Pocas historias resultan tan extrañas dentro del folclore mormón como la que vincula a Caín, el primogénito de Adán y Eva, condenado por asesinar a su hermano Abel, con nada menos que “Pie Grande” o Bigfoot. Según este relato, Caín no habría muerto, sino que habría sobrevivido como un ser peludo, de piel oscura, condenado a errar por la Tierra y marcado por su crimen.
La historia fue relatada por líderes como David W. Patten y popularizada por Spencer W. Kimball en su libro The Miracle of Forgiveness, donde se describe a Caín cruzándose con seres humanos y reconociéndose a sí mismo como un exiliado. A primera vista, parece una simple curiosidad pintoresca. Sin embargo, detrás del mito se esconde algo mucho más inquietante.
La marca de Caín y las raíces racistas de una antigua creencia
La «marca de Caín» fue interpretada por algunos sectores del mormonismo primitivo como una señal de piel oscura, y esa interpretación se utilizó para justificar la supuesta inferioridad moral y espiritual de determinados grupos, especialmente afroamericanos y nativos americanos. Así, la figura de Caín-Bigfoot no era simplemente el protagonista de un relato extraño, sino también un símbolo de maldición racial que reforzaba jerarquías sociales y espirituales.
Esta narrativa se entrelazaba con otra interpretación bíblica: la maldición de Cam y su hijo Canaán, utilizada históricamente para justificar la esclavitud y la exclusión de las personas negras.
El propio Libro de Mormón contribuyó a esta visión mediante pasajes que asociaban a los nefitas con la rectitud y la piel clara, mientras describían a los lamanitas como un pueblo maldecido y de piel oscura. Estas interpretaciones establecieron una dicotomía entre pureza espiritual y color de piel.
De esta manera, determinadas enseñanzas religiosas construyeron un marco teológico que vinculaba la rectitud con el tono de piel y respaldaba prácticas discriminatorias, incluida la prohibición de que los hombres negros accedieran al sacerdocio hasta 1978. No fue hasta 2013 cuando la Iglesia rechazó públicamente las antiguas teorías raciales que habían sustentado esas restricciones.
De una antigua creencia a una leyenda que sobrevive en el folclore
Aunque la Iglesia ha repudiado oficialmente estas interpretaciones raciales, la leyenda de Caín-Bigfoot continúa presente en el folclore popular. No todos los mormones creen en ella, pero su persistencia demuestra cómo ciertas narrativas culturales pueden sobrevivir más allá de la doctrina formal, transmitiéndose oralmente y conservando ecos de prejuicio y fascinación.
Este relato no solo sorprende por su carácter inusual, sino que también ofrece una perspectiva sobre cómo los mitos pueden utilizarse para proyectar temores, justificar jerarquías y normalizar la discriminación.
Así, la figura de Caín-Bigfoot representa mucho más que una leyenda extravagante: refleja el complejo entrelazamiento entre religión, prejuicio y cultura, y demuestra cómo incluso las historias más extrañas pueden revelar aspectos incómodos de la historia de una comunidad.
Nuestra compañera Sonia Gupta del canal AEnigma2 explica en mayor detalle esta curiosa identificación de la figura de Caín con la del Bigfoot en el siguiente video:
¿Te gustó este contenido? Te invito a compartirlo con tus amigos. Síguenos en nuestra Página de Facebook, para recibir a diario nuestras noticias. También puedes unirte a nuestro Grupo Oficial y a nuestra comunidad en Telegram. Y si crees que hacemos un buen trabajo, considera apoyarnos.
Por: CodigoOculto.com











0 comentarios