Sacar a luz los secretos religiosos más íntimos de un mundo casi olvidado, y compartirlos con el mundo entero, es uno de los mayores logros de la arqueología actualmente. Éste inédito acontecimiento ha sido posible gracias al descubrimiento de las ruinas mayas de Samabaj.
Muchos investigadores expertos llaman a estas ruinas la Atlántida de Guatemala, porque se trata de una isla que fue encontrada bajo las aguas del lago Atitlán. Lo cierto es que, las piezas recabadas del sitio muestran que estamos en presencia de un tesoro arqueológico único.
La razón de esta afirmación se basa principalmente por el hecho de que todos los objetos recuperados, están perfectamente preservados. Porque, las ruinas de la isla sagrada no han sido contaminadas por la acción urbanística y colonizadora del hombre, al encontrarse sumergidas en el fondo del lago.
Ruinas mayas de Samabaj: la historia de una civilización antigua
De acuerdo con los arqueólogos que lideran las excavaciones submarinas de las ruinas mayas de Samabaj, puede que la isla se hundiera hace 1.700 años. Durante todo ese tiempo ningún ser humano supo de su existencia, ahora la Atlántida de Guatemala comienza a revelar sus más profundos secretos.
En opinión de Sonia Medrano, una reconocida arqueóloga y jefa del equipo de investigación, la isla era utilizada esencialmente como un centro de culto religioso. Así lo demuestra el enorme complejo sagrado que fue descubierto en la isla hundida en el Atitlán.
El complejo sacro estaba conformado por unas 16 estructuras destinadas a oficios religiosos, que incluían reliquias y otros utensilios propios de la cultura mística maya. Cabe destacar que estos artículos recuperados, están intactos prácticamente vírgenes.
También se descubrieron 3 muelles de piedra en una de las costas de la isla, uno de ellos todavía es visible por ser de mayor tamaño. Una prueba irrefutable de la gran cantidad de barcos llenos de personas que se trasladaban desde tierra firme hasta la isla sagrada para efectuar sus rituales.
Peregrinos y residentes
Cerca del complejo sagrado se pudo identificar una plaza principal, a la que llamaron la gran Acrópolis de Samabaj. Su tamaño constaba de unos 46 metros, con capacidad suficiente para albergar a los cientos de peregrinos que llegaban diariamente a la isla.
Desde este lugar se podían observar algunos de los rituales, así como bailes, sacrificios y demás ceremonias exclusivas de la cultura maya. Todo parece indicar que además de los peregrinos fieles, en la isla sagrada vivían residentes permanentes.
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Unas 30 edificaciones habitacionales se hallaron hacia el suroeste del territorio insular. Probablemente estas viviendas pertenecían a los sacerdotes y sus familias. Es posible que otras personas encargadas del mantenimiento y limpieza de las instalaciones sacras residieron en aquel lugar santo.
¡Hallazgos increíblemente reveladores!
El descubrimiento de las ruinas mayas de Samabaj pone al descubierto ciertos métodos religiosos empleados por esta cultura, sobre todo los relacionados con sus creencias y ritos. Por ejemplo, en el sitio se encontraron dos baños de sudor parecidos a los hallados en otros lugares, donde los antiguos mayas efectuaban sus cultos.
Estos saunas eran muy importantes pues formaban parte integral de la adoración que practicaban los mayas al emplearlos como un medio de purificación espiritual. Es decir, los peregrinos usaban los baños de sudor para sanear sus cuerpos antes de entrar a los santuarios o templos.
Así mismo, los saunas eran usados como una herramienta medicinal, porque los fieles podían corregir los desequilibrios que presenta el cuerpo y rectificar ciertos tipos de enfermedades. Dentro de los objetos encontrados, destaca la presencia de un diente con marcas de haber sido pasado por el fuego.
Esto sugiere que los sacerdotes mantuvieron vivo el fuego de los sacrificios, un aspecto común de la cultura maya antigua. La forma en la que estaban colocados los receptáculos del fuego, dan la impresión que los habitantes de tierra firme podían ser espectadores distantes de los sacrificios.
Desaparición por causas naturales
La investigación –aún en curso- ha revelado que la erupción de un volcán fue la causante del hundimiento de la isla sagrada. Los artículos rescatados del fondo lacustre, pueden situarse tentativamente a una fecha cercana al año 300 d. C.
Aunque se trata de una tragedia que pudo haber cobrado muchas vidas, es de reconocer que también significa que puede considerarse como el triunfo de Samabaj. Porque su desaparición bajo el agua impidió que sus reliquias fueran saqueadas por gente inescrupulosa.
Por eso hoy día conocemos parte de la historia, creencias, cultura y tradiciones de los antiguos pueblos mayas. Sin duda, es un emocionante y extraño encuentro con un pasado lejano, pero interesante.
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¡ESPLÉNDIDO! – ABRAZO – RICARDO(MARINO)