En muchas ocasiones, los genios más grandes no tienen el reconocimiento que se merecen. Ese es el caso de Frank Ramsey, el responsable de al menos 50 técnicas, teoremas y fenómenos usados en la actualidad.

Es muy probable que, al menos, hayas escuchado de la «oración de Ramsey», el «test de Ramsey» o el «teorema de Ramsey». De hecho, existe uno que es sumamente conocido; el llamado «efecto Ramsey», que no es más que una experiencia vivida por varias personas a la vez. Una expresión usada por el filósofo estadounidense Donald Davidson.

De esa forma podemos ver el alcance de su genialidad y más si tenemos en cuenta que tan solo vivió 26 años.

Frank Ramsey: un prodigio

Ramsey en su época universitaria. Crédito: Ludwig Wittgenstein / Wikimedia Commons

Son muchas las cosas que se cuentan sobre la niñez de Ramsey, por lo que es complicado saber que es verdad o no. Pero hay momentos de su vida que demuestran la lucidez y precocidad con la que había nacido.

Descubrió que su hermano Michael era conservador, antes de que él mismo lo supiera. Y el tiempo le daría la razón; mientras él a los 13 años era ateo, su hermano ingresó a la iglesia anglicana, convirtiéndose en arzobispo de Canterbury.

Su madre Agnes, una de las pocas mujeres en ir a la universidad de la época, era una fiel defensora del feminismo de segunda ola y de la izquierda. Ideologías que Frank compartía.

Por otro lado, Arthur, su padre, era un matemático presidente del Magdelene College de la Universidad de Cambridge. A pesar de ser menos progresista, siempre apoyó las causas de su hijo y mostraba lo orgulloso que estaba de él.

Un ejemplo de esto fue cuando declaró, con ese tono de padre orgulloso, que Frank prácticamente aprendió a hablar y leer al mismo tiempo.

Un estudiante sobresaliente

Moore, Russell, Wittgenstein, las tres mentes brillantes a las que Ramsey sorprendió. Crédito: Moritz Nähr / Wikimedia Commons, Dominio Público / Wikimedia Commons, Ray Strachey / Wikimedia Commons

1920 y ya en la universidad, el reconocido economista, John Maynard Keynes, describió a Ramsey como «el estudiante más brillante que había aparecido durante muchos años en el país fronterizo entre la filosofía y matemáticas».

Terminó graduándose de matemático hasta alcanzar el grado de catedrático en el área. Pero como estudiante y profesor, se interesó mucho más en la economía y aún más en la filosofía. De hecho, en este último campo también sorprendió a grandes pensadores de la época, como G. E. Moore, Bertrand Russell y Ludwig Wittgenstein.

De hecho, Moore, en una de sus anécdotas, declaró que le ponía nervioso ver a Ramsey en su salón de clases ya que sabía que era mucho más inteligente que él.

Y esto lo supo gracias al manuscrito llamado «Tractatus Logico-Philosophicus», donde se podía apreciar toda la capacidad de Ramsey al llegar a la universidad.

Tractatus Logico-Philosophicus

Extracto del Tractatus Logico-Philosophicus. Crédito: Dominio Público / Wikimedia Commons

No era una obra inédita de él, sino del filósofo austríaco Wittgenstein, quién lo escribió durante la Primera Guerra Mundial, siendo reconocido como una obra maestra.

Hablaba sobre la filosofía del lenguaje y la relación que existen entre las palabras y el mundo, alegando que la incomprensión del lenguaje era el resultado de problemas fisiológicos.

Wittgenstein aseguraba que al revelar esta lógica, solucionaba completamente todos los problemas, por lo que abandonó la filosofía y se dedicó a dar clases en una escuela.

El problema es que este libro era muy complicado de entender. No era un libro normal, tenía tantos puntos confusos y, además, estaba en alemán.

De hecho, Russel y Moore, quienes dedicaron una gran cantidad de tiempo a su traducción lo catalogaron como un libro «intraducible». Hasta que llegó Ramsey, con tan solo 18 años.

Mientras leía en alemán, iba dictando su traducción en inglés a una secretaria en la oficina de mecanografía de la universidad. Traducción que el mismo Wittgenstein aprobó, declarando que era incluso mejor que su manuscrito.

Fue en ese momento que se dieron cuenta que estaban delante de un genio.

Ramsey también expuso su crítica a la teoría y convenció a su autor a que, en realidad, no había conseguido resolver todos los problemas de la filosofía, haciendo que volviera a la Universidad de Cambridge.

Ganándose el respeto

Keynes, el principal apoyo de Ramsey. Crédito: Dominio Público / Wikimedia Commons

Tractatus no sería la única obra que criticaría. De hecho, fue gracias a ello que consiguió hacerse con un respeto dentro de la comunidad.

Criticó la Principia Mathematica de Bertrand Russel, y de hecho, le dedicó su tesis a mejorar todo lo que estaba mal según su criterio.

Cuestionó todas las teorías de Keynes, quien no pudo responder a ninguna de sus cuestiones durante los debates. Sin embargo, gracias a esto creció una gran relación que los impulsó a ambos.

En 1928 y animado por Keynes, Ramsey publicó dos artículos económicos en The Economic Journal. Los cuales aparecieron en el 2015 durante el aniversario 125 de la revista como parte de los «Artículos más importantes de la historia».

Lo mejor de todo esto es que, mientras se abría paso entre los más grandes pensadores de todos los tiempos, la vida de Ramsey era feliz, divertida y querida. A pesar de que, como cualquier niño con grandes capacidades, tuvo ciertas dificultades.

Su inteligencia siempre lo llevaba a estar adelantado en la escuela, por lo que siempre estudió con chicos más grandes que él.

Cuando entró en la universidad, la mayoría de sus compañeros eran jóvenes que habían participado en la Primera Guerra Mundial, por lo que también eran mayores que él.

Esto también propiciaba a que, mientras él era mucho más tímido y torpe con las mujeres, sus compañeros eran mucho más sociables.

Con el tiempo desarrolló lo que el mismo describió como «una pasión por una mujer casada», lo que le afectó, llevándolo a marcharse hasta Viena para psicoanalizarse con Theodor Reik, uno de los primeros alumnos de Sigmund Freud.

Esto le ayudó a tener el valor de invitar un té a una chica que le había gustado desde que la vio en charlas de filosofía. Esta mujer se llamaba Lettice Baker, quién se convirtió en su esposa y con la que tuvo dos hijas.

Su trágica muerte

Es posible que su muerte se debiera a su afición a la natación. Crédito: Eric Koch / Wikimedia Commons

Ramsey era un aficionado a la natación y disfrutaba de la práctica en el río Cam, lugar que, muy probablemente, sería el escenario de su fallecimiento.

Durante mucho tiempo su muerte fue todo un misterio. Sin embargo, la teoría más viable es que contrajo leptospirosis en el río, una bacteria que se encuentra en las heces de los animales.

Para la época no existían los antibióticos de uso humano, por lo que falleció a la temprana edad de 26 años.

Sin embargo, su muerte física no significó que su legado muriese con él, todo lo contrario. Aunque si es verdad que debieron pasar décadas para que la humanidad se encontrara lo suficientemente preparada para provechar sus ideas.

Un ejemplo de esto se encuentra en su artículo «Sobre un problema de lógica formal», publicado en 1928. El único que escribió sobre matemática.

Pasaron 40 años para que los dos teoremas que usó para dar validez a fórmulas lógicas se convirtieran en la base de una rama matemática que lleva como nombre «la teoría de Ramsey», la cual analiza el orden y desorden.

Su legado en la actualidad

Tjalling Koopmans, uno de los matemáticos que usó propuestas de Ramsey sin saberlo. Crédito: Dominio Público

Los economistas David Cass y Tjalling C. Koopmans propusieron, a la vez, un modelo neoclásico de crecimiento económico que fue aceptado por la comunidad de economía.

Esto sucedió 35 años después del fallecimiento de Ramsey, sin embargo, se comprobó que en 1920, él ya había desarrollado una propuesta equivalente a la de Cass y Koopmans, la cual no había sido reconocida por que usaba ecuaciones diferenciales.

Lo mismo sucedió en 1950, cuando se publicaron algunos trabajos sobre la probabilidad subjetiva del probabilista, estadista y actuario italiano, Bruno de Finetti. En ese momento también se descubrió que Ramsey había hecho propuestas similares.

Es por esa razón que muchos expertos creen que, rebuscando entre sus ideas, se podrían encontrar propuestas que pueden dar un giro a la economía, aún en la actualidad.

Una lástima que una persona con tales conocimientos falleciera de una manera tan prematura. Sin embargo, sus conocimientos siguen siendo de ayuda para mejorar al mundo, aún en la actualidad.

Frank Ramsey: el genio que sorprendió al mundo y que solo vivió 26 años

Por: Erick Sumoza

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