Una mujer buscó tratamiento para las alucinaciones que había estado experimentando desde la infancia, en las que los rostros de las personas se transformaban en rasgos similares a los de un dragón.
La paciente informó de que los rostros humanos, que al principio parecían normales, “se volvían negros, les crecían orejas largas y puntiagudas y un hocico protuberante, y mostraban una piel reptiliana y ojos enormes de color amarillo brillante, verde, azul o rojo”, escribieron los médicos en un informe sobre su caso. Añadió que había experimentado estas alucinaciones desde la infancia.
Lo que sucedió después: Los médicos de la clínica le realizaron análisis de sangre, utilizaron una técnica de escaneo cerebral llamada electroencefalograma (EEG) y le hicieron un examen neurológico. Todos los resultados fueron normales. Sin embargo, una resonancia magnética del cerebro de la paciente mostró varias lesiones cerca del núcleo lenticular. El daño en esta parte del cerebro se ha relacionado con deterioros cognitivos, como problemas de atención y memoria, asociados particularmente con la esquizofrenia.
Estas lesiones, que aparecieron en el cableado aislado del cerebro, llamado materia blanca, pueden haber sido causadas por roturas en pequeños vasos sanguíneos del cerebro. Pero el daño no era reciente, según el informe.
Cerebro experimentaba una actividad eléctrica atípica
Aunque el electroencefalograma no reveló ninguna anomalía, los médicos sospecharon que las alucinaciones visuales del paciente estaban causadas por una actividad eléctrica atípica en partes del cerebro que procesan los colores y los rostros, concretamente en la corteza occipitotemporal ventral.
Esta región, situada en la parte posterior del cerebro, interviene en la regulación del reconocimiento de objetos. Los médicos teorizaron que las lesiones reveladas por la resonancia magnética podrían haber desencadenado esta actividad eléctrica y que podrían haber estado presentes desde el nacimiento, quizás causadas por una privación temporal de oxígeno poco antes o después del parto.
El diagnóstico: Los médicos determinaron que la mujer padecía una forma de prosopometamorfopsia (PMO). Esta afección poco común afecta a la forma en que una persona percibe los rostros humanos, haciendo que los rasgos faciales aparezcan dramáticamente distorsionados. Los rasgos pueden parecer agrandados o encogidos; pueden caerse, estirarse hacia los lados o desplazarse de su posición.
En las personas con hemi-prosopometamorfopsia, o hemi-PMO, solo se ve afectado un lado del rostro observado. En la prosopometamorfopsia facial completa, o PMO facial completa, la distorsión deforma todo el rostro que ve una persona. La afección está asociada con cambios en la estructura del cerebro y con trastornos que afectan a la función cerebral, como la epilepsia, la migraña y los accidentes cerebrovasculares.
El tratamiento: Los médicos le recetaron a la paciente dosis diarias de ácido valproico, un anticonvulsivo que previene las convulsiones y también alivia las migrañas y los síntomas del trastorno bipolar. El tratamiento controló las alucinaciones visuales de la mujer.
Sin embargo, entonces comenzó a experimentar alucinaciones auditivas con sonidos de golpes mientras dormía. Los médicos le cambiaron la medicación y le recetaron una dosis diaria de rivastigmina, un fármaco que se utiliza habitualmente para tratar los síntomas de la demencia causada por la enfermedad de Alzheimer o la enfermedad de Parkinson. El fármaco hizo que estas alucinaciones auditivas fueran menos frecuentes y redujo sus síntomas visuales a un nivel manejable. Después de tres años de este tratamiento, la mujer informó que su situación laboral se había estabilizado y sus relaciones sociales habían mejorado.
Lo que hace que este caso sea único: La prosopometamorfopsia es excepcionalmente rara, con solo 81 casos descritos en la literatura médica en los últimos 100 años, según una revisión de 2021.
Para la mayoría de las personas que padecen esta afección, su efecto distorsionador en los rostros humanos dura solo unos días o semanas. Se sabe que las distorsiones provocadas por la PMO hacen que los rostros de las personas parezcan “demoníacos”, pero en el caso de esta mujer, no está claro qué fue exactamente lo que provocó su percepción tan específica de dragones reptilianos.
Los hallazgos de la investigación titulada “Prosopometamorphopsia and facial hallucinations” han sido publicados en The Lancet.
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Por: CodigoOculto.com










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