiples horas de entrevistas que ha concedido a infinidad de medios nunca cuenta nada, que es muy poco preciso y que se anda por las ramas.

Conclusiones

Pero el propósito de todo lo que hemos visto y oído puede ser justamente el contrario al de la prometida transparencia. No podemos descartar que la inteligencia norteamericana esté utilizando una vez más la pantalla OVNI para instalar determinadas y concretas ideas y mensajes en el imaginario popular al calor de una nueva era geopolítica en ciernes. Las únicas conclusiones derivadas hasta el momento son las siguientes:

  1. El Departamento de Defensa reconoce la existencia de los UAPs como objetos físicos que invaden con total impunidad espacios aéreos restringidos desplegando unas capacidades aeronáuticas asombrosas que además son registrados tanto a nivel instrumental como visual.
  2. El Departamento de Defensa considera que los UAPs pueden ser una eventual amenaza para la seguridad de los Estados Unidos y no descarta que puedan ser prototipos secretos de otra nación, pero mantienen abiertas otras opciones.
  3. El Departamento de Defensa destierra por completo el estigma OVNI entre su tropa y aboga a que se informe de cualquier tipo de avistamiento anómalo sin temor a sufrir represalias o ser objeto de burlas.
  4. El Departamento de Defensa admite que necesita mayores fondos para investigar y desarrollar tecnología para contrarrestar a estos UAPs.

Pero, ¿Qué puede ocurrir en los próximos meses o años? No parece que se vayan a producir grandes revelaciones en torno a los OVNIs. No al menos como espera el gran público desde hace décadas en forma de un gran anuncio y la exhibición de una nave espacial extraterrestre custodiada en un hangar subterráneo del Área 51. Los tiros van por otro lado. Esta historia no tiene nada que ver con los platillos volantes. Y es que no parece lógico, si este fuera el caso, que la todopoderosa USAF, el principal interlocutor entre el gobierno y los OVNIs en las últimas décadas, con archivos repletos de información, haya sido relegada a ser un mero espectador silencioso. Todo parece indicar que los UAPS que interesan al Departamento de Defensa, al Pentágono y a las agencias de inteligencia son los que envían el enemigo terráqueo, chinos o rusos, fruto de una tecnología avanzada y que mete sus narices hasta la cocina sin que nadie les preste atención: aviones no tripulados, misiles hipersónicos, drones, etc. Lo importante y fundamental para la inteligencia norteamericana era este último punto. Han conseguido con creces sus propósitos; canalizar y centralizar la información que se estaba perdiendo sobre avistamientos de fenómenos aéreos no identificados. ¿Y a donde nos lleva esto? A una mordida de los presupuestos y a una futura deriva hacia el aumento en gasto de Defensa casi como en los mejores tiempos de la Guerra Fría. Respecto a Elizondo; Mellon y compañía ya han cumplido su cometido. Por lo que en un plazo de tiempo no demasiado largo y para evitar precisamente caer de su órbita, el exdirector del AATIP y algunos de sus colegas, abandonaran lentamente el discurso lineal y telegrafiado (que puede acabar aburriendo al personal), por declaraciones cada vez más sensacionalistas diseñadas a perpetuar (propulsar), paralelamente al discurso oficial del enemigo terrestre, el mito OVNI / alienígena entre las generaciones venideras. Tampoco se puede descartar que se añadan más personajes a esta trama, documentos e informaciones para complicar aún más la cosa, y favorecer el debate.

Porque hay un dato que no podemos pasar por alto. Si las autoridades norteamericanas hubieran querido destruir la tesis extraterrestre, jamás han dispuesto en sus manos una oportunidad como la que brindaba el informe entregado al congreso en verano del 2021. Una negación de esta hipótesis hubiera sido recogida en toda la prensa mundial asestando un golpe definitivo a los OVNIs. Al menos de cara a la sociedad.

Pero la campaña UAP tenía otros designios. Sembrar la semilla de la confusión en la comunidad ufológica a sabiendas que la cosecha resultante abastecerá durante largos años farragosos debates y tertulias, libros y artículos. Polarizando posturas, y alejando del foco, los verdaderos puntos vitales del fenómeno OVNI una vez más. Por ahora, la «carga» sigue flotando en el espacio y funcionando.

Autor: José Antonio [email protected]

A continuación y como complemento al artículo, también puedes ver la entrevista que realizó nuestra compañera Sonia Gupta a José Antonio Caravaca:

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José Antonio Caravaca

José Antonio Caravaca

Autor

José Antonio Caravaca está considerado como uno de los ufólogos más destacados del panorama actual. Pertenece a la última hornada de investigadores y escritores centrados en el mundo de las paraciencias surgidos a principios de la década de los noventa en España. Viajero y lector empedernido ha publicado más de 1.000 artículos de investigación sobre OVNIS, criptozoología, arqueología y otras cuestiones relacionadas con lo heterodoxo. Es colaborador de las revistas especializadas: "ENIGMAS", "AÑO CERO", "MAS ALLA" y "EL OJO CRITICO", además de otros medios de comunicación internacionales. En 2015 sus reveladoras pesquisas sobre las denominadas "Diapositivas de Roswell" tuvieron una amplia repercusión mundial. Pero por si algo es conocido Caravaca es por ser el autor de la célebre "Teoría de la Distorsión", la última gran aportación al pensamiento OVNI que ha establecido un amplio debate en la comunidad ufológica. Sus artículos sobre la Distorsión han sido traducidos a varios idiomas como el inglés, portugués, francés, italiano, polaco o japonés. Es autor de: "LA ULTIMA PROFECIA DE JULIO VERNE" (Espejo de Tinta. 2007) prologado por el periodista y escritor J.J. Benítez. "EXPEDIENTE ROSWELL: EL INFORME DEFINITIVO" (Editorial Oblicuas.2016) prologado por el conocido novelista e investigador Javier Sierra. "OVNIS: LAS OPERACIONES SECRETAS DE LA CIA" (Editorial Oblicuas.2017). "OVNIS: LAS 50 MEJORES EVIDENCIAS" (Editorial Cydonia. 2017). ENCUENTROS CERCANOS CON OVNIS ¿UNA ARQUITECTURA PSIQUICA DESCONOCIDA? INTRODUCCION A LA TEORIA DE LA DISTORSION (Editorial Guante Blanco.2018) DISTORSION: OVNIS, APARICIONES MARIANAS, BIGFOOTS, HADAS, FANTASMAS Y EXTRAÑAS CRIATURAS ¿UNA TEORIA EXPLICATIVA? (Editorial Guante Blanco.2019). ICA: LA INCREIBLE HISTORIA DE UN PASADO QUE NUNCA EXISTIO (Editorial Guante Blanco.2020) En 2013 participó en una obra conjunta con varios investigadores y periodistas españoles bajo el título: "Hay otros mundos" (Editorial Cydonia). José Antonio Cavaraca es colaborador permanente en CodigoOculto.com desde septiembre de 2021. También puedes seguirlo en su sitio web: http://caravaca.blogspot.com/

1 Comentario

  1. Lic. María de los Angeles Blake

    Es por tercera posición lo mejor que leo de todo este retorcido asunto UAP que surgió en 2017.
    Por primera están los reportes en red privada Global JWRed System en donde inclusive agregan audios y videos públicos fuera de micrófono entre Elizondo y otros grabado en varias reuniones y conferencias desde 2017 en adelante.
    Por segunda están las publicaciones del Centro de Estudios UFO, CEUFO, de la provincia de La Pampa en Argentina, desde septiembre de 2021.
    Lo que es valioso es las últimas dos, por ser públicas, es que reconocidos investigadores aporten una visión crítica al asunto, bien por eso.
    Aún así hay mas Orcos debajo del puente, en un adelanto en la red privada mencionada del mes de noviembre 2021, se anticipó el aporte de documentos originales claves para entender los detalles finos de cómo surgió ésto, y cuáles fueron los destinos centavo por centavo del dinero del Pentágono.
    También en la primer semana de enero 2022 subieron un acceso que se activará en breve, para escuchar los audios de las reuniones mantenidas en Estados Unidos en relación al bloqueo del “fraude UAP”.

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