¿Y si el universo no fuera un acontecimiento único, sino el resultado de un proceso evolutivo similar al de la vida? Una hipótesis cosmológica propone que los universos podrían “nacer” unos de otros, heredando ciertas propiedades físicas. Aunque aún no puede demostrarse experimentalmente, esta idea se apoya en modelos matemáticos de la física teórica contemporánea.
La versión más conocida fue formulada en la década de 1990 por el físico estadounidense Lee Smolin con el nombre de selección natural cosmológica. Según su propuesta, los agujeros negros podrían desempeñar un papel fundamental. En lugar de ser regiones donde la materia desaparece, cada uno podría dar origen a un nuevo universo, causalmente separado del nuestro, pero con leyes físicas ligeramente distintas.
Universos que “heredan” sus leyes
La analogía con la biología es evidente. En la selección natural, los organismos se reproducen con pequeñas variaciones y los mejor adaptados tienen más probabilidades de sobrevivir. Smolin trasladó este principio al cosmos: los universos capaces de generar más agujeros negros producirían más “universos descendientes” y, por tanto, serían más abundantes dentro de un hipotético multiverso.
De ser así, las constantes físicas de nuestro universo no serían completamente aleatorias, sino el resultado de un proceso de selección. Valores como la intensidad de la gravedad o la masa de las partículas fundamentales parecerían “ajustados” porque favorecen la formación de estrellas masivas y, finalmente, de agujeros negros.
¿Ciencia o especulación?
Aunque esta teoría resulta intelectualmente atractiva, también ha recibido críticas. Su principal limitación es la falta de verificabilidad directa: los universos hipotéticamente originados en agujeros negros estarían completamente desconectados del nuestro, lo que impediría observarlos o medirlos.
Aun así, Smolin sostuvo que su hipótesis podía generar predicciones indirectas. Si fuera correcta, nuestro universo debería encontrarse cerca de un máximo local en la producción de agujeros negros. Algunos astrofísicos han investigado si pequeñas variaciones en las constantes físicas reducirían realmente su número, aunque los resultados siguen siendo objeto de debate.
Un dato curioso: el Big Bang revisitado
Dentro de este marco teórico, el Big Bang dejaría de ser el origen absoluto de todo para convertirse en un episodio más de una extensa genealogía cósmica. Nuestro universo podría ser, en cierto sentido, el “descendiente” de otro anterior, surgido en el interior de un agujero negro.
Esta posibilidad enlaza con investigaciones actuales sobre gravedad cuántica, donde algunos modelos plantean que las singularidades podrían no ser puntos de destrucción, sino de transición.
Una idea que cambia la perspectiva
La selección natural cosmológica no busca reemplazar el modelo cosmológico estándar, sino ampliar el horizonte conceptual de la física. Aunque sigue siendo una hipótesis, plantea una pregunta tan simple como profunda: ¿puede el universo evolucionar?
Más allá de que esta propuesta llegue a confirmarse o no, invita a contemplar el cosmos no como un escenario estático, sino como un proceso dinámico, creativo y, quizá, extraordinariamente fértil.
Nuestra compañera Sonia Gupta del canal AEnigma2 explora esta teoría junto a muchas otras sobre los multiversos en el siguiente video:
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Por: CodigoOculto.com











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