La naturaleza jamás dejará de sorprendernos y aunque parezca imposible, una forma de vida está desarrollándose en Chernóbil a pesar de los altos niveles de radiación. De hecho, es por ello que ha conseguido sobrevivir…

El desastre nuclear de Chernóbil fue algo que trastocó a todo el mundo. Por primera vez una planta nuclear colapsaba y con ella, todos sus desechos radiactivos, provocando unos daños colaterales tan catastróficos que a día de hoy seguimos padeciendo.

El ecosistema de la zona quedó totalmente muerto, sin embargo, una forma de vida parece querer burlar esto y usar toda esa radiación a su beneficio para vivir.

El accidente de Chernóbil

Hongos de Chernóbil «evolucionaron» y ahora viven gracias a la radiación
La planta nuclear de Chérnobil, años después de su explosión. Crédito: IAEA Imagebank / Wikimedia Commons

El accidente fue una combinación de un mal diseño de la planta nuclear; pésima ubicación y sin un recinto de contención, y errores operativos que llevaron desactivar varios sistemas de seguridad para «una prueba».

Para colmo, Chernóbil no contaba con un ente regulador o alguna otra empresa que los supervisara. La Unión Soviética no permitía sistemas independientes que metieran las narices en donde no les importaba, por lo que no había manera de saber si los sistemas de la planta nuclear eran totalmente seguros.

Obviamente, no lo eran. De hecho, en occidente jamás se hubiera permitido la construcción de un reactor tipo RBNK, como el que estaba en Chernóbil, razón del por qué tal diseño jamás salió de la Unión Soviética.

Los daños que generó el accidente

Hongos de Chernóbil «evolucionaron» y ahora viven gracias a la radiación
El accidente de Chernóbil causó gran impacto en gran parte de Europa. Crédito: Wendelin Jacober / Pixabay

De acuerdo a un informe de la OMS en el 2005, las muertes directas por la radiación no sobrepasan las 50 y casi todas ellas fueron de trabajadores que sufrieron la explosión directamente.

Pero el mismo informe también realza que la contaminación por el accidente generó aproximadamente 4.000 casos de cáncer de tiroides, mayormente en niños y adolescentes, derivando en, al menos, 9 muertes.

En total, al menos 4.000 personas podrían morir a causa de la radiación producto del accidente de la planta nuclear de Chernóbil.

Además de esto, se suman los daños psicológicos que golpearon a la población producto del desconocimiento total de los efectos de la radiación o información manipulada que se brindó.

Los ecosistemas que se vieron afectados han sido estudiados durante los últimos 20 años, mostrando que un radio de 200.000 kilómetros cuadrados en Europa, hubo efectos negativos.

Una forma de vida «resistente» en Chernóbil

Hongos de Chernóbil «evolucionaron» y ahora viven gracias a la radiación
Los hongos radiotróficos, una forma de vida capaz de absorber la radiación y transformarla en energía. Crédito: Nathan Riley / Unsplash

Hay que saber que no es la primera vez que se encuentra vida fungi en Chernóbil ya que a pesar de las inhóspitas condiciones para vivir, producto la radiación, se han encontrado hongos alrededor del reactor.

Estos hongos fueron denominados como hongo negro u hongo radiotrófico. Sin embargo, lo más llamativo que se descubrió fue la atracción e impermeabilidad que estos organismos muestran a la radiación.

Estos hongos han sido objeto de estudio durante años. Los expertos han determinado que tenían una inmensa cantidad de melanina, una sustancia que se encarga de generar calor a la piel humana. Sin embargo, a estas formas de vida les permitía transformar la radiación gama en energía química para crecer, lo que también les ha servido de protección.

Resistencia a la radiación

Hongos de Chernóbil «evolucionaron» y ahora viven gracias a la radiación
La radiación de Chernóbil sirve de alimento para estos hongos. Crédito: Taken / Pixabay

La melanina funciona en estos hongos como un absorbente de radiación que la transforma en energía química.

Una manera bastante similar a como las plantas transforman el dióxido de carbono y la clorofila en oxígeno y glucosa mediante la fotosíntesis.

El proceso realizado por los hongos es conocido como radiosíntesis y los expertos creen que esta podría ser beneficiosa si se aplica en humanos. Un ejemplo sería como protector para la radiación producida por el Sol.

Según Kasthuri Venkateswaran, investigador de la NASA y quién ha realizado estudios a los hongos desde hace 4 años, la capacidad de fortalecimiento y de soportar los altos niveles de radiación de la zona, llegando incluso a alimentarse de ella es característica solo de los hongos negros.

La naturaleza nos muestra una vez más que para ella nada es imposible y si se debe crear una forma de vida en una zona muerta por la radiación, se hará. Es increíble como este hongo ha conseguido convertir la radiación en energía ¿Es posible que la ciencia pueda usarlo para el beneficio de todos?

Referencias:

  • Los hongos de Chernóbil que evolucionaron y viven gracias a la radiación – Un artículo de Abril Palomino, redactora de culturacolectiva.com
    https://culturacolectiva.com/tecnologia/los-hongos-de-chernobil
  • Chernóbil, ¿cómo fue el accidente? – Un artículo de foronuclear
    https://www.foronuclear.org/es/el-experto-te-cuenta/120252-chernobil-icomo-fue-el-accidente

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