Todo parece indicar que el coronavirus era una bomba de tiempo que se activó hace años y nadie prestó atención a sus advertencias y un estudio del año 2007 publicado por la American Society for Microbiology así lo demuestra.

Son muchas las teorías que se han generado en torno a la pandemia, desde que fue hecho en un laboratorio hasta que se trata de una especie de guerra mundial silenciosa.

Sin embargo, los diversos estudios que se han realizado en torno a esta nueva enfermedad revelan que, efectivamente, el SARS-CoV-2, mejor conocido como COVID-19, sí tuvo un origen «natural».

Obviamente, eso no quita responsabilidad a aquellos que callaron la expansión del virus ni, mucho menos, a los que hicieron caso omiso a las advertencias.

El origen del coronavirus

Sabían MUCHO sobre esta crisis desde hace años ¿Por qué no hicieron nada?
Mercado de productos marinos de Wuhan cerrado después del brote. Crédito: SISTEMA 12 / Wikimedia Commons

El seguimiento que se la ha hecho a la enfermedad desde que apareció el primer brote en Wuhan, muestran que el punto focal es un mercado de productos marinos que, a pesar de su nombre, no se enfocaban solo a vender peces o mariscos.

Se descubrió que ahí también se comercializaban otras carnes más «exóticas», como perros, civetas y, obviamente, murciélagos.

Rápidamente se encontró que el origen del coronavirus estaba en la ingesta de la carne de murciélago que se encontraba contaminada, lo que originó un traspaso del virus del animal a humanos, dando comienzo a uno de los brotes virales más grandes de las últimas décadas.

Sin embargo, y a pesar de lo que muchos creen, para algunos científicos esto no comenzó de un momento a otro y, de hecho, hace más de 10 años ya habían advertido del peligro que se nos venía encima.

El estudio del 2007

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El murciélago de herradura, uno de los portadores naturales del virus. El consumo de su carne podría haber desatado la pandemia. Crédito: Daverbennett / Wikimedia Commons

«Coronavirus de síndrome respiratorio agudo grave como un agente de infección emergente y reemergente»: ese es el nombre que recibió el estudio realizado por Vincent C. C. Cheng, Susanna K. P. Lau, Patrick C. Y. Woo y Kwok Yung Yuen, un equipo científico que de manera temprana, interpretaron el desarrollo del SARS como SARS-CoV.

En pocas palabras, comprendieron como una de las cepas del coronavirus que afectaba a animales podría ser contraído por humanos y las consecuencias que esto podría generar.

Los expertos tuvieron varios medidores para proyectar el daño que podría generar esta enfermedad para el futuro.

Tomando en cuenta la familia y el entorno en el que se desarrollaba junto al abismal crecimiento de la economía china, lo que estaba trayendo como consecuencia el crecimiento de la demanda de productos animales, incluyendo los «exóticos».

Los expertos estudiaron la demanda de estos productos en relación a los hábitos alimenticios de las diferentes regiones de China, junto a las de toda Asia y las medidas sanitarias de cada una de ellas.

Este último punto destaca la caza ilegal de los animales, el traslado insalubre, los lugares de ventas sin ningún tipo de seguridad sanitaria, entre otros.

Teniendo en cuenta todos estos factores, y sin necesidad de ser unos sabios con poderes sobrenaturales, los científicos predijeron, tal cual, lo que está ocurriendo actualmente.

El impacto del SARS en China y su relación con el SARS-CoV

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Pacientes contagiados de coronavirus internados en Irán. Crédito: Mohsen Atayi / Wikimedia Commons

De acuerdo al estudio, el impacto del SARS en las regiones afectadas desde su reaparición en China en el año 2003 se relaciona estrictamente con la reapertura de mercados de vida silvestre.

El descubrimiento de un virus bastante parecido en los murciélagos de herradura indicaba que un resurgimiento del SARS era más que posible si las medidas de seguridad no eran aplicadas, con el plus de que esta vez nos enfrentaríamos a una cepa mutada, amplificada y con una transmisión mucho más peligrosa.

También se descubrió que ciertas especies son más propensas a portar el virus, como las civetas, un animal altamente consumido en China.

Sin embargo, los descubrimientos posteriores también mostraron que los murciélagos de herradura eran portadores naturales del virus y que, de continuar su consumo, podría iniciar una crisis.

Los científicos concluyeron el estudio con el siguiente análisis:

Los coronavirus son conocidos por sufrir recombinaciones genéticas, lo que podría conducir a nuevos genotipos y brotes. La presencia de una gran reserva de virus similares a SARS-CoV en los murciélagos de herradura, además de la cultura de comer mamíferos exóticos en el sur de China es una bomba de tiempo. La posibilidad de la reaparición del SARS y otros virus nuevos de los animales o los laboratorios, y por lo tanto, la necesidad de preparación no debería ser ignorada”.

Sabían MUCHO sobre esta crisis desde hace años ¿Por qué no hicieron nada?
Crédito: Tumisu / Pixabay

No sabemos cuál es el alcance del virus, los expertos aún no encuentran una manera de contener, siquiera, su expansión y saber que desde hace más de 10 años se ha advertido sobre esto no hace más que generar indignación y preguntarnos si realmente son necesarias organizaciones mundiales que cobran millones de dólares y que, supuestamente, se abocan a evitar este tipo de problemas…

Referencias:

  • El estudio de 2007 que predijo el surgimiento del coronavirus – Un artículo de Beatriz Esquivel, redactora de culturacolectiva.com
    https://culturacolectiva.com/tecnologia/estudio-de-2007-predijo-el-coronavirus-covid-19
  • Severe Acute Respiratory Syndrome Coronavirus as an Agent of Emerging and Reemerging Infection – Un artículo de Vincent C. C. Cheng, Susanna K. P. Lau, Patrick C. Y. Woo y Kwok Yung Yuen para Clinical Microbiology Reviews
    https://cmr.asm.org/content/20/4/660

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