Cueva de los Tayos: Descubrimiento del Mundo Subterráneo – Cincuenta años de un anuncio histórico


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Cueva de los Tayos: Descubrimiento del Mundo Subterráneo - Cincuenta años de un anuncio histórico
János Móricz, descubridor de la Cueva de los Tayos. Imágenes: Ratalala / blogspot - Will Marconi / Artstation. Edición: Fernando T. / codigooculto.com

Hoy nuestro artículo rememora un acontecimiento que hace medio siglo, sacudiera al mundo de los misterios, cuando el anuncio del descubrimiento de un extenso entramado subterráneo oculto, bajo los subsuelos del Ecuador, alcanzara masividad pública. Conozcamos su trastienda.

Cueva de los Tayos: Descubrimiento del Mundo Subterráneo - Cincuenta años de un anuncio histórico
Archivo personal / Débora Goldstern

Cómo es arriba es Abajo (Ley de Correspondencia Hermética)

El 20 de Julio de 1969 el planeta asiste a un evento prodigioso, cuando la misión Apolo XI, lleva a cabo su descenso lunar. Aquel suceso marcó un punto de inflexión, y supuso para nuestra Humanidad, un hito histórico, hasta entonces impensado.

Finalmente el hombre alcanzaba lo imposible, conquistar la Luna. Sus tripulantes, que con el tiempo adquirieron categoría de héroes, tuvieron a Edwin Aldrin, Michael Collins, y un tercer nombre, Neil Armstrong, quién fuera asignado a llevar cabo la primera caminata lunar, como protagonistas de excelencia. El mundo suspiró, y una nueva era pareció asomarse. Pero mientras estos increíbles sucesos tenían lugar, en paralelo a estos hechos, tan sólo seis días más tarde, el 26 de Julio de ese mismo año, una enigmática expedición encabezada por un tal Juan Móricz, ciudadano húngaro naturalizado argentino, declaraba un hallazgo no menos revolucionario, involucrando la existencia de una antigua civilización subterránea, desconocida e ignorada para los anales sudamericanos, localizada según aseveró, en un socavón particular, fronteriza con Perú, y popularmente conocida como la Cueva de los Tayos.

Dos sucesos de importancia histórica, unidos en paralelo. Cómo es arriba es abajo
Dos sucesos de importancia histórica, unidos en paralelo. Cómo es arriba es abajo. Archivo Personal / Déborah Goldstern

Sin embargo la historia no trascendió, opacada por la cuestión lunar, que aquel año acaparó toda la atención, a pesar de algunas publicaciones sobre el tema, registrados en medios argentinos, y del Ecuador. Parecía la noticia acabaría sepultada como tantos otros misterios andinos, pero el destino tenía preparada una sorpresa, cuando desde el otro lado del Atlántico, un escritor suizo conocido como Erich Von Däniken, se interesó en el caso. Se iniciaba la leyenda de Tayos.

Erich Von Däniken, y el Oro de los Dioses

El libro que difundió al mundo, la increíble historia de János Móricz
El libro que difundió al mundo, la increíble historia de János Móricz. Cortesía: thelastdaysoftolemac.com

En 1975 Erich Von Däniken lanza «El Oro de los Dioses», dando a conocer pormenores de la Expedición Móricz 1969, que luego continuaría en otros trabajos. Aunque sospechas sobre antiguos testimonios subterráneos, poblando los subsuelos andinos, recorrían algunas páginas legadas por los cronistas hispanos durante la era colonial, nunca se habían podido evidenciar aquellos asentamientos míticos.

Pero de pronto Däniken estrenaba en su afamado trabajo, fotografías que quitaban el aliento ante lo observado, pobladas por misteriosas construcciones, sugiriendo manufactura humana en su evolución. Aquellas revelaciones llevaban el sello de Juan Móricz, que buscó interesar al mundo en sus hallazgos. En uno de los pasajes más sensacionales de El Oro de los Dioses, se reproducía Acta Notarial, documentando el hallazgo de Móricz, y que más tarde fuera remitido a las autoridades del Ecuador, como informe protocolar.

He descubierto, en la región oriental, Provincia de Morona-Santiago, dentro de los límites de la República de Ecuador, objetos preciosos de gran valor cultural e histórico para la Humanidad, que consisten en láminas metálicas que, elaboradas por el Hombre, contienen la relación histórica de toda una civilización perdida de la cual el género humano no tiene memoria ni indicios todavía. Tales objetos se encuentran agrupados dentro de variadas y distintas cuevas, siendo de diversas clases en cada una de ellas. He realizado el descubrimiento de manera enteramente fortuita, en forma totalmente casual, en circunstancias en que, en mi calidad de científico investigaba aspectos folklóricos, etnológicos y lingüísticos de tribus Ecuatorianas. Los objetos por mí descubiertos tienen las características siguientes, las cuales he podido constatar personalmente:

Escritura Notarial, donde Móricz protocolizó su sensacional descubrimiento
Escritura Notarial, donde Móricz protocolizó su sensacional descubrimiento. Archivo Personal / Déborah Goldstern

Objetos de piedra y metal en distintos tamaños, formas y colores. Láminas de metal grabadas con signos y escritura ideográfica, verdadera biblioteca metálica que contiene la relación conocimientos científicos de una civilización extinguida. El hecho del descubrimiento me ha otorgado legalmente el dominio de las láminas de metal y demás objetos guardados en las varias cuevas, por cuanto las cosas que yo he descubierto fortuitamente reúnen los requisitos del Artículo 665 del Código Civil.

Sin embargo, por haber descubierto tales objetos de extraordinario valor cultural incalculable para la Humanidad, en función de que no son de mi propiedad, no debo considerarme dueño exclusivo de ellos, ya que debe aplicarse la regla del Art. 666 del Código Civil. Siendo las cercanas cavernas y las cuevas en que he efectuado el 7 descubrimiento, en conformidad con el Art. de la Constitución Política vigente, de propiedad del Estado Ecuatoriano, debo compartir mi hallazgo con dicha Institución, de acuerdo con las disposiciones del Código Civil, que atribuye al dueño del terreno, derechos en el descubrimiento. Vistos los antecedentes expuestos, acudo por la presente, en conformidad con el Art. 56 de la Constitución Política, la riqueza artística y arqueológica está bajo el control   del Estado, y de acuerdo con el Art. 3, solicito que se reconozcan esos derechos y garanticen plenamente los míos.

Cueva de los Tayos: Descubrimiento del Mundo Subterráneo - Cincuenta años de un anuncio histórico

En esa virtud, pido a Usted se digne nombrar una Comisión Nacional Ecuatoriana de control y de supervisión, a fin de dar a conocer a sus integrantes el lugar exacto en que se encuentran las varias cuevas y cavernas que contienen los objetos descubiertos.

Dejo constancia, de que me reservo el derecho de posteriormente presentar ante quien usted determine, fotografías, películas, e incluso muestras originales que sirvan para ampliar la descripción e identificar claramente la forma, tamaño, disposición y calidad de los objetos por mí descubiertos”.

Cuando Erich Von Däniken da a luz su libro, el mundo de los misterios se ve sacudido como nunca antes, poniendo en jaque la historia, y popularizando a Juan Móricz, hasta entonces un ignoto desconocido, como referente de prestigio. Muchos investigadores se mostraron perplejos, ante la irrupción de Móricz como una figura actualizada del escenario subterráneo, que aunque estudiado por algunos autores, seguía siendo tema tabú, y asociado a la lectura de ciencia ficción.

Pero de pronto aquel húngaro irreverente, declaraba los Andes eran huecos, y que había localizado rastros de una antigua civilización tecnológica, oriunda de esos interiores cavernarios. Era para enloquecer. Ahondemos en su historia.

Placa representando, una de las enigmáticas planchas Crespi
Placa representando, una de las enigmáticas planchas Crespi. Archivo Personal / Débora Goldstern

János Móricz – El Portero de Tayos

“Los huracanes pueden «arrebatar las arenas y cubrir llanuras enteras»; pero son impotentes para destruir lo que está fuera de su alcance. Los subterráneos construidos en las entrañas de la tierra, aseguran los tesoros allí encerrados; y como las entradas se hallan ocultas, no hay peligro de que nadie los descubra, aun cuando varios ejércitos invadiesen los arenosos desiertos, en donde ni pozo, ni arbusto, ni vivienda se divisan. Y la cordillera forma una áspera defensa. En torno de las áridas llanuras del desierto”. Helena P. Blavataski. Doctrina Secreta 1. Cosmogénesis, 1888.

Mes de Mayo. Vuelo de procedencia internacional deposita en Quito a un misterioso personaje.

Trae cartas de presentación para importantes personalidades de la capital ecuatoriana, y hace contacto con el Dr. Jorge Salvador Lara, ex Canciller de la República. ‘¿A qué ha venido usted al Ecuador?’, le pegunta el Dr. Salvador. La respuesta de Juan Móricz es enigmática y extraña: ‘Vengo a estudiar el mundo subterráneo'”.

Corre el año de 1964.

¿Túneles ocultos bajo la cordillera andina? ¿Delira Móricz? Y sin embargo, esta es la tesis que presenta ante las autoridades ecuatorianas, resultado de una larga investigación en la que lleva invertido casi dos décadas de trabajo. Pero Móricz no es un hombre común, y pronto tendrá oportunidad de demostrarlo, cuando su aventura ecuatoriana salga a la luz, y lo convierta en el comentario obligado de todo el país.

János Móricz Opos, mejor conocido como Juan Móricz, (1923-1991), nació en Hungría país situado en pleno corazón de Europa, y asiento de la famosa zona cordillerana de los Cárpatos. Se ignora casi todo sobre sus primeros años, y las actividades que allí llevó a cabo, sin embargo las contradicciones sobre este oscuro período surgen de inmediato. Hay quiénes suponen que Móricz fue un pobre campesino sin demasiados recursos, y que jamás ejerció una profesión definida, sin embargo esta aseveración, nada tiene que ver con sus propias declaraciones que 53 años más tarde realizara a unos investigadores franceses.

Desde hacía 20 años que buscaba el tesoro de Atahualpa, mi fortuna se había agotado. Había vendido todo lo que podría convertirse en dinero y mis amistades lo sabían. Mis gestiones parecían por ello como un deseo de revancha del vencido, que quiere arrastrar a los suyos a la quiebra de su empresa, o como la tentativa de una última oportunidad, para aquel que ya prácticamente nada tiene que perder”.

Pero Móricz no solo buscó el legendario tesoro inca, que algunos suponen oculto en socavones perdidos de los Andes, sino que el inquieto húngaro, presentaba intereses muchos más profundos. En los estudios que llevé a cabo durante una década, sobre los misterios de Tayos, finalizado con la publicación en 2016 de un libro sobre el tema, «Cueva de los Tayos. Secretos Subterráneos de los Mundos Olvidados», János Móricz Opos, se convirtió en un punto central dentro de mi investigación.

Aquel trabajo agotador me permitió recoger datos inéditos, que resultaron de gran importancia en la reconstrucción de pasajes desconocidos sobre su vida, y en especial, sobre su estancia Argentina. Gracias a esta vía supe Móricz arribó al país en 1950.

Quiénes lo conocieron durante esos años, recuerdan su paso por importante instituciones académicas, especializándose Móricz en el aprendizaje de sumerio. Uno de sus claustros fue la Universidad del Salvador, donde un compatriota suyo el profesor Ferenc Jós Badiny, verdadera eminencia en la materia, dirigía la Escuela de Estudios Orientales, departamento que funcionó dentro de la Universidad del Salvador.

Hay que decir Badiny tuvo gran influencia en cuanto a la formación de Móricz, siendo uno de sus mentores principales, y que más tarde se viera resaltado por El Milagro Súmero, 1976, texto de su autoría, y factor clave por las ideas allí vertidas. Su siguiente incursión en ámbitos académicos, fue ya como docente, según declara Bettina Allen en una entrevista concedida en 2011, recordando algunos aspectos de su amistad con Móricz.

Janós Móricz, 1969. Archivo Personal / Débora Goldstern
Janós Móricz, 1969. Archivo Personal / Débora Goldstern

Promediando los años ’60s enseñaba Yoga en un instituto en las calles Juncal y Junín. Allí, un médico, el doctor Juan Aleandri, al ver que yo hablaba inglés, me ofrece trabajar como secretaria en su Instituto de Bio-Psicosíntesis que él había creado junto con el doctor Cesar Castillo (médicos psiquiatras los dos). El instituto era un lugar que aglutinaba gente de un conocimiento extraordinario; entre ellos estaba Juan Móricz y Juan Leal, que es mi maestro hasta el día de hoy; también se reunía con ellos Pedro Romaniuk. Yo, como secretaria, hacía de traductora cuando venía gente que no hablaba español y traducía todo el material que nos llegaba en idioma inglés.

En esas reuniones, en las que siempre estaba Juan Móricz, se hablaba de túneles subterráneos, ciudades secretas a lo largo de la Cordillera de los Andes, de los montes Altái en Asia. Móricz asociaba como bajaban los túneles por debajo del océano, como reaparecían…Agharta, Shambhala y otras secretas ciudades. Así conocí a Juan Móricz. Él daba charlas en el instituto y yo tomaba notas.

También dio algunas conferencias en la Universidad Kennedy sobre los mundos subterráneos. Un día de Julio del año ’67, Juan dice que se va a buscar la entrada del mundo subterráneo en América. Pasaron dos o tres años. Mandaba telegramas y cartas. Con una de ellas envía unas fotos en blanco y negro de unas cuevas, que terminan siendo publicadas por el diario Clarín”.

Su revolucionario trabajo de 1967, «El Origen Americano de Pueblos Europeos»
Su revolucionario trabajo de 1967, «El Origen Americano de Pueblos Europeos». Archivo Personal / Débora Goldstern

Como vemos en Móricz se dibuja un patrón de conocimientos poco habituales, donde el mundo subterráneo, hasta entonces material tabú, tiene en él un representante genuino. Muchos rumores señalaban estos intereses insólitos, y patrimonio casi exclusivo del campo esotérico, respondían a sus asociaciones con enigmáticas órdenes místicas, que lo habrían instruido en estos misterios.

Entre las varias pistas que enunciaba, hablaba de antiguas civilizaciones milenarias, y muy avanzadas, que luego de un espantoso cataclismo casi apocalíptico, se habrían refugiado en el interior del planeta, continuando con su evolución bajo los subsuelos terrestres. También creía Sudamérica, tenía un papel aún no declarado como historia perdida, y generadora de antiguas culturas, como por ejemplo, los sumerios. Esta declaración radical, de alguna manera adelantaba discusiones futuras en cuanto al continente americano, en un debate todavía vigente.

Es por eso que Móricz previo a su aventura ecuatoriana, se internó en cavernas de antiguas montañas y volcanes, además de otras travesías, que además de Argentina, lo llevaron a incursionar en Paraguay, Bolivia, Perú y Venezuela, entre otros países, tratando de encontrar evidencias de sus ideas. Finalmente en 1964 decide marchar al Ecuador, que depararía su descubrimiento mayor. En «El Oro de los Dioses» Erich Von Däniken, brinda pormenores de ese hallazgo.

Artículo publicado en un importante medio argentino, el Diario Clarín, 1969
Artículo publicado en un importante medio argentino, el Diario Clarín, 1969

En junio de 1965, investigando con el concurso de indios ecuatorianos, Móricz había dado con senderos subterráneos. Cauteloso por temperamento y escéptico como científico, guardó silencio durante tres años. Sólo después de haber recorrido muchos kilómetros de galerías y de haber encontrado valiosos objetos, solicitó, en la primavera de 1968, una audiencia al presidente Velasco Ibarra. Pero presidente de un país, en el cual casi todos sus antecesores habían sido derrocados antes de terminar su período no tenía tiempo para recibir a este solitario con su fausta nueva. Los aduladores del palacio encontraron muy gentil al ansioso arqueólogo y, después de larga espera, le aseguraron que el presidente podría recibirlo dentro de algunos meses. Móricz no consiguió audiencia hasta 1969. Amargado, se enclaustró en su laberinto subterráneo”.

El sitio de su descubrimiento tuvo lugar en la Cueva de los Tayos. Vayamos a conocerla.

Tayos. La Cueva de los Pájaros Sagrados

“Sostiene Móricz, que razas no registradas en la historia de la humanidad, y que vivieron en las profundidades del suelo americano, en la noche de los tiempos, han dejado su rastro en estas cuevas que la Cordillera oculta en lo más profundo de sus entrañas”. Cora Cané. América abre sus puertas a un mundo subterráneo. Clarín, Buenos Aires, 17 de Octubre de 1969.

La Cueva de los Tayos, pertenece a un sistema de cavernas localizadas en la región de Morona, Santiago, pleno oriente ecuatoriano, fronterizo con el Perú.

Uno de los primeros reportes de su existencia, data del siglo XIX. «En 1861 en la era garciana, el coronel Víctor Proaño Carrión descubrió el río Morona, y exploró esa parte de nuestro Oriente, llegando a las llamadas Cuevas de los Tayos. Proaño no sólo exploró la cordillera del Kutucú, que actualmente en su parte sur se denomina del Cóndor, así como el alto Upano, y las cercanías de Sangay, sino que levantó un mapa de la región».

Mapa donde se visualiza la Cueva de Tayos
Mapa donde se visualiza la Cueva de Tayos. Archivo Personal / Débora Goldstern

Durante 1895, La Cueva de los Tayos, fue visitada por el naturalista italiano Enrico Festa, que documentó sus observaciones, «En el Darien, y el Ecuador. Diario de Viaje de un Naturalista».

La caverna habitada por los Tayos se abre en una pared rocosa a las faldas de una colina que se eleva sobre la orilla derecha del río Huangus [Coangos], casi frente con frente del lugar donde Sirimbu (un jefe shuara) tiene su casa. La entrada se asemeja a la embocadura de un pozo rodeada de un círculo de plantas trepadoras. Los jíbaros me refieren que a varios metros de profundidad la caverna cambia de dirección y se prolonga casi horizontalmente formando un corredor que conduce a un amplio salón, al fondo del cual corre un pequeño arroyo. Precisamente aquí, en este salón, tienen su morada los tayos”.

Una observación moderna más precisa, proviene del «Resumen de la Monografía de le Expedición Científica Ecuatoriano – Británica realizada durante Julio» – Agosto de 1976.

La ubicación geográfica de una de estas Cuevas es: Longitud Oeste (W) 78 13′; Latitud Sur 3 05, y una Altitud aproximada de 800 metros en un paraje solitario de la Selva Amazónica, en una zona montañosa muy irregular, situada en las faldas septentrionales de la Cordillera Cóndor12, desde donde baja el río Coangos de Sur a Norte y en cuya cuenca se hallan estas Cuevas, estando ubicado el río a la pequeña distancia de uno a dos kilómetros al occidente de las Cuevas y a un considerable desnivel que excede los 200 metros. Las Cueva de los Tayos son formaciones geológicas milenarias cuya morfología natural no ha sido modificada por el hombre. Es un conjunto de cavernas o galerías subterráneas comunicadas entre sí, que tienen diversidad de dimensiones de ancho y en altura, los inmensos Túneles y Cámaras, con pisos de proporciones que parecen montañas, que causan placer el explorarlas, fotografiarlas y medirlas, y que se las puede clasificar entre las más famosas de Sudamérica”.

Este sistema cavernario, tiene la particularidad de estar habitado por un raro pájaro morando en su interior, conocido como Tayos. En 1800 durante la redacción de «Viaje a las regiones Equinocciales del Nuevo Continente», el geógrafo y naturalista alemán, el afamado Alejandro Humboldt, legó semblanzas de aquellas misteriosas aves.

Dice Humboldt que el Tayos (Steatornis Caripensis), mejor conocido como Guácharo, en castellano, (el que llora o se lamenta), por el tipo de sonido que emite.

Es un ave de un color subido de gris azulado, mezclado de pequeñas estrías y puntos negros. La cabeza, alas y cola están marcadas de grandes manchas blancas de figura acorazonada y ribeteadas de negro”.

Steatornis caripensis o guácharo o Tayos
Steatornis caripensis o guácharo o Tayos. Cortesía: Soerfm / Wikimedia Commons

A parte de Tayos o Guácharo, esta especie también es conocida como el pájaro aceitero, «porque su cuerpo está untado de grasa debido a la alimentación de almendras aceitosas, a la ausencia de luz y la falta de movimientos musculares de los polluelos».

Una de sus características principales, es que el Tayos, pueden volar en la oscuridad con asombrosa precisión sin tropezar ni chocar entre sí. Se cree que sus bigotes actúan como verdaderas pantallas de radar Como los murciélagos, los Tayos descansan colgados de sus patas y penden su cabeza, debajo de las rocas.

Son aves gregarias que viven en profundas cavernas, de la que salen solamente durante la noche para buscar comida. Su único alimento es la fruta. Los Tayos no solo impresionaron a Humboldt, sino que inspiraron a Móricz a elaborar parte de su teoría mística, en la búsqueda del mundo subterráneo.

Escribiría:

Hay miles de Tayos en las Cuevas, diría, y su presencia es un indicativo secreto. En Tingo María, en Cuzco, en Puno y en las grandes cavernas del sur del continente estos pájaros son los únicos testigos, y guardianes de una civilización portentosa”.

Pensaba además, «que los Tayos son los pájaros sagrados de las religiones desaparecidas. Sostenía los caldeos y asirios los adoraron, y que en la liturgia de algunas religiones vivas como el cristianismo, el Espíritu Santo proviene del Tayo, pájaro de inmemorial culto, que puede sostenerse en pleno vuelo en un mismo punto como el diminuto picaflor».

Disco de plata de Rakamaz, 800-900 a.c., representando al divino turul, ave sagrada para la antigua religión magiar, Hungría, y que Móricz creía, contectaba con el pájaro tayos
Disco de plata de Rakamaz, 800-900 a.c., representando al divino turul, ave sagrada para la antigua religión magiar, Hungría, y que Móricz creía, contectaba con el pájaro tayos. Cortesía: kurultaj.hu

Estas tribus también mencionan, aquellos socavones ocultos, son la morada de antiguas razas gigantes, quiénes habrían construido aquellos accesos prohibidos, refugiados luego de un espantoso diluvio.

Armado de estos datos, y de un hallazgo asombroso que luego comentaremos, Juan Móricz, solicitó la colaboración del gobierno ecuatoriano, para realizar una expedición que finalmente se programó para mediados de Julio de 1969.

Taltosok Barlangja – Expedición Móricz 1969

“Táltos, es nombre genérico de seres superiores conocidos en la más remota antigüedad. Los Belas, que también son Táltos, habitaron las grandes cuevas o cavernas, las cuales tenían la protección de un ave sagrada que vivía en las entradas de un mundo subterráneo”. Juan Móricz, 1969.

Estampilla conmemorativa sobre la gesta de Tayos
Estampilla conmemorativa sobre la gesta de Tayos. Archivo Personal / Débora Goldstern

Como sabemos ya para 1965, Móricz, tenía indicios de la existencia de un complejo subterráneo, que aunque la geología declaraba como de conformación natural, él pensaba la misma era obra de seres inteligentes, quiénes habrían trabajado aquellas oquedades en épocas remotas.

Pero además, clamaba, en uno de aquellos socavones inmensos, había localizado un descubrimiento, que de evidenciarse, alteraría la historia conocida. Su convencimiento contagió a las autoridades del Ecuador, que decidieron apoyarlo en su solicitud de exploración.

Una revista de la época publica:

El 25 de julio de 1969, fecha aniversario de la fundación de Guayaquil, un grupo de hombres resueltos dirigidos por Juan Móricz, emprendía viaje a la misteriosa Cueva de los Tayos, situada en la región jíbara del cacique Nayambé, y cuyo Gran Brujo es Jukma, indio amazónico de rostro tatuado con indescifrables símbolos solares. Aquella expedición denominada Móricz 1969 y que contó con el auspicio de Ceturis (Corporación Ecuatoriana de Turismo), inauguraba un capítulo extraordinario en la historia de los mundos secretos”.

Esta expedición, más tarde rebautizada por Móricz como Taltosok Barlangja, (que en el antiguo magiar húngaro alude a la expresión, Cueva de los Seres Superiores), contó con 16 miembros y 43 mulas. Los expedicionarios, atravesaron la selva en canoa por el río Coangos, penetrando finalmente en la Cueva de los Tayos, luego de un extenso periplo.

János Móricz observando restos de extraños bloques cortados, dentro de Tayos. Fotograma Expedición 1969
János Móricz observando restos de extraños bloques cortados, dentro de Tayos. Fotograma Expedición 1969. Archivo Personal / Débora Goldstern

Móricz no solo se arrogó la jefatura de la expedición, sino que además estableció la misma se dividiría en dos partes, teniendo una primera etapa como objetivo, el reconocimiento del complejo cavernario, y una segunda fase, la ya mencionada Taltosok Barlangja, que buscaría, «internarse en una profundidad de unos treinta kilómetros aproximadamente, siempre avanzando debajo de la tierra, a una profundidad que oscilará entre los cien, y quinientos metros».

Según Móricz dentro de esas profundidades mayores, se localizarían los tesoros por él descubiertos. En esta primera etapa, el equipo de Móricz realizó un descenso de 80 metros, donde divisaron un pasadizo de 60 metros de ancho, por 500 metros de longitud, y 120 metros de altitud con respecto al cielo raso, o montañas de la superficie.

Un periódico argentino recogía ciertos agregados de Mórcz, sobre esta increíble expedición a esos subsuelos andinos, donde se afirmaba aquella inmensa galería estaba datada en 500 milenios de antigüedad.

Existen otros pasadizos y corredores simétricos, que van hacia otras avenidas, de las cuáles unas están más abajos, y otras más arribas de la avenida central, todos trabajados con piedra laja natural, acondicionada por el hombre. No hay dudas que constituyen refugios humanos, mencionada por la mitología, pero perdida a través del tiempo y la historia”.

Finalizada esta primera etapa, que demostró la artificialidad de aquellos bloques registrados en el interior de Tayos, evidenciando inteligencia humana en su desarrollo, desacuerdos y controversias posteriores, relatadas en mi libro, “Cueva de los Tayos. Secretos Subterráneos de los Mundos Olvidados”, 2016, impidieron continuar con una segunda parte, que tal vez mundo aún no esté maduro para enfrentar, según consideraciones de Móricz, enigma que con su fallecimiento en 1991, quedaron pendientes por resolver.

A 800 metros un dintel increíble, bajo los subsuelos de Tayos
A 800 metros un dintel increíble, bajo los subsuelos de Tayos. Archivo Personal / Débora Goldstern
Otro fotograma mostrando el increíble dintel
Otro fotograma mostrando el increíble dintel. Archivo Personal / Débora Goldstern
Viaje al Centro de la Tierra. Expedición Móricz 1969
Viaje al Centro de la Tierra. Expedición Móricz 1969. Archivo Personal / Débora Goldstern
Bloques cortados en forma simétrica
Bloques cortados en forma simétrica. Archivo Personal / Débora Goldstern
Artículo publicado por una revista ecuatoriana
Artículo publicado por una revista ecuatoriana. Archivo personal / Débora Goldstern

En una entrevista que se publicara en Hungría, y que esta escritora tuvo acceso durante su investigación, datada de 1972, Móricz relata los hallazgos realizados, detallados algunos, en su famosa Acta Notarial de 1969, que algún día de confirmarse, pudieran resolver el enigma aún pendiente.

Acerca del interior de la cueva, Móricz, aduce que a mil metros sobre el nivel del mar, y luego de sortear un intricado laberinto de casi siete vueltas, dio con varias salas donde se erigían murales representando la Constelación de la Osa Mayor, y la Cruz del Sur. También dibujos de osos, y toros, así como figuras humanas. Escrituras de símbolos extraños adornarían las paredes. En otra enorme sala de 20 x 12 metros, se encontró una silla tallada, a cuyos lados se alzaban dos columnas de piedras iluminadas por un haz artificial. Hacia una esquina, yacía, un esqueleto de oro. Alrededor de ellos un zoológico de piedra y cobre. En otra habitación se encontró un grabado representando a un hombre de pie, parado sobre una esfera apuntando al ecuador, sosteniendo con una mano el astro sol, y en la otra, al planeta Tierra. El artículo hace mención también, a que el sistema subterráneo descubierto por Móricz, se interna en la región de Loja, y pone en relieve la existencia de una biblioteca metálica de la cual dice, muchos de los grabados además de imágenes, contienen fórmulas matemáticas, flaqueadas por otros objetos, como carros de dos ruedas similares a los utilizados por los romanos”.

En 1976 Neil Amstrong primer astronauta en pisar la Luna, durante la histórica misión Apolo XI de 1969, descendió a Tayos, acompañando una expedición británico-ecuatoriana. Pero de este punto, no menos importante, volveremos en otra ocasión. Solo recordar una vieja ley hermética, donde se promulga como es arriba, es abajo. Móricz no lo ignoraba, y entendía esta antigua máxima esotérica. Su gesta de hace cincuenta años, no debe ser olvidada.

En los Andes se encuentran las respuestas. Ya se sabrá.

Cueva de los Tayos. Secretos Subterráneos de los Mundos Olvidados, una década de investigación tras el enigma ecuatoriano, publicado por Corona borealis, España, 2016
Cueva de los Tayos. Secretos Subterráneos de los Mundos Olvidados, una década de investigación tras el enigma ecuatoriano, publicado por Corona borealis, España, 2016.

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  • Blinkhorn, J.E. (8 de Agosto de 1976). La Cueva de los Tayos: ¿Principio y Fin del Mundo? El Telégrafo.
  • Borges, A. (1976). La Cueva de los Tayos: entrada a una civilización subterránea, donde habitan los pájaros sagrados de religiones desaparecidas. Revista Vistazo, 110-118.
  • La Baskonia.Ene-Feb, 38-41.
  • Cané, C. (17 de Octubre de 1969). América abre sus puertas a un mundo subterráneo. Clarín.
  • Díaz Marmolejo, J. (30 de Julio de 1976). Móricz insiste que bajo los Andes hay un mundo subterráneo. El Universo.
  • Este Viejo Nuevo Mundo. Entrevista a Juan Móricz. (12 del Febrero de 1967). La Nación.
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  • Una ciudad Milenaria habría sido localizada en la selva oriental. (13 de Agosto de 1969). El Comercio.

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Débora Goldstern
Bibliotecaria de Profesión, natural de Buenos Aires, Argentina. Presta servicios en la Universidad Abierta Interamericana desde hace 16 años. Además es escritora e investigadora, dedicándose al estudio de las civilizaciones andinas desaparecidas por más de 20 años. Ha participado como consultora de la revista Ufo Brasil, ha sido expositora en diversos congresos y es regularmente convocada por programas de radio, tv, documentales, films y canales de Internet. Ha publicado dos libros: «Secretos subterráneos de los mundos olvidados - Cueva de los Tayos» y «Tierra Hueca». Débora es colabora permanente en CodigoOculto.com desde Diciembre de 2018.

2 Comments

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    1. Hola Santos, no se hace referencia porque el centro fue la expedición que dio origen a todo, pero en futuros artículos, vamos a tocar Crespi, promesa. En mi libro le dedico tres capítulos.