Científicos han detectado una gigantesca estructura previamente desconocida en las profundidades de la Tierra, bajo el Océano Pacífico entre el núcleo y el manto de la Tierra.

Aunque se desconoce de qué está compuesta esta estructura, se han detectado otras cerca de ella, y además los investigadores han comunicado que su hallazgo proporciona una oportunidad de comprender de mejor manera los intrincados procesos que han permitido que nuestro planeta evolucione y cambie con el paso del tiempo.

Este hallazgo fue posible gracias al monitoreo realizado de las ondas sísmicas que se habían obtenido en anteriores eventos.

Mientras estas ondas viajan por el interior de la Tierra se encuentran con cambios de temperatura, diversas composiciones o densidades de rocas, lo que causa que su velocidad cambie, se doblen o se dispersen haciendo posible que los ecos sean detectados por sismógrafos ubicados en diversas partes del mundo.

Si se toma en cuenta la medición del tiempo y la amplitud de los ecos, se pueden revelar las propiedades físicas del subsuelo y revelar estructuras ocultas, como la del reciente hallazgo.  Sin embargo, hasta ahora la investigación no era determinante y solo permitía conocer el paisaje subterráneo de forma «fragmentaria».

La investigación que hizo posible el hallazgo

Para superar las limitaciones de las actuales investigaciones, un equipo de geofísicos de la University of Maryland (UMD) analizaron miles de grabaciones de ondas sísmicas mientras viajaban por debajo de la cuenca del Océano Pacífico, y notaron patrón específico. Se trataba de un tipo de onda denominada onda de corte llamada así por su forma de «S».

Detectan gigantescas estructuras tridimensionales subterráneas cerca del núcleo de la Tierra
Ecos sísmicos han revelado estructuras gigantescas entre el manto y el núcleo de la Tierra. Crédito: Doyeon Kim / University of Maryland

Aunque estas ondas son muy difíciles de detectar entre todo el ruido aleatorio, el análisis de múltiples grabaciones permitió identificar similitudes y patrones en los ecos desde el límite entre el núcleo fundido y la capa de manto sólido por encima.

Los investigadores también contaron con ayuda informática, utilizando un algoritmo de aprendizaje automático denominado Sequencer, que analizó aproximadamente 7.000 sismogramas obtenidos de cientos de terremotos con magnitud 6.5 o superior y que ocurrieron en la cuenca del Océano Pacífico entre los años 1990 y 2018.

Este trabajo arduo de los científicos finalmente permitió «detectar sistemáticamente los ecos sísmicos».

Doyeon Kim, un becario postdoctoral en el Departamento de UMD de Geología y autor principal del artículo, dijo en un comunicado:

“Al observar miles de ecos del límite del manto central a la vez, en lugar de centrarse en unos pocos a la vez, como suele hacerse, hemos obtenido una perspectiva totalmente nueva. Esto nos muestra que la región límite núcleo-manto tiene muchas estructuras que pueden producir estos ecos, y eso era algo de lo que no nos habíamos dado cuenta antes porque solo teníamos una visión estrecha”.

Los investigadores hallaron estructuras tridimensionales cerca del límite núcleo – manto en casi la mitad de todas las ondas que fueron difractadas. La más resaltante fue una característica localizada bajo las Islas Marquesas volcánicas del Océano Pacífico, que probablemente sean el resultado de una raíz de penacho, característica volcánica causante del nacimiento de muchas islas volcánica.

Detectan gigantescas estructuras tridimensionales subterráneas cerca del núcleo de la Tierra
Islas Marquesas. Crédito: Pxhere

Vedran Lekik, profesor asociado de geología en la UMD y coautor del estudio, dijo en un comunicado:

“Encontramos ecos en aproximadamente el 40 por ciento de todas las rutas de ondas sísmicas. Eso fue sorprendente porque esperábamos que fueran más raros, y lo que eso significa es que las estructuras anómalas en el límite núcleo-manto están mucho más extendidas de lo que se pensaba”.

Esta investigación ha confirmado la existencia de muchas más estructuras subterráneas de las que se pensaba que existían, y además, proporcionando importante información sobre la forma en cómo la tectónica de placas ha cambiado nuestro planeta por millones de años.

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Fuente: EurekAlert

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