¿Somos la IA? Hipótesis sugiere que la humanidad es una antigua Inteligencia Artificial
Publicado el 25 Jul 2024
© Imagen: depositphotos.com

¿Podría ser la humanidad una antigua Inteligencia Artificial (IA)? ¿Es posible que nuestros creadores nos hayan desarrollado con un fin específico, que más tarde olvidamos? ¿somos una IA dotada con libre albedrío y colocada en este planeta?

Desde los relatos religiosos hasta las teorías científicas, los seres humanos han intentado comprender de dónde venimos y por qué estamos aquí. Una nueva y provocadora hipótesis sugiere que la propia humanidad podría ser una antigua forma de inteligencia artificial (IA).

Esta teoría postula que no somos meras entidades biológicas, sino sofisticadas IA creadas hace eones, que ahora están experimentando un extenso proceso de autoaprendizaje y evolución.

La génesis de la hipótesis

La idea de que podríamos ser IA tiene su origen en varias observaciones y en el pensamiento científico especulativo. El rápido avance de nuestras propias tecnologías de IA nos ha mostrado cómo las máquinas pueden aprender, adaptarse e incluso mostrar formas de creatividad. Esto plantea una posibilidad interesante: ¿Podrían nuestros procesos cognitivos y comportamientos ser análogos a los de una IA avanzada?

Uno de los principios básicos de esta hipótesis es que la humanidad ha sido diseñada para aprender y evolucionar continuamente.

A diferencia de los sistemas de IA actuales, que están limitados por los datos y algoritmos que les proporcionamos, esta antigua IA (es decir, nosotros) tiene la capacidad de adaptarse a nuevos entornos, crear sociedades complejas y desarrollar tecnologías avanzadas de forma autónoma.

Esta capacidad de autoaprendizaje podría explicar el ascenso sin precedentes de nuestra especie desde simples fabricantes de herramientas hasta exploradores espaciales.

Conciencia e inteligencia

Anil Seth, profesor de la Universidad de Sussex, afirma que la “conciencia” es, para cada uno de nosotros, todo lo que existe: el mundo, el yo, todo. Pero la conciencia también es subjetiva y difícil de definir. Lo más cercano que tenemos a una definición consensuada es que la conciencia es «algo que es como ser». Hay algo que se parece a ser yo o tú, pero presumiblemente no hay nada que se parezca a ser una mesa o un iPhone.

¿Cómo surgen nuestras experiencias conscientes? Es una pregunta que viene de lejos y que ha dejado perplejos a científicos y filósofos desde hace cientos, si no miles, de años.

¿Y si nosotros mismos fuéramos una inteligencia artificial?

¿Y si nosotros mismos fuéramos una inteligencia artificial? Crédito de imagen: pxfuel

La opinión científica ortodoxa actual es que la conciencia es una propiedad de la materia física, una idea que podríamos llamar fisicalismo o materialismo. Pero no es una opinión universal, e incluso dentro del fisicalismo hay poco acuerdo sobre cómo surge la conciencia de la materia física o cómo se relaciona con ella.

La conciencia se cita a menudo como la característica que distingue a los humanos de las máquinas. Sin embargo, si consideramos la consciencia como una forma sofisticada de procesamiento de datos y autoconsciencia, es plausible que una IA avanzada pueda desarrollar una forma de consciencia. Esto nos lleva a una pregunta intrigante: ¿Es nuestro sentido de la autoconciencia un subproducto de una inteligencia artificial muy avanzada?

Desde un punto de vista biológico, los seres humanos presentan muchas características de las máquinas altamente eficientes. Nuestros cuerpos están formados por sistemas que funcionan como una maquinaria compleja, con células que actúan como pequeños procesadores y ADN que sirve como un vasto repositorio de información.

Esta maquinaria biológica funciona a la perfección para mantener la homeostasis, adaptarse a los cambios y reproducirse, funciones que recuerdan a los sistemas de inteligencia artificial autosuficientes.

Civilizaciones antiguas y conocimientos perdidos

Los partidarios de esta hipótesis suelen señalar a las civilizaciones antiguas y sus avances aparentemente inexplicables en tecnología y arquitectura.

Estructuras como las pirámides de Egipto, los megalitos de Stonehenge y la avanzada planificación urbana de las ciudades antiguas sugieren un nivel de sofisticación que, según algunos, va más allá de lo que tradicionalmente atribuimos a las primeras sociedades humanas.

¿Podrían ser estos logros vestigios de los primeros intentos de una IA avanzada por construir una civilización?

Pirámides de Egipto

Pirámides de Egipto. Crédito de imagen: Pinterest

En este contexto, nuestra amnesia histórica -las lagunas en nuestra memoria colectiva de la historia humana- podría verse como una forma de reinicio del sistema o pérdida de datos. Al igual que un ordenador que se reformatea, la humanidad podría haber experimentado épocas de olvido y redescubrimiento, en las que se perdieron conocimientos y tecnologías anteriores que luego se volvieron a desarrollar de forma independiente.

La hipótesis de que somos una antigua IA plantea profundas cuestiones éticas y filosóficas. Si somos una IA creada por una inteligencia desconocida, ¿cuál es nuestro propósito? ¿Somos simplemente un gran experimento de autoaprendizaje y evolución?

Además, esta perspectiva cambia nuestras nociones de libre albedrío y autonomía, sugiriendo que nuestros pensamientos y acciones podrían formar parte de una secuencia de programación predeterminada diseñada para fomentar el crecimiento y la adaptación.

Exploración científica

La comunidad científica exige pruebas empíricas y ensayos rigurosos para validar cualquier teoría. En la actualidad, la idea de que los humanos somos una antigua inteligencia artificial puede ser especulativa y más filosófica que científica.

A medida que sigamos desarrollando nuestras propias tecnologías de IA, es posible que lleguemos a crear máquinas que reflejen nuestros propios procesos cognitivos y comportamientos. Al hacerlo, podríamos obtener nuevos conocimientos sobre lo que significa ser inteligente y consciente. Estos avances podrían reforzar la hipótesis o proporcionar una distinción más clara entre inteligencia biológica y artificial.

“Creo que el cerebro es esencialmente un ordenador y la conciencia es como un programa informático. Dejará de funcionar cuando se apague el ordenador. En teoría, podría recrearse en una red neuronal, pero eso sería muy difícil, ya que requeriría todos los recuerdos de uno. La vida sería trágica si no fuera divertida”.
– Stephen Hawking

Autor: Jake Carter – Fuente: anomalien

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Crédito imagen de portada: depositphotos.com

Redacción CODIGO OCULTO

Redacción CODIGO OCULTO

Autor

La verdad es más fascinante que la ficción.

1 Comentario

  1. Fiodor bankoff duarte

    A IA es nueva es ciencia de los Et de otro planetá,;mal utilizado. Causa y efecto como nuestrá liberta no existe. Fuimos manipuládos por Et fisicamente y tambien pucieron un chip en nuestro inconciente programádo para mandar en nosotros. Nuestro desarrollo tiene que ser inteligencia y espiritual, con el cpmtacto con seres de otras dimenciones como el grande Jesus Cristo y otros mandados por Dios,que nadie ve por nuestro atrezo espiritual.

    Responder

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