Pitágoras expuso que los números son un arquetipo universal, son «el principio, la fuente y la raíz de todas las cosas».

Para este matemático griego, la realidad tiene una naturaleza matemática y los números representan todo: el 1 es la unidad divina y el 2, la dualidad o separación de esa divinidad. Otro ejemplo es el 4, que para Pitágoras representa al mundo material, ejemplificado por los cuatro elementos de la naturaleza: agua, aire, tierra y fuego.

Pitágoras fue uno de los primeros maestros filósofos griegos, nacido en el año 580 a. C. Es considerado el mismísimo padre de la numerología, una doctrina que le da un significado y poder místico a los números.

Pitágoras y los números 1, 2 y 3: bases del universo

Pitágoras

El número 1 es el círculo, la unidad, el Mónada o el Dios originador de todo… Contiene una energía vital del universo densificada en un solo punto. El 1 significa perfección e inteligencia.

El número 2 es dos círculos que crean una línea. Esa energía vital del 1 se vuelve una dualidad: luz y oscuridad, el bien y el mal. Es una dualidad formada por la separación del Mónada. También representa la sabiduría porque en esa separación, el universo puede verse a sí mismo. Es simbolizada por la vesica piscis, la cual es un pasaje hacia lo divino y al auto-descubrimiento.

El número 3 es la forma de todo en el universo… Es el triángulo entre los dos círculos. Para Pitágoras, significa prudencia, sabiduría y armonía, siendo un polígono de equilibrio y fortaleza. El 1, el 2 y el 3 son la base de la existencia y hasta las religiones lo han personificado con tres propiedades de un dios o tres dioses. Ejemplos: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo en el cristianismo y Brahma, Vishnú y Shiva en el hinduismo.

Triángulo en medio de la vesica piscis.

4, 5 y 6: mundo material, inteligencia e intuición

El número 4 es un cuadrado dentro de la vesica piscis, formado por dos triángulos. Significa totalidad, lo completo y la justicia. Es el mundo físico como en la naturaleza, donde encontramos cuatro elementos: agua, aire, tierra y fuego… E hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y carbono.

Los cuatro elementos griegos: agua, aire, tierra y fuego.

El número 5 son cinco elementos: agua, aire, tierra, fuego y la idea. El 5 forma un pentágono, el cual delinea al cuerpo humano: dos piernas hacia abajo, dos brazos a los lados y la cabeza. Para Pitágoras, figura la inteligencia y creatividad humana. Y por su parte, el número 6 es el sexto sentido o la intuición.

7, 8, 9 y 10: reunión del universo con lo divino

El número 7 personaliza la reunión con la unidad, el regreso al 1. Las mitologías antiguas hablan de ese retorno, como en el mito egipcio de Osiris, quien es desmembrado e Isis reúne las partes de su cuerpo.

El 7 se conforma por la suma del 3 y el 4. El 3 es igual a las propiedades de Dios y el 4 es el universo material, así que el 7 es esa unión entre lo divino y lo material. Asimismo, el 3, el triángulo y el 4, el cuadrado, configuran a la pirámide.

Geometría sagrada, matemáticas, universo.

El número 8 es el infinito, cuando el universo ya logró refundirse en la unidad. Mientras que el 9 es el comienzo de un nuevo ciclo de separación y búsqueda por la reunión que toma miles de millones de años. Y para finalizar, el número 10 presenta la idea de una trascendencia del universo, hacia una nueva infinidad. Es similar al 1 pero hallándose en un nivel superior.

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Conclusión

Filósofos clásicos como Pitágoras encontraron una cualidad mística en los números y que podrían representar secretos del universo, mezclándose con la idea de que hay una unidad divina donde el universo busca refundirse. Teorías científicas como del Big Crunch sí estipulan que el universo tendría ciclos parecidos de expansión y de un regreso a una infinidad, así que Pitágoras podría estar en lo correcto desde hace miles de años.

Por: Erick Nielssen

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