El 1 de agosto de cada año diversos lugares que tuvieron influencia de la cultura incaica en América del Sur celebran el Día de la Pachamama, como parte de un agradecimiento a la madre tierra por todo lo que nos regala.
«Pacha» en aimara y quechua significa Tierra, mundo, universo.
Los festejos se han realizado en Perú, Bolivia, Chile y Argentina donde lugareños y turistas realizaron ancestrales rituales, siendo uno de los más conocidos las ofrendas a la Tierra, como frutas, cereales, dulces, bebidas y otras comidas. Los obsequios primero son bendecidos y luego quemados o enterrados para obtener los favores de la madre tierra.
En Perú, miles de cusqueños y turistas se congregaron en el pago a la Pachamama en la explanada de Sacsayhuamán.
Respeto a la Tierra
Los sacerdotes andinos han pedido que se respete a la Pachamama preservándola para las generaciones futuras sin contaminación. Además le piden por un buen año desde hoy.
Uno de los participantes denominado «Chaman Inkari» dijo:
El primero de agosto siempre se hace esta ceremonia dando gracias a la madre tierra, ya que en este mes la tierra despierta. Entonces debemos agradecerle por la vida en el planeta”, contó uno de los participantes de la tradición. Que el ser humano tenga conciencia. Que todos vivimos en una casa y esa casa es este mundo. Nosotros dependemos de la Tierra”.
Ofrendan alimentos y bebidas a la Pachamama en Sacsayhuamán https://t.co/VZfSQ1YiLi
Video: Percy Hurtado pic.twitter.com/8BamTaLDU8
— Agencia Andina (@Agencia_Andina) August 1, 2019
En Argentina, decenas de personas también se reunieron para celebrar este día.
En la provincia de Salta, la ceremonia trató de recordar todo lo que proviene de la tierra. Además, los participantes encendieron un sahumerio para ahuyentar los posibles males que hayan quedado en sus casas.
En la provincia de Jujuy, luego de una comida comunitaria, se cava un hoyo y se da de comer y beber a la Pachamama. Se depositan hojas de coca, chicha, alcohol y cigarrillos. Luego se tapa el pozo con tierra, botellas de alcohol y vino.
Para completar la ceremonia, los presentes se toman de la mano para expresar el espíritu de hermandad que reina, y danzan alrededor del hoyo ya tapado, al son de la caja, flauta y la copla.
Le debemos mucho a la Tierra, los que somos parte de los Andes sabemos el legado que el Imperio Incaico dejó en nosotros y en nuestra cultura. Respetar a la Pachamama no solo es nuestro deber, también debemos difundir este conocimiento ancestral a los más jóvenes. La tradición no debe perderse, la necesitamos mucho más ahora, y también necesitamos sanar a la Pachamama que se encuentra herida por la crítica contaminación ambiental.
Fuente: Diario Correo / La Nacion
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