Un equipo de buzos han descubierto un impresionante y burbujeante manantial bajo el océano en la costa de Filipinas.

Científicos se zambulleron en la costa de Filipinas, hallando bajos las olas, a 60 metros de profundidad, un burbujeante manantial (como el champán) con grandes cantidades de dióxido de carbono, zona que se denomina Soda Springs.

La emisión de CO2, en este caso, volviendo el manantial como un líquido efervescente, se debe a una fuente geológica.

El ambiente submarino, además, se encuentra cerca de un sistema de arrecifes de coral, por lo que será un lugar útil para estudiar cómo los ecosistemas marinos se están adaptando al cambio climático.

Bayani Cárdenas, geocietífico de la University of Texas, quien participó en la investigación, dijo en un comunicado:

Estos entornos con alto contenido de CO2 están cerca de arrecifes prósperos, ¿cómo funcionan?” La vida sigue prosperando allí, pero quizás no del tipo al que estamos acostumbrados. Necesitan ser estudiados”.

Buzos descubren un manantial «mágico» burbujeante bajo el océano
Un investigador recolecta muestras de gas en Soda Springs en Filipinas. Crédito: University of Texas Jackson School of Geosciences.

Un entorno de vida entre el CO2

El sitio está vinculado a un volcán submarino que ha estado expulsando gases desde hace varias décadas o incluso milenios. Sin embargo, según Cárdenas, los altos niveles de CO2 han permitido que los arrecifes de coral puedan hacer frente al cambio climático.

El entorno es favorable para estudiar los corales y la vida marina que están creando un hogar propicio para la vida entre altos niveles de CO2.

El lugar se ubica en un tramo de agua llamado Verde Island Passage, ubicado entre las islas de Luzón y Mindoro; un sitio con abundante biodiversidad, donde la vida marina ha instalado su hogar en medio de los arrecifes de coral.

Cardenas junto a su equipo bucearon en el área con el objetivo de estudiar los efectos del cambio climático en los ecosistemas oceánicos en las aguas subterráneas de islas cercanas.

Durante su labor, descubrieron Soda Springs, un lugar natural, no creado por participación humana, sino por la actividad de un volcán cercano, que emite gases y sustancias por medio de grietas en el fondo marino.

Cárdenas agregó:

Es realmente una gran parte del océano que queda sin explorar porque es demasiado poco profunda para los vehículos operados a distancia y es demasiado profunda para los buzos regulares”.

La mayor concentración de CO2 en la naturaleza

Afortunadamente, la presencia de CO2 en este lugar, no es motivo de preocupación ya que los gases han estado burbujeando desde hace mucho tiempo, tal vez miles de años; creando en Soda Springs posiblemente la mayor concentración de CO2 que exista en la naturaleza.

Cárdenas y su equipo, midieron concentraciones de CO2 de hasta 95.000 partes por millón (ppm), que equivale a más de 200 veces la concentración de CO2 presente en la naturaleza.

Buzos descubren un manantial «mágico» burbujeante bajo el océano
Crédito: University of Texas Jackson School of Geosciences.

Es posible que las lecturas, que varían entre 60.000 y 95.000 ppm, sean las más altas registradas en la naturaleza hasta ahora.

Esto ha revelado importante implicaciones que permitirán estudiar cómo la vida marina ha logrado adaptarse a entornos con niveles extremos de CO2.

También se obtuvieron datos del estudio de las aguas subterráneas. Los científicos hallaron puntos calientes que están filtrando aguas subterráneas en el océano, en las cercanías de la costa estudiada.

Esto podría representar un grave problema, que podría transportar contaminantes humanos al océano. Se trataría de un medio no tomado en cuenta anteriormente que llevaría sustancias que contaminarían las aguas del océano.

Cárdenas agregó:

Es un flujo invisible de agua desde la tierra hasta el océano. Y es difícil de cuantificar. No es como un río donde tienes un delta y puedes medirlo. Este [estudio] realmente amplía nuestro conocimiento sobre lo que sucede en estos entornos y ha demostrado que estos respiraderos pueden cambiar la química del agua de mar en grandes áreas”.

Los hallazgos de la investigación han sido publicados en la revista Geophysical Research Letters.

Fuente: University of Texas

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