Las Misteriosas Ruinas de Chan Chan ¿Antiguos sumerios en Sudamérica?


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Las Misteriosas Ruinas de Chan Chan ¿Antiguos sumerios en Sudamérica?
En la parte superior izquierda, dos estatuas guardianas en el ingreso a Chan Chan. En la parte inferior izquierda, Débora Goldstern durante su visita a Chan Chan. Imagen de la derecha: un camino en el interior de la ciudadela de Chan Chan. Crédito: Bruno Girin / Flickr, Débora Goldstern, Marrovi / Wikimedia Commons

Hace unos meses las ruinas de Chan Chan fueron noticia mundial, cuando el Ministerio Cultural de Perú anunció nuevos hallazgos dentro de sus instalaciones, donde antiguos vestigios emergieron a la luz. Declarada por la UNESCO en 1986 como Patrimonio de la Humanidad, la llamada metrópolis de adobe más fascinante del planeta, aún cuenta con muchos secretos por revelar.

Enclavada en Trujillo, norte de Perú, y casi fronteriza con Ecuador, su acceso plantea al visitante una disyuntiva difícil, siendo hasta el día de hoy casi desconocida por un sinnúmero de viajeros. Pero en 1998, durante mi segundo viaje a los Andes, decidí atravesar miles de kilómetros desde Argentina, para alcanzar sus dominios, logrando mi meta en Enero de aquel año.

¿Conexión Chan Chan – Sumeria?

Apenas contaba con breves apuntes sobre su historia, aunque nada me preparó para afrontar la magnitud de su esplendor. Su observancia in-situ, desataron una catarata de interrogantes, que en mi mente se acumularon sin respiro.

Por aquellos días, las narrativas de Zecharia Sitchin aún estaban lejos de tener el impacto que actualmente gozan, con sus relatos de antiguos dioses aterrizados en Sumeria, para luego colonizar otras áreas del planeta, dónde Sudamérica parecía gozar de su preferencia. Esas lecturas como digo, aún no existían en el imaginario público, y recién alcanzarían relevancia gracias a los prodigios de la red, en un tiempo mucho más tardío.

Portada del libro «Los Reinos Perdidos», de Zecharia Sitchin
Portada del libro «Los Reinos Perdidos», de Zecharia Sitchin. Crédito: Ediciones Obelisco

Sin embargo, en mi caso debo confesar, la primera palabra disparada en mis pensamientos al contemplar por primera vez Chan Chan, fue la de Sumeria. Y es que aquella inmensa ciudadela parecía llevar el sello de antiguas edificaciones similares a las relevadas en Medio Oriente, o así lo intuía.

Pero en 1998, estas atrevidas suposiciones nacidas al calor sofocante de aquel Enero inolvidable, me hicieron reprimir esas locas teorías. Ignoraba, no era la única persona (como después descubriría), que también albergaba tesis semejantes.

En los pocos registros computados legados por los cronistas coloniales, Cabello de Balboa, y Carlos Marcelo Corne, siglos XV y XVI, Chan Chan, llamada ciudad de sol, se presenta como un vestigio arqueológico precolombino, gobernado por los enigmáticos Chimú, predecesores de la cultura Moche, y cuyos fundadores según escritos legendarios, arribaron en balsas de totora a las playas del litoral peruano, estableciendo el esplendoroso reino más tarde conocido. Recién en 1902, gracias a los trabajos del gran arqueólogo alemán Max Uhle, Chan Chan se reveló por fin al mundo.

Conjunto amurallado Nik An en Chan Chan, la capital del imperio antiguo de Chimú
Conjunto amurallado Nik An en Chan Chan, la capital del imperio antiguo de Chimú. Crédito: Archivo personal / Débora Goldstern

De los Andes a Mesopotamia

Transcurridos veinte años desde de mi arribo apresurado a Chan Chan, que solo pude disfrutar por una breve jornada, continuaba preguntándome sobre cuál era el significado de su pasado, y esa pista oriental que me había desconcertado ¿Sería posible alguna vinculación con Sumeria?

La versión de una raza estelar conocida como Anunnakis, que Sitchin popularizara en su saga más conocida, no encontraba eco dentro de mis estudios, pero reconocía su audacia, y hasta su visión controversial. Pero sería un autor húngaro argentino, János Móricz Opoz, quién más atraería mi atención hacia esta posibilidad, con quién me toparía mientras investigaba los enigmas de la Cueva de los Tayos.

En un pequeño monográfico de catorce páginas que publicara en 1967, «El Origen Americano de Pueblos Europeos», expresaba la posibilidad que entre 7.000 a 8.000 A.C., antiguos navegantes andinos arribaron a la Baja Mesopotamia fundando Sumeria, sosteniendo el continente americano, era la verdadera patria de los antiguos sumerios.

Portada del libro «El Origen Americano de Pueblos Europeos», de János Móricz Opoz
Portada del libro «El Origen Americano de Pueblos Europeos», de János Móricz Opoz. Crédito: La Asociación de Estudios Históricos

Siguiendo esta hipótesis, los fundadores de Chan Chan serían sumerios, pero de los Andes como tierra primordial. Una verdadera revolución y sacudida a la historia oficial.

Otra estudiosa, una investigadora ecuatoriana a quién entrevisté hace unos años, Ruth Rodríguez Sotomayor, en su trabajo «Runa Simi. Una lengua universal en un pasado remoto», publicado en 2012, acerca la posición con las ideas de Móricz, al declarar la existencia de una antigua raza de pre-americanos, quiénes habrían colonizado desde Sudamérica hasta otros continentes.

Ruth Rodríguez Sotomayor
Ruth Rodríguez Sotomayor. Crédito: Archivo personal / Débora Goldstern

Rodríguez Sotomayor alude a los CHAN, como una de esas razas primigenias, cuyas migraciones sentencia en su polémico trabajo, habrían influenciado a la China prehistórica e India védica. ¡Nada menos!

Por supuesto estas visiones contrastan con la historia conocida, sobre un continente americano producto de remotas migraciones. En el caso de Chan Chan, su avanzada civilización extendida en el árido desierto peruano, continúa representando un fabuloso reto aún para las mentas académicas más ortodoxas. Futuros descubrimientos, tal vez entreguen las claves definitivas. Es cuestión de estar alertas. ¡Los Andes están hablando!

La investigadora y escritora Débora Goldstern durante su visita a la ciudadela de Chan Chan (Perú)
La investigadora y escritora Débora Goldstern durante su visita a la ciudadela de Chan Chan (Perú). Crédito: Archivo personal / Débora Goldstern

Bibliografía:

Libros:
– Móricz Opoz, János (1967). El Origen Americano de Pueblos Europeos. Guayaquil: La Asociación de Estudios Históricos.
– Rodríguez Sotomayor, Ruth. (2012). Runa Simi. Una lengua universal en un pasado remoto. Madrid.
– Sitchin, Zecharia (1990). Los Reinos Perdidos. Madrid: Obelisco.

Blog:
– Goldstern, Débora. Ruth Rodríguez Sotomayor. América – Cuna de Razas. Entrevista Exclusiva, 2011. (Fuente 1) (Fuente 2)

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Débora Goldstern
Bibliotecaria de Profesión, natural de Buenos Aires, Argentina. Presta servicios en la Universidad Abierta Interamericana desde hace 16 años. Además es escritora e investigadora, dedicándose al estudio de las civilizaciones andinas desaparecidas por más de 20 años. Ha participado como consultora de la revista Ufo Brasil, ha sido expositora en diversos congresos y es regularmente convocada por programas de radio, tv, documentales, films y canales de Internet. Ha publicado dos libros: «Secretos subterráneos de los mundos olvidados - Cueva de los Tayos» y «Tierra Hueca».

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  1. Mira, no conozco nada de los Annunaki. Pero los chimú son algo así cono nietos de los mochicas, separados por la dominación del Imperio Wari. La tradición de ciudades es heredada de la tradición urbanística de los Wari. De modo que los Chimú son un reino que se convirtió en imperio. También los Lambayeque tienen esa historia sobre su nacimiento. Pero se presume que tales personajes no venían de muy lejos. ¿Cómo lo sabemos? Los atuendos que se describe que llevaban eran portados por las personas de los valles norteños. Especialmente el uso de pigmentos amarillos. Y no es para nada fronteriza con Ecuador. De Trujillo le siguen 3 departamentos: Lambayeque, Piura y Tumbes. Aparte, finalmente los Chimú fueron conquistados por los incas, y antes, vencidos por los ichma en Maranga, lo que limitó su expansión entre Tumbes por el norte y Lima por el sur, específicamente en lo que hoy es Carabaillo.