Profesor de Harvard descubre que esferas metálicas halladas en el Pacífico son de “origen interestelar”
Publicado el 29 Ago 2023
© Imagen: Harvard University / SETI - Avi Loeb

Avi Loeb, el físico teórico y famoso astrónomo de Harvard es tendencia mundial ahora mismo, y es que sus declaraciones que crean asperezas en la comunidad científica y mucho entusiasmo en los que seguimos estos temas, han levantado mucho polvo. Recientemente Loeb ha salido a la palestra nuevamente y, a decir a viva voz que las esferas metálicas que descubrió en el océano Pacífico en las costas de Papúa Nueva Guinea (donde cayó un objeto espacial en 2014) son de origen interestelar, es decir, de origen extraterrestre. ¿Formaron parte de una nave espacial o de una roca con contenido metálico? Esa es la respuesta que tendrán responder los investigadores a cargo.

Desde que se enteró de la extraña caída de un meteorito sobre la Tierra, el astrofísico Avi Loeb se empeñó en descubrir si se trataba realmente de un artefacto extraterrestre que se había estrellado en el océano Pacífico.

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Ahora, el profesor y astrofísico teórico de la Universidad de Harvard afirma que él y un equipo de científicos están un paso más cerca de llegar a esa conclusión tras haber recuperado en junio supuestos restos del meteoro frente a las costas de Papúa Nueva Guinea. Este martes, Loeb declaró en un comunicado de prensa que los primeros análisis sugieren que esos pequeños objetos metálicos son en realidad de origen interestelar.

Es posible que los hallazgos no respondan aún a la pregunta de si las esferas metálicas son de origen artificial o natural, pero Loeb insiste en que el equipo confía ahora en que lo que han encontrado no tiene parangón con ninguna aleación existente en nuestro sistema solar.

Loeb escribió en su blog en Medium este martes:

“Este es un descubrimiento histórico porque representa la primera vez que los humanos ponen sus manos en materiales de un gran objeto que llegó a la Tierra desde fuera del sistema solar.

El éxito de la expedición ilustra el valor de tomar riesgos en la ciencia a pesar de todas las probabilidades como una oportunidad para descubrir nuevos conocimientos”.

Objetos metálicos hallados en el fondo oceánico

Dirigido por Loeb, el equipo de científicos e investigadores contrató a EYOS Expeditions y se embarcó en junio a bordo de un barco llamado Silver Star con destino a Papa Nueva Guinea.

Material recolectado del trineo magnético en el sitio de IM1, que muestra una esférula rica en hierro de 0.4 milímetros de diámetro (flecha blanca) entre un fondo de hachís y otros desechos

Material recolectado del trineo magnético en el sitio de IM1, que muestra una esférula rica en hierro de 0.4 milímetros de diámetro (flecha blanca) entre un fondo de hachís y otros desechos. Crédito de imagen: Avi Loeb

Fue al norte del país donde durante dos semanas, la tripulación, financiada con 1.5 millones de dólares del empresario Charles Hoskinson, trató de recuperar cualquier resto que pudieran encontrar de un inusual meteorito al que bautizaron como IM1 y que se había estrellado contra la atmósfera terrestre en 2014.

Los datos del medidor registrados por los sensores del gobierno estadounidense pasaron desapercibidos durante cinco años hasta que Loeb y Amir Siraj, entonces estudiante de pregrado en Harvard, lo encontraron en 2019 y publicaron sus hallazgos. Sin embargo, no fue hasta tres años después cuando el Comando Espacial de Estados Unidos anunció en una carta dirigida a la NASA en marzo de 2022 que el objeto procedía de otro sistema solar.

La revelación fue una reivindicación para Loeb, cofundador del Proyecto Galileo, un programa de investigación del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics  dedicado a la búsqueda científica de tecnología alienígena. Siete meses después, él y su equipo se encontraban a 85 km. de la costa de la isla de Manus peinando más de 100 millas de fondo oceánico con un trineo lleno de imanes sujeto a un cabrestante en la cubierta del barco.

La fortuna quiso que encontraran lo que buscaban: más de 700 esférulas de tamaño submilimétrico, tan minúsculas que se necesita un microscopio para verlas.

Hoskinson declaró en un comunicado:

“Se trata de un descubrimiento histórico, que marca la primera vez que los seres humanos conservan materiales de un gran objeto interestelar.

Estoy extremadamente satisfecho con estos resultados de este riguroso análisis científico”.

Una vista microscópicas de las esférulas. Se vio el interior de las esferas

Una vista microscópicas de las esférulas. Se vio el interior de las esferas. Crédito de imagen: Avi Loeb

Una vista microscópicas de las esférulas. Se vio el interior de las esferas.

Una vista microscópicas de las esférulas. Se vio el interior de las esferas. Crédito de imagen: Avi Loeb

Loeb teorizó que el cometa Oumuamua era extraterrestre

No era la primera vez que Loeb teorizaba que un objeto interestelar que entraba en nuestro sistema solar podía ser un artefacto extraterrestre.

En 2017, el cometa Oumuamua, que en hawaiano significa “explorador” o “mensajero”, fue detectado volando a través de nuestro sistema solar, desconcertando a los científicos con su extraña forma y trayectoria.

Pero Loeb postuló que el cometa -tan largo como un campo de fútbol y delgado como un puro- fue capaz de acelerar a medida que se acercaba al Sol aprovechando su energía solar como una “vela ligera”, no muy diferente de la forma en que la vela de un barco atrapa el viento. Dado que ningún fenómeno natural sería capaz de realizar semejante viaje espacial, Loeb estaba sugiriendo esencialmente que Oumuamua podría haber sido una nave espacial extraterrestre.

Un estudio publicado en marzo explicaba la extraña órbita del cometa por un simple mecanismo físico común a muchos cometas helados: la desgasificación de hidrógeno a medida que el cometa se calentaba bajo la luz solar.

Sin inmutarse, Loeb también empezó a estudiar por aquel entonces el catálogo de bólidos del Center for Near Earth Object Studies de la NASA.

Eso les llevó a él y a Siraj a descubrir datos sobre el IM1, que se había detectado por primera vez en 2014.

Aunque era demasiado pequeño para ser percibido por los telescopios a través de su reflejo de la luz solar, su colisión con la Tierra generó una brillante bola de fuego registrada por los sensores del gobierno estadounidense. Dado que el meteoro se movía a una velocidad dos veces superior a la de casi todas las estrellas cercanas al Sol, Loeb y Siraj concluyeron en un artículo publicado en noviembre en la revista Astrophysical Journal que la bola de fuego, al igual que Oumuamua, tenía que ser interestelar.

Avi Loeb junto a parte de su equipo retirando el imán del trineo magnético con que recolectaron las esférulas en el fondo oceánico

Avi Loeb junto a parte de su equipo retirando el imán del trineo magnético con que recolectaron las esférulas en el fondo oceánico. Crédito de imagen: Avi Loeb

¿Qué revelaron los análisis?

Los primeros análisis muestran que algunas esférulas de la trayectoria del meteorito contienen “abundancias extremadamente altas” de una composición inaudita de elementos pesados.

Los investigadores del equipo afirman que la composición de berilio, lantano y uranio, etiquetada como composición “BeLaU”, no coincide con las aleaciones terrestres naturales de la Tierra ni con la lluvia radioactiva de las explosiones nucleares. Además, esta composición no se encuentra en los océanos magmáticos de la Tierra, ni en la Luna, Marte u otros meteoritos naturales del sistema solar.

La plantilla de composición "BeLaU" medida por el espectrómetro de masas de Harvard. Se representan las abundancias elementales en toda la masa de la esférula masiva S21 normalizada al estándar de condritas CI del sistema solar (representado por un valor de unidad en el eje vertical)

La plantilla de composición “BeLaU” medida por el espectrómetro de masas de Harvard. Se representan las abundancias elementales en toda la masa de la esférula masiva S21 normalizada al estándar de condritas CI del sistema solar (representado por un valor de unidad en el eje vertical). Crédito de imagen: Avi Loeb

Según los investigadores, se cree que otros elementos se perdieron por evaporación durante el paso de IM1 por la atmósfera terrestre, lo que les llevó a teorizar que las esférulas podrían proceder de un océano de magma de un exoplaneta con núcleo de hierro fuera del sistema solar.

Los análisis continúan para averiguar la procedencia de los objetos en cuatro laboratorios de la Universidad de Harvard, la Universidad de California en Berkeley, la Bruker Corporation y la Universidad Tecnológica de Papúa Nueva Guinea.

Loeb también dijo que se ha presentado un artículo para su publicación en una revista científica sin nombre.

Rob McCallum, coordinador de la expedición de EYOS, dijo en un comunicado:

“Los hallazgos demuestran el éxito de la primera expedición exploratoria y allanan el camino para una segunda expedición en busca de más datos. Nos encanta hacer posibles los proyectos de nuestros clientes en cualquier lugar de la Tierra, pero éste es algo fuera de este mundo”.

Ojo al piojo:

El comunicado publicado por Loeb es bastante detallado y complejo, mostrando los análisis realizados a las esférulas microscópicas e indicando la composición de las mismas. En resumen, la conclusión es que estas esferas están compuestas de una aleación no terrestre o no existente en este planeta. Entonces ¿es una aleación artificial creada por una avanzada civilización enviando sondas al cosmos, o es una aleación natural existente en una roca espacial interestelar? Esto es lo que deberán determinar los investigadores en un siguiente paso que será crucial para responder a la pregunta de si estamos solos en este universo.

También cabe destacar que Loeb acaba de lanzar hoy mismo su nuevo libro titulado “Interstellar” en que narra toda la expedición realizada que lo llevó a descubrir las mencionadas esferas metálicas. Fernando T.

Portada del nuevo libro de Avi Loeb, "Interstellar".

Portada del nuevo libro de Avi Loeb, “Interstellar”. Crédito de imagen: HarperCollins

[H/T: medium | usatoday]

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Redacción CODIGO OCULTO

Redacción CODIGO OCULTO

Autor

La verdad es más fascinante que la ficción.

1 Comentario

  1. María Bueno

    Muy interesante tema …. La.comunidad.cientifica también debería informar sobre los diversos temas con respecto a las civilizaciones extraterrestres que han descubierto y los contactos que han tenido con ellos ..entre otros .. tenemos derecho a saber la verdad

    Responder

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