¿Por qué los gatos arañan los muebles? No, no se están afilando las uñas

¿Por qué los gatos arañan los muebles? No, no se están afilando las uñas

Los gatos son animales increíbles, no sólo son capaces de ofrecer compañía, también pueden reducir la ansiedad en las personas. Sin embargo, hay un pequeño «pero» en la vida en común con nuestro amigo peludo. ¿Por qué demonios arañan los muebles de casa?

Todos los que hemos tenido gatos alguna vez sabemos de qué va la historia. Los gatos, igual que tienen sus pequeñas zonas especiales de la casa, esos espacios donde les gusta tumbarse y descansar, también tienen una clara fijación por ciertos muebles (casi todos) o alfombras de la casa. ¿Existe alguna razón para ello?

Sí que existe, aunque contrario a lo que se suele pensar, no es para afilar sus uñas. Según los investigadores, los gatos comienzan a rascar muebles y mobiliarios de la casa porque estos se encuentran en una zona muy visible. Como resultado de ello, los gatos quieren enviar un mensaje a cualquier otro animal que pueda aparecer. Algo así como una marca que diga: «Este sofá pertenece al gato que lo marcó».

Además, raspar el mobiliario les proporciona una evidencia visual (marcas de garra), así como un marcador de olor, ya que las patas del gato tienen unas glándulas olfativas que pueden dejar olores que son detectables en otros gatos y animales.

Existe otra razón que no tiene nada que ver con el concepto de «territorio»: los gatos rasguñan para eliminar las puntas de las uñas desprendidas. Esto es muy normal en los felinos, ya que les permite el crecimiento de una nueva uña de forma natural. No sólo eso, con el movimiento que realizan también sueltan sus músculos de la espalda, normalmente algo contraídos después de dormir largas horas durante el día.

¿Existe algún tipo de remedio para que los muebles no acaben destrozados? Realmente no lo hay, el gato siempre va a elegir el sitio que más le apetezca. Aún así, existen los famosos rascadores de gato, que si bien pueden funcionar en algunos casos, en otros nuestro pequeño compañero no le hará el más mínimo caso. A fin de cuentas, este acto es un comportamiento normal para nuestro compañero y, por tanto, no se le puede entrenar.

Más detalle en: Catbehaviorassociates

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