Plataformas voladoras y “aviones fantasmas”: OVNIs durante la Primera Guerra Mundial
Publicado el 28 Sep 2022
© Imagen: captura de Youtube

Probablemente sea uno de los avistamientos OVNIs más bizarros y sorprendentes ocurridos antes de la Era Moderna de los platillos volantes iniciadas con la observación de Kenneth Arnold en 1947. Sucedió en Inglaterra durante la Primera Guerra Mundial y en ese contexto, podría explicarse muchos de los aspectos presentados en esta insólita experiencia.

La Sra. Agatha recuerda un misterioso incidente protagonizado por su madre Agnes Whiteland una mañana situada entre los años 1914 y1918, en Aldeburgh, Suffolk (Inglaterra). Tal y como narró a su familia, todo comenzó cuando la Sra. Whiteland, se asomó a una ventana de su casa, dispuesta en la planta de arriba, sobre las 11:55 horas. En esos momentos la testigo pudo observar, tal y como relataba el investigador Gordon Creighton:

“Un poco por encima del nivel de la casa, a una altura de unos 9 metros, aparecieron de 8 a 12 hombres, en lo que parecía ser una plataforma redonda con una barandilla alrededor”.

La extraña visión estaba a unos 90 metros de distancia y la testigo pudo apreciar como los hombres se sujetaban con firmeza a la barra que circundaba al objeto volador por toda su periferia.

“Podía verlos claramente. Vestían uniformes azules y pequeños sombreros redondos, no muy diferentes de los sombreros de los marineros (…) Los hombres estaban vestidos de azul, con gorras azules redondas, estaban hombro con hombro mirando hacia fuera, y sus rostros eran como los nuestros, pero mirando al frente”.

La testigo en compañía de su hija Agatha

La testigo en compañía de su hija Agatha. © Imagen: John Hanson

Según el investigador británico:

“Ella no oyó ningún sonido de la máquina, que surgió de los pantanos cercanos. Flotó un poco por la zona y desapareció en dirección al patio del Ferrocarril, por detrás de unas casas”.

La testigo dijo que:

“Que vino directamente a lo largo del camino, y luego, cuando ella pensaba que iba a pasar sobre su casa, de repente se dio la vuelta en ángulo recto y se fue entre el Hotel Ferrocarril y los cobertizos de cada lado de la estación de ferrocarril”. Volaba entonces a una altura superior a los 7.5 metros. “Ella afirmó que el número de hombres estaba entre 8 y 12, aunque está segura que estaban más cerca de ser 12, ya que estaban en pie alrededor de esta plataforma circular, sujetados firmemente a la barandilla”.

Sobre la "plataforma voladora" había 12 hombres uniformados sujetados a la barra que circundaba al extraño objeto

Sobre la “plataforma voladora” había 12 hombres uniformados sujetados a la barra que circundaba al extraño objeto. © Imagen: John Hanson

El objeto tenía dos barras de bronce, que lo cercaba, una de las cuales, la que estaba más baja, estaba a la altura de las rodillas de aquellas personas. El raro artefacto podría tener unos 3.5 metros de diámetro y un grosor de alrededor de 30 centímetros. La Sra. Agnes Whiteland aseguraba que aquella plataforma voladora le recordaba las balsas que se utilizan en el mar. La testigo también comentó que el objeto no tenía ningún motor o fuente propulsora visible, y tampoco cables que la sujetaran a ninguna otra embarcación (lo que descarta que este objeto fuera una plataforma sujetada a un globo o dirigible militar). La observación duró unos 5 minutos. La plataforma y sus extraños visitantes desaparecieron en la lejanía. La velocidad estimada del objeto fue de unos 30 km por hora.

El investigador Charles Grove preguntó al experto aeronáutico Charles H. Gibbs-Smith, del Museo Victoria & Albert si era posible que el artefacto observado por la testigo pudiera haber sido una plataforma o cabina de observación colgada de un Zeppelin alemán. El estudioso afirmó que estos dispositivos eran muy pequeños y que normalmente portaban a un solo hombre, y que el ruido del dirigible podría haber sido escuchado perfectamente por la testigo. Por su parte el investigador británico John Hanson entrevistó a los parientes en fechas recientes y le indicaron que la “plataforma voladora, fue vista dirigirse hacia un campamento militar próximo a la estación de tren cerca de los pantanos locales”.

Otra representación artística de la "plataforma voladora" avistada por testigos

Otra representación artística de la “plataforma voladora” avistada por testigos.

Para salir de dudas me puse en contacto con el historiador australiano Brett Holman, experto en aeronáutica de finales del Siglo XIX, para preguntarle sobre las posibilidades de que este avistamiento correspondiera a algún tipo de aeronave humana. Su respuesta añadía más misterio al caso:

“Conozco el incidente, pero no tengo ninguna explicación para él. Definitivamente no era una cabina de observación colgada de un Zeppelin, esto no encaja en absoluto. Ninguna otra tecnología contemporánea puede explicar esto. Todo lo que puedo decir es que no tenemos el propio testimonio de la testigo, sólo lo que contó su hija, y que se hizo 50 años después. Así que es difícil decir que grado de fiabilidad tiene la historia”.

Pese a todo, el avistamiento de Aldeburgh se presenta, a día de hoy, como uno de los eventos más enigmáticos relacionados con los fenómenos aéreos no identificados.

Algunos investigadores piensan que la testigo pudo observar una "cabina" de observación o espionaje militar suspendida de un dirigible, utilizada por los alemanes durante la Primera Guerra Mundial. Aunque por su gran tamaño, y el número de personas observadas en su interior, es muy poco probable. Las cabinas más utilizadas en aquellas fechas solo podían albergar a una persona tumbada en su interior. Sin embargo, otros estudiosos barajaron la posibilidad de que se tratara de un prototipo alemán desconocido en la fecha del avistamiento

Algunos investigadores piensan que la testigo pudo observar una “cabina” de observación o espionaje militar suspendida de un dirigible, utilizada por los alemanes durante la Primera Guerra Mundial. Aunque por su gran tamaño, y el número de personas observadas en su interior, es muy poco probable. Las cabinas más utilizadas en aquellas fechas solo podían albergar a una persona tumbada en su interior. Sin embargo, otros estudiosos barajaron la posibilidad de que se tratara de un prototipo alemán desconocido en la fecha del avistamiento.

Un incidente inexplicado

¿En un artículo titulado Britain’s First Military UFO Encounter?  (2004) el investigador David Clark decía que:

“Los informes de objetos voladores no identificados por parte de las tripulaciones de aviones militares forman algunas de las pruebas más desafiantes de la existencia de fenómenos aéreos ‘exóticos’. Los extraños objetos voladores han sido reportados con frecuencia por los pilotos desde el momento del avistamiento de Kenneth Arnold, que marcó el comienzo de la locura del ‘platillo volador’ de 1947. Un hecho menos conocido es que mucho antes de que el avistamiento de Arnold llegara a los titulares mundiales, los pilotos de la fuerza naval y aérea británica informaban de ‘encuentros cercanos’ con extraños objetos voladores a los oficiales de inteligencia en las sesiones informativas de vuelo”.

Estos avistamientos sobre fenómenos aéreos no identificados tan tempranos en el tiempo elevan las incógnitas sobre el origen de estas manifestaciones:

“Desde el comienzo de las hostilidades en 1914, la Oficina de Guerra Británica y la recién formada División Home de la Oficina del Servicio Secreto, que se conoció como MI5 en 1916, comenzaron a recibir muchos informes de aviones enemigos y luces en movimiento sobre la costa británica.

La posibilidad de que los espías alemanes estuvieran utilizando sofisticadas luces de señal para comunicarse con las tripulaciones de los dirigibles Zeppelin era una posibilidad muy real en este período de gran tensión y miedo. Como resultado, cuando los verdaderos ataques aéreos contra Gran Bretaña dirigidos por escuadrones de aeronaves alemanas comenzaron en 1915, el gobierno británico decidió tomar medidas enérgicas contra lo que llamó los ‘informes falsos’ de aeronaves fantasmas y señalizadores”.

Los dirigibles alemanes causaron una gran conmoción sobre Inglaterra. No en vano, una incursión de un Zeppelin germano, el L-13, consiguió lanzar un total de 15 bombas explosivas y 15 bombas incendiarias sobre el mismísimo Londres. Dichos ataques provocaron un creciente temor entre los ciudadanos que comprobaron que los cielos podían albergar insospechados enemigos. Durante la contienda, los dirigibles alemanes realizaron un total de 51 incursiones sobre Inglaterra, lanzando un total de 37 toneladas de explosivos y causando más de 500 muertos entre la población civil. (La presente imagen recoge el momento que los proyectores localizan un dirigible en la noche. Quizás, una incursión ocurrida el 8 de septiembre de 1917)

Los dirigibles alemanes causaron una gran conmoción sobre Inglaterra. No en vano, una incursión de un Zeppelin germano, el L-13, consiguió lanzar un total de 15 bombas explosivas y 15 bombas incendiarias sobre el mismísimo Londres. Dichos ataques provocaron un creciente temor entre los ciudadanos que comprobaron que los cielos podían albergar insospechados enemigos. Durante la contienda, los dirigibles alemanes realizaron un total de 51 incursiones sobre Inglaterra, lanzando un total de 37 toneladas de explosivos y causando más de 500 muertos entre la población civil. (La presente imagen recoge el momento que los proyectores localizan un dirigible en la noche. Quizás, una incursión ocurrida el 8 de septiembre de 1917).

Pero ¿podría tratarse de aeronaves enemigas?, ¿una amenaza para los británicos? El investigados David Clak despeja dudas:

“Un año más tarde, GHQ emitió una Circular de Inteligencia secreta que concluyó que “no había evidencia en la que basar una sospecha de que esta clase de actividad enemiga alguna vez existió”. Dijo que una investigación de oficiales de inteligencia había explicado satisfactoriamente el 89 por ciento de los informes recibidos y los autores atacaron ‘los rumores infundados sobre la presencia de aeronaves hostiles sobre Gran Bretaña que últimamente se han vuelto muy frecuentes’. Además, las Autoridades Militares decidieron imponer severas penas a lo que llamaron ‘personas irresponsables’ que estaban originando y circulando tales historias. Serían tratados, amenazó, ‘bajo las regulaciones de Defensa del Reino’, que incluían el encarcelamiento”.

Pero el misterio era mayor: A principios de 1916, una misteriosa luz en el cielo fue vista y perseguida por un piloto del Royal Flying Corps patrullando sobre la capital. En la noche del 31 de enero las tripulaciones de nueve Zeppelins de la Armada alemana salieron de sus cobertizos en el Continente con órdenes de su oficial al mando, Peter Strasser, de “atacar Inglaterra en el centro y sur (…) A pesar de la confusión, la Oficina de Guerra pudo trazar el curso preciso de las nueve aeronaves de ataque y se ha establecido que ninguno de los enemigos se aventuró más al sur que el Norfolk Broads (…) A las 19.40 horas, el teniente R.S. Maxwell se levantó del aeródromo de Hainault Farm en su caza BE2C, pero no vio nada inusual hasta las 8.25 cuando, según su informe:

“Mi motor faltaba irregularmente y fue solo manteniendo la velocidad de la máquina a 50 mph que pude mantenerme a 10.000 pies. Fue en este momento cuando vi claramente una luz artificial al norte de mí, y aproximadamente a la misma altura. Seguí esta luz hacia el noreste durante casi 20 minutos, pero parecía ir un poco más alto y tan rápido como yo, y finalmente la perdí por completo en las nubes”.

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Casi al mismo tiempo, Claude Ridley, el piloto de un segundo caza BE, informó haber visto lo que llamó “una luz en movimiento” en el cielo sobre Londres que siguió y perdió en una densa nube. Es una posibilidad que tanto Maxwell como Ridley hubieran vislumbrado fugazmente los biplanos del otro, pero les era imposible confirmar el contacto visual sin aparatos de radio (…) La confusión, la inexperiencia y el mal tiempo bien pueden explicar el avistamiento de Maxwell. Pero lo que sucedió después, solo 20 minutos después, hace que una interpretación completamente diferente, y mucho más extraña, de los eventos de esa noche sea una posibilidad distinta (…) A unas 20 millas al este de Hainault Farm estaba otro de los aeródromos de combate de Londres en Rochford en Essex. Fue desde aquí a las 8:45 pm que el subteniente de vuelo J.E. Morgan se levantó para una patrulla anti-Zeppelin en su caza BE2C. Morgan, en un informe oficial al Almirantazgo, dijo que cuando alcanzó los 5.000 pies vio un poco por encima de su propia altitud y ligeramente por delante a su derecha, a unos 100 pies de distancia de su avión, “una fila de lo que parecían ser ventanas iluminadas que parecían algo así como un vagón de ferrocarril con las persianas bajadas”.

El piloto aseguró que aquella aeronave fantasma se asemejaba a un vagón de tren

El piloto aseguró que aquella aeronave fantasma se asemejaba a un vagón de tren.

Creyendo que había volado directamente en el camino de un Zeppelin hostil que preparaba un ataque contra el centro de Londres, Morgan sacó su pistola de servicio Webley Scott, apuntó y disparó varias veces en dirección al “vagón de ferrocarril”. Inmediatamente, “las luces al lado se elevaron rápidamente” y desaparecieron en la negrura de tinta, tan rápidamente de hecho que Morgan creyó que su propio avión se había precipitado al vacío. Para entonces, Morgan había perdido completamente su rumbo, y después de una larga batalla para controlar su avión, se vio obligado a hacer un aterrizaje forzoso en las marismas de Thameshaven (…) Los historiadores de la Gran Guerra han utilizado la frase “dirigible fantasma” para describir fenómenos aéreos inexplicables. En años posteriores, avistamientos ampliamente similares fueron categorizados por el Ministerio del Aire, en gran parte desconcertado, como “aviones fantasmas” y “platillos voladores”. Casi un siglo después, no estamos más cerca de explicar lo que fueron informados de forma independiente por cuatro pilotos experimentados mucho antes de que se inventara la frase “OVNI“.

Sin duda incidentes de este tipo demuestran que a lo largo de la historia se han registrado múltiples eventos extraños relacionados con objetos voladores no identificados que parecen desafiar nuestro conocimiento actual sobre el universo. Esclarecer la naturaleza de estos fenómenos es de vital importancia para empezar a comprender si realmente existe algo ahí afuera que quiere comunicarse con nosotros…

Un artículo escrito por José Antonio Caravaca, colaborador de CodigoOculto.com

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José Antonio Caravaca

José Antonio Caravaca

Autor

José Antonio Caravaca está considerado como uno de los ufólogos más destacados del panorama actual. Pertenece a la última hornada de investigadores y escritores centrados en el mundo de las paraciencias surgidos a principios de la década de los noventa en España. Viajero y lector empedernido ha publicado más de 1.000 artículos de investigación sobre OVNIS, criptozoología, arqueología y otras cuestiones relacionadas con lo heterodoxo. Es colaborador de las revistas especializadas: "ENIGMAS", "AÑO CERO", "MAS ALLA" y "EL OJO CRITICO", además de otros medios de comunicación internacionales. En 2015 sus reveladoras pesquisas sobre las denominadas "Diapositivas de Roswell" tuvieron una amplia repercusión mundial. Pero por si algo es conocido Caravaca es por ser el autor de la célebre "Teoría de la Distorsión", la última gran aportación al pensamiento OVNI que ha establecido un amplio debate en la comunidad ufológica. Sus artículos sobre la Distorsión han sido traducidos a varios idiomas como el inglés, portugués, francés, italiano, polaco o japonés. Es autor de: "LA ULTIMA PROFECIA DE JULIO VERNE" (Espejo de Tinta. 2007) prologado por el periodista y escritor J.J. Benítez. "EXPEDIENTE ROSWELL: EL INFORME DEFINITIVO" (Editorial Oblicuas.2016) prologado por el conocido novelista e investigador Javier Sierra. "OVNIS: LAS OPERACIONES SECRETAS DE LA CIA" (Editorial Oblicuas.2017). "OVNIS: LAS 50 MEJORES EVIDENCIAS" (Editorial Cydonia. 2017). ENCUENTROS CERCANOS CON OVNIS ¿UNA ARQUITECTURA PSIQUICA DESCONOCIDA? INTRODUCCION A LA TEORIA DE LA DISTORSION (Editorial Guante Blanco.2018) DISTORSION: OVNIS, APARICIONES MARIANAS, BIGFOOTS, HADAS, FANTASMAS Y EXTRAÑAS CRIATURAS ¿UNA TEORIA EXPLICATIVA? (Editorial Guante Blanco.2019). ICA: LA INCREIBLE HISTORIA DE UN PASADO QUE NUNCA EXISTIO (Editorial Guante Blanco.2020) En 2013 participó en una obra conjunta con varios investigadores y periodistas españoles bajo el título: "Hay otros mundos" (Editorial Cydonia). José Antonio Cavaraca es colaborador permanente en CodigoOculto.com desde septiembre de 2021. También puedes seguirlo en su sitio web: http://caravaca.blogspot.com/

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