Los Archivos Perdidos de Lemuria – El Enigma de los Andes
Publicado el 21 Abr 2019
© Imagen: Fernando T. / codigooculto.com

“¿Ignoráis, pues, joven, amigo mío, que el suelo todo del continente americano guarda las sagradas, colosales reliquias de nuestra antigua dominación? Más grandiosas que las estelas de Kiros y Kambises, más altas que las pirámides de Keops, más esbeltas que las columnas o pilares de Hercules, (conjunto, montón de piedras o ladrillos sobrepuestos), más indestructibles que los monumentos de Silsilis y Tebas, los hijos de Altor grabaron en las laderas verticales de los Andes gigantescos los fastos de su gloriosa dominación, en inscripciones cuneiformes y jeroglíficos, en extraños alfabetos ideográficos, que sabios tan ilustres como Humboldt han contemplado con asombro, sin entender su significación”. Erné, Leyenda Kantabro Americana, Florencio de Basaldúa, 1898.

El Secreto de los Andes – George Hunt Williamson

En 1960 con la firma de Brother Philip, seudónimo del espiritualista norteamericano George Hunt Williamson (1926-1986), se publicó un trabajo clave dentro del mundo esotérico andino, El Secreto de los Andes. En aquel libro, Williamson, figura poco referenciada en Sudamérica, salvo en ciertos círculos místicos, brindó por primera vez detalles de una prehistoria olvidada dentro del continente americano, haciendo mención a la existencia de antiguas civilizaciones desaparecidas, siendo Lemuria una de esa culturas perdidas.

Obra clave para entender, el misterio andino de Lemuria

Obra clave para entender, el misterio andino de Lemuria.

En su declaración Willamson habló de su encuentro con el Monasterio de los Siete Rayos, sitio oculto en las montañas peruanas cercano al Lago Titicaca, y de acceso restringido al público, donde dijo pudo contemplar archivos secretos, permitiéndosele su posterior divulgación.

El enigmático George Hunt Williamson, recorriendo Machu Pichu, Perú

El enigmático George Hunt Williamson, recorriendo Machu Pichu, Perú. Cortesía: thebiggeststudy

Escribió:

Lemuria es el nombre de la última parte del gran continente de Mu que existía en el Pacífico. La verdadera destrucción de Mu y su subsiguiente hundimiento en el mar empezaron 30.000 años antes de Cristo. Esta acción prosiguió durante muchos miles de años hasta que la última parte del antiguo Mu, a la que se conoce con el nombre de Lemuria, también quedó sumergida en una serie de nuevos desastres que tuvieron fin entre 10.000 y 12.000 A.C. Esto sucedió justo antes de la destrucción de Poseidonis, el último resto del continente atlántico, Atlantis. El Señor Aramu-Muru (el Dios Mer) fue uno de los grandes sabios lemurianos y el Guardián de los Rollos durante los últimos días de la condenada Mu. Los Maestros de Lemuria sabían muy bien que la catástrofe final provocaría gigantescas mareas y enormes olas que sumergirían la última parte de su tierra en las furiosas aguas y en el olvido. Aquellos que trabajaban en la Senda de la Mano Siniestra proseguían sus diabólicos experimentos y no prestaban atención a «lo que estaba escrito en la pared», así como hoy, en la Tierra, millones de habitantes siguen «comiendo, bebiendo y divirtiéndose», aun cuando los fieles del Padre Infinito disciernen claramente los signos de los tiempos.

Un intrigante mapa mostrando a Lemuria -Mu, según interpretación de los místicos norteamericanos, Lemurian Fellowship.org, incluido en Into The Sun

Un intrigante mapa mostrando a Lemuria -Mu, según interpretación de los místicos norteamericanos, Lemurian Fellowship.org, incluido en Into The Sun. Cortesía: anomalyarchives

Los Maestros y los Santos que trabajan en la Senda de la Mano Diestra empezaron a archivar las preciosas crónicas y documentos de las bibliotecas de Lemuria. Cada Maestro fue elegido por el Concilio de la Gran Jerarquía Blanca para que fuera a diferentes secciones del mundo, donde, en seguridad, pudiera establecer una Escuela de la Antigua y Arcana Sabiduría. Se hizo esto para conservar el conocimiento científico y espiritual del pasado. Al principio, durante muchos miles de años, esas escuelas seguirían siendo un misterio para los habitantes del mundo; sus enseñanzas y las reuniones debían ser secretas. De ahí que aún hoy día son llamadas Escuelas de Misterio o Shan-Gri-Las de la Tierra. El Señor Muru, como uno de los maestros de Lemuria, fue delegado por la Jerarquía para llevar los rollos sagrados que estaban en su posesión junto con el enorme Disco Solar de Oro a la zona montañosa de un lago recién formado en lo que ahora es la América del Sur. Allí guardaría y mantendría el foco de la llama iluminadora. El Disco Solar era guardado en el gran Templo de la Luz Divina en Lemuria y no era un mero objeto ritual y de adoración, ni tampoco sirvió posteriormente a este solo propósito al ser usado por los Sumos Sacerdotes del Sol entre los Incas del Perú. Aramu-Muru partió hacia la nueva tierra en uno de los plateados y ahusados navíos aéreos de aquella época.

Mientras las últimas partes del antiguo continente se despedazaban en el Océano Pacífico, terribles catástrofes tenían lugar en toda la Tierra. La Cadena Andina de montañas surgió en aquella época, y desfiguró la costa oeste de la América del Sur. La antigua ciudad de Tiahuanaco (Bolivia) era en aquel tiempo un importante puerto de mar y una ciudad colonial del Imperio Lemuriano de gran magnificencia e importancia para la Madre Patria. Durante los subsiguientes cataclismos se elevó sobre el nivel del mar y el clima polar de las altas mesetas eternamente barridas por el viento. Antes que esto tuviera lugar, no existía el Lago Titicaca, el cual es ahora el lago navegable más alto del mundo, por encima de los cuatro mil metros.

Así, el Señor Muru, después de su partida de la sumergida Lemuria, llegó al lago recientemente formado. Aquí, en el lugar conocido ahora con el nombre de Lago Titicaca, el Monasterio de la Hermandad de los Siete Rayos cobró existencia, organizado y perpetuado por Aramu-Muru. Ese Monasterio, que fue la sede de la Hermandad a lo largo de las edades de la Tierra, estaba situado en un inmenso valle que tuvo su origen en la época del nacimiento de los Andes, y era uno de esos extraños hijos de la Naturaleza a los que su exacta situación y altitud le daban un clima suave, semitropical que permitía que las frutas y nueces crecieran hasta alcanzar enorme tamaño. Aquí, en lo más alto de las ruinas que otrora estuvieron al nivel del mar, como la Ciudad de Tiahuanaco, el Señor Muru ordenó que se construyera el Monasterio con gigantescos bloques de piedra cortados por la energía de la fuerza lumínica primaria. Esta construcción ciclópea es igual hoy a lo que fue otrora, y sigue siendo un repositorio de la ciencia, la cultura y el conocimiento arcano de los lémures”.

Sin duda alguna El Secreto de los Andes es un texto esotérico de gran relevancia, y su decodificación llevaría mucho tiempo debido a la cantidad de temas abordados. Nuestra misión en este artículo, es profundizar sobre algunas pistas que hacen pensar, antiguos archivos de Lemuria fueron ocultados en Sudamérica, dentro de retiros secretos. Ahondemos.

Aramu Muru – La Hermandad de la Serpiente

Amaru Muru, y la tradición Inca

Amaru Muru, y la tradición Inca. Cortesía: ecosia.org

Muchos grupos ocultistas refieren Aramu Muru, como jugador de importancia dentro del misterio lemuriano. Por supuesto que para quién adhieren a la letra muerta, o literal, Aramu Muru no tendrá gran valor sagrado, pero para aquellos que seguimos la senda oculta, encontraremos que tras su nombre se revela un misterio mayor.

Hablamos de dos vías unidas, atravesadas por dos continentes, donde Aramu para la etnia sudamericana Aymara, significa serpiente, que en el Asia hindú se traduciría como Nagas o Dragones. Serpiente define también conocimiento.

El Disco de Oro, obra de la artista paceña Aldair Indra

El Disco de Oro, obra de la artista paceña Aldair Indra. Cortesía: paginasiete.bo

Muru, en cambio, es la corrupción de Meru, donde su real traducción encuentra respuestas en Asia, nuevamente la India, que llama a Meru el centro del universo, u ombligo del mundo. Conceptos que en futuros artículos, prometo ir desarrollando. Continuando con Aramu Muru, una tradición lo asocia con la dinastía inca de Manco Kapac, desde donde se erigirán los futuros reyes serpentinos, la dinastía solar, y guardiana de la sabiduría de la serpiente. Aramu Muru también se vincula a otro enigma esotérico, Santa Kumura, conocido como el señor del mundo, y también anciano de los días, (según refiere un pasaje bíblico atribuido al profeta Daniel).

Además de George Hunt Williamson, reconocido como el primer autor en difundir la figura de Amaru Meru, otros estudiosos andinos narran, Amaru Muru no fue el único enviado en ocultar registros lemurianos, sino que «doce dioses serpentinos», lo secundaron en la tarea, aunque su misión correspondió a otras partes del mundo. A estos grupos serpentinos se los denomina también «anillos», (líneas o clanes genéticos fundadores).

Según se cuenta:

Cada anillo que fue elegido, recibió instrucciones de llevar sus registros de sabiduría antigua a sus respectivas regiones, y ocultar los artículos en lugares específicos, en lo profundo de las montañas antiguas. ¡Hasta que llegara la hora del despertar!”.

Estos registros debían permanecer en soledad de clausura, hasta que se viera una señal de los cielos, una señal que sería inconfundible, y nacida de la Fuente, y se les dijo a los que permanecían fieles a los convenios, y enseñanzas originales, que la hermandad comenzaría. El proceso de despertar”.

América Despierta

Treinta años después de publicarse El Secreto de los Andes, una serie de extraños eventos de carácter espiritual, comienzan a sucederse por todo el continente americano. El primero de ellos tiene lugar en 1987, cuando se produce el famoso encuentro auspiciado por el místico mexicano, José Argüelles, (1930-2011), convocando a la Convergencia Armónica. Aquella meditación de carácter global, marcó un hito, así como sus reclamaciones de una nueva etapa histórica, que posibilitara el retorno a un pasado más justo.

José Argüelles, padre de la Convergencia Armónica de 1987, poco antes de su fallecimiento, recibiendo la medalla Roerich, 2010

José Argüelles, padre de la Convergencia Armónica de 1987, poco antes de su fallecimiento, recibiendo la medalla Roerich, 2010. Cortesía: magasmayas

Cinco años después en 1992, se da inicio al Pachacuti, profecía mítica anunciando el retorno del inca, significando el renacer andino, opacado tras la Conquista. Un hallazgo poco vinculado a estos eventos, y sin embargo de tanta importancia, se produce con el descubrimiento de la enigmática Puerta de Hayumarka, durante 1995, que fuera difundido a nivel mundial por Jorge Luis Delgado. Y me voy a detener aquí.

Este sitio que en 2010 tuve oportunidad de visitar, enclavado en la provincia de Puno, Perú, cercano al Lago Titicaca, y fronterizo con Bolivia, es a mí entender uno de los hallazgos más significativos de las últimas décadas, muy vinculado a nuestro enigma lemuriano. Y subrayo esto, porque es allí donde Aramu Muru, el enigmático sacerdote arribado de aquel continente desaparecido, ocultó según rumores, uno de los máximos legados de Lemuria, el famoso disco de oro.

La misteriosa Hayumarka, la puerta de los Dioses. Puno, Perú, 2010

La misteriosa Hayumarka, la puerta de los Dioses. Puno, Perú, 2010. Crédito: Archivo Personal, Débora Goldstern.

Es interesante saber que existe otra variante sobre la historia de Amaru Muru, donde se señala aquel iniciado no arribó de ningún continente, sino que fue un sacerdote del Templo Inca de los Siete Rayos, quién a la llegada de los españoles huyó con su reliquia sagrada (que se supone de Mu-Lemuria), atravesando aquel Portal Pétreo, para no volver (entrando en otro espacio tiempo), legando su disco de oro al cuidado de un chamán de la zona. Actualmente se conservaría custodiado por una orden secreta. Y esto último nos lleva a considerar la siguiente pista, en búsqueda de los archivos lemurianos.

Anton Ponce de León Paiva – Hermandad Solar de Lemuria (Intic Churincuna)

Anton Ponce de León Paiva, fundador de la Hermandad Solar de Intic Churincuna

Anton Ponce de León Paiva, fundador de la Hermandad Solar de Intic Churincuna. Crédito: Archivo Personal, Débora Goldstern

En 1995 mismo año que Hayumarka sale a la luz, un sabio peruano, Anton Ponce de León publica un trabajo hoy legendario, Y … el Anciano Habló. Allí se presentó por primera vez en sociedad, la existencia de una antigua hermandad secreta, Intic Churicana, que tendría vinculación con la antigua Lemuria.

Estas revelaciones causaron conmoción, despertando un sinfín de interrogantes ¿Una hermandad secreta de Lemuria funcionando hoy día?, pocos salían de su asombro. Sin embargo la historia quedó en suspenso, y poco se volvió a saber de aquella agrupación.

Uno de los libros más leídos de los noventa, que reveló la existencia de una hermadad lemuriana en el corazón de los Andes

Uno de los libros más leídos de los noventa, que reveló la existencia de una hermadad lemuriana en el corazón de los Andes. (Disponible en Amazon)

El Mururata, y los Archivos Perdidos de Lemuria

En 2012 viajé a Bolivia. Además de contemplar por enésima vez la inmortal Tiahuanaco, que a decir de muchos, es también obra de gigantes ciclópeos asociados a Lemuria, tuve como guía en aquella oportunidad a Antonio Portugal Alvizuri. Aquel estudioso con quién llevaba tiempo de escribirme, y actualmente de gran fama, lanzó en 2007 un libro sorprendente, La Chincana del Tititaca. Los Túneles Secretos del Lago Sagrado, donde relató una historia que lo tuvo como protagonista.

Junto a Antonio Portugal Alvizuri, en mi visita a Tiahuanaco, Bolivia, 2012

Junto a Antonio Portugal Alvizuri, en mi visita a Tiahuanaco, Bolivia, 2012. Crédito: Archivo Personal, Débora Goldstern

Según Antonio, halló una antigua instalación subterránea perteneciente dijo a Tiahuanaco, ignorada por los arqueólogos, y que le fuera informada por los aldeanos, debido a su obra comprometida. Se le pidió mantener la ubicación en secreto, aunque aseguró algún día aquel legado sería conocido. En 2008 Antonio volvió asombrar cuando en Ciudades Secretas en Los Andes. Los Mensajes de los Seres de Luz, dedicó un capítulo a los archivos perdidos de Lemuria, que según Antonio se ocultarían en el sagrado Mururata.

Derecha: Ciudades Secretas en Los Andes. Los Mensajes de los Seres de Luz (Disponible en Amazon). Izquierda: La Chinkana del Titicaca. Los túneles secretos del Lago Sagrado (Disponible en Amazon). Ambos escritos por Antonio Portugal Alvizuri.

La Lemuria había logrado salvar sus conocimientos y le quedaba salvar a muchos de sus habitantes. De esa manera dedicaron sus esfuerzos desesperados para trasladar los ciudadanos de tan grandioso continente, junto a los guardianes astrales, a los sitios mencionados, para que sean los custodios de todas las riquezas, conocimientos y tecnología que estaban legando al futuro. Es por esta razón los guardianes astrales aún permanecen custodiando vigilando desde entonces tan espléndidos y secretos. El momento en que la humanidad los descubra podrá ver con admiración que allí también se encuentran los cuerpos inertes de los Grandes Maestros. Estos magníficos seres eran gigantes en relación a nuestras proporciones. Muchos de ellos tenían un solo ojo (cíclopes), y llegaban a medir más de tres metros de altura. Sus restos permanecen en la actualidad muy bien conservados, no sólo en el Mururata, sino en Tiwanaku y en las selvas del departamento del Beni, en Bolivia. Dijeron que lo hicieron en grandes naves espaciales y que utilizaban la levitación, que dominaban”.

Organismos poderosos buscan estos secretos

En la Tierra existen grupos e instituciones de países desarrollados que saben del poder que se resguarda en esta montaña, saben también que están guardadas la tecnología y la maquinaria traídas desde la Lemuria, las cuales pueden salvar o destruir el planeta. Por esta razón han estado buscando infructuosamente y con gran esfuerzo las oportunidades para hallar el lugar exacto de la entrada física a su interior. También han tratado de ingresar al sagrado Mururata utilizando otras dimensiones. Para este cometido se han valido de satélites artificiales especializados en prospecciones y búsquedas, también han enviado misiones secretas conformadas por andinistas que llegaban a la ciudad de La Paz disfrazados de simples deportistas. Así se habían organizado grupos especiales constituidos por bolivianos y extranjeros, enviados para que encuentren el ingreso. Ellos se desviaban en el camino precolombino del Takesi para acceder al Mururata, pasando por el costado de la montaña y por los alrededores de mina Chojlla, en la región yungueña. También instalaron poderosos telescopios con el propósito de hallar la entrada, teniendo en cuenta que ellos saben que es muy poco accesible para los seres humanos, por los precipicios que existen en ese flanco de la montaña. Muchos de ellos saben que se trata de otra dimensión, y sin embargo han seguido intentando hallarla sin conseguirla. Por ello debemos agradecer a los seres superiores que son los ‘guardianes protectores’, que permanentemente vigilan el Mururata. Ellos son protectores del alto nivel astral. Ni humanos ni entidades pueden violar esta entrada. La humanidad podrá acceder en 2020, fecha especial que mis guías me indican. Posiblemente entonces yo tenga el privilegio de estar dentro de tan esplendorosas cavernas, conociendo sus secretos celosamente guardados”.

El mágico Mururata, la montaña blanca. ¿Oculta archivos Lemurianos?

El mágico Mururata, la montaña blanca. ¿Oculta archivos Lemurianos? Cortesía: ceacbolivia

Leyenda del Mururata

En la cordillera de los Andes existía una gran montaña llamada KHUNO, que era la más alta del mundo, pues su cima atravesaba el mismo cielo, y por tan grande era temida y humillaba a todo lo que estuviese en su contra. Pretendía ser mejor que lo que la naturaleza y Dios habían otorgado. Esta montaña era muy hermosa, tenía la forma de un perfecto cono, que podía distinguir desde las tres Américas. Incluso era mucho más alta que la montañas del HUMA HALAYA (o Himalaya, que en el idioma aymara significa donde caen las aguas), y aún más altas que el Aconcagua, el Illampu y el mismo Illimani. Manko se indignó por la arrogancia y soberbia de KHUNO y lo reprendió diciéndole ‘¡SARJAMA!’ que en el idioma aymara significa ‘¡apártate!'”.

A pesar de que era un Dios de amor y bondad, Manku tenía que restaurar la gloria y grandeza de su linaje, en un momento de furia agarró su honda, puso en ella una piedra, y la lanzó con tal rabia que fue agrandándose, pues en esa piedra salían de su cuerpo la rabia el desencanto por tanta maldad. Cuando dio en el blanco, la montaña se partió en dos con el impacto, la parte superior de la cumbre de KHUNO, aún llena de nieve, salió volando por miles de kilómetros, hasta caer en la cordillera occidental. Desde aquella época, la base de la montaña se quedó al lado de su hermano Illimani. Se la designa con el nombre de la montaña del MURURATA, que en el idioma aymara quiere decir descabezado por la piedra que le lanzó el Dios Manku. La parte superior fue hasta la Cordillera Occidental, y recibe el nombre de ‘SAJAMA’, que en el idioma aymara significa ‘vete’ (Sarjama)”.

Toda esta información supone un nuevo paradigma, en cuanto a la historia de los Andes y su compleja vinculación con Lemuria aún por probar. En 2020 Antonio promete más respuestas, cuestión de esperar.

Argentina es también parte de este legado, donde este continente pareció extender sus ramificaciones, así como sus archivos desaparecidos. Veamos.

Florencio de Basaldúa. Erné, y los secretos de Austerría

Florencio de Basaldúa, quién bautizó a Lemuria, como el continente Austerría

Florencio de Basaldúa, quién bautizó a Lemuria, como el continente Austerría. Cortesía: docplayer

Mientras llevaba a cabo mi investigación para mi libro sobre la Cueva de los Tayos, uno de los capítulos abordados está dedicado a la obra de un estudioso argentino poco conocido, Florencio de Basaldúa, 1853-1932. La mayoría de su obra fue publicada a principio del siglo XX, dedicando algunos de sus títulos a narrar la historia de Lemuria, que Basaldúa en idioma vasco bautizara como Austerría. Fue realmente un investigador precursor, aunque como digo su trabajo lamentablemente nunca alcanzó masividad.

Otro género que también incursionó Basaldúa fue la novela fantástica, al estilo Verne, que plasmó en Erné. Leyenda Kántabro Americana. Allí se relata la existencia de lemurianos supervivientes de un antiguo cataclismo, que se habrían refugiado con su legado, en la entrañas de un monte argentino, que Basaldúa comunica como el enigmático El Beltzur.

Aquí un pasaje de su extraña novela:

Erné. Leyenda Kántabro Americana, de Florencio de Basalduá

Erné. Leyenda Kántabro Americana, de Florencio de Basalduá (Disponible en Amazon)

El interior del cerro, taladrado verticalmente por las erupciones de los fuegos subterráneos, en la edad de formación de la cordillera andina, hallábase surcado también por vastas galerías, abiertas unas por la acción de las ardientes lavas, y otras, las que corrían horizontalmente en las direcciones cardinales, trazadas en la roca viva por las generaciones pasadas de indios aborígenes. En las primeras edades sirvió de refugio al hombre primitivo; después fue templo donde se cultivaron las ciencias y uno de los observatorios astronómicos de más fama entre los sabios sacerdotes de la raza roja, que civilizaron el país.

Actualmente el anciano Jakinduna, uno de los pocos iniciados en la religión del pasado, que será la religión del porvenir, era el sacerdote encargado de su custodia. Las habitaciones reservadas del anciano y de su hija estaban labradas en la roca viva, admirablemente pulimentadas y decoradas con regia elegancia al gusto oriental. Blandos divanes de crujiente seda, ocupaban el contorno mientras muebles de raras formas, artísticamente esculpido en ónix, esmeralda y oro, contenían ricas colecciones de esos bibelots de porcelana antigua que hacen las delicias de los inteligentes, y flores y aves rarísimas embalsamaban embellecían la atmósfera al par que deleitaban el oído. Jakinduna, formado por las voces Jalcin, sabio y alduna potente significa literalmente, esciente, sabedor, sabio, o bien poderoso de sabiduría.

Dos trabajos imprescindibles del sabio argentino Florencio de Basaldúa, donde aborda la cuestión de Lemuria, bautizada como el continente de Austerria, la raza roja

Dos trabajos imprescindibles del sabio argentino Florencio de Basaldúa, donde aborda la cuestión de Lemuria, bautizada como el continente de Austerria, la raza roja.

Estas habitaciones comunicaban con un inmenso salón imposible de describir en todos sus detalles, pero de cuyos lineamentos generales daré aquí breve idea. Imaginaos el interior de un inmenso cono truncado, de mil metros de altura; cuya base inferior medía un diámetro de cuatrocientos metros, y la superior, abierta al cielo, cien metros próximamente: esta abertura superior era 1 cráter, la boca del extinguido volcán, y se abría hacia arriba hasta tener doscientos metros de diámetro externo; ese era el punto más alto del Pico de Beltzur, que domina altanero las chatas planicies del contorno.

Las paredes interiores del cono, brillantemente pulimentadas en una época remotísima, estaban cubiertas por un barniz blanco azulado, semejante al cristal en su aspecto, en que reflejaban los rayos solares inundando con sus luces el inmenso salón; mas el barniz, del que también estaban cubiertas las habitaciones y corredores, tenía propiedades fosforescentes que lo hacían inapreciable en aquellos subterráneos espléndidamente alambrados con su luz suave. Sobre el piso del gran salón descansaban innumerables instrumentos de astronomía, física, geografía, química, etc., de riqueza incomparable: en el centro estaba un telescopio gigantesco, cuyos movimientos facilitaba una combinación eléctrica. En contorno, esfinges gigantescas de granito sostenían una especie de cornisa elegantemente esculpida, encima de cual y en toda la circunferencia se hallaban esqueletos de dos de los grandes animales que han poblado el planeta; y encima de ésta, tres galerías más, igualmente ocupadas por fauna y la flora de las edades pasadas; colección riquísima, la más completa, cual no la tuvo jamás ningún otro museo de la Tierra. En el plan terreno, entre esfinge y esfinge, en multitud de estantes de madera incorruptible, se hallaban colocados en orden admirable multitud de papiros y volúmenes, escritos en signos jeroglíficos ó estenográficos y –curiosos dibujos cuyo significado no pude comprender. Tal era a grandes rasgos, la regia y extraña mansión en que me hallaba”.

Algunos registros lemurianos, según el estudioso británico James Churchward, quizás el hombre que más difundió Mu, la Madre Tierra

Algunos registros lemurianos, según el estudioso británico James Churchward, quizás el hombre que más difundió Mu, la Madre Tierra. Cortesía: unariunwisdom

Es importante señalar Erné se publicó en 1893, mucho antes que James Churchward publicitara sus textos sobre Mu la madre Tierra, lo cual no es un dato menor, teniendo en cuenta la influencia de este autor con respecto a Lemuria y Sudamérica. El lector se preguntará si Erné, responde a hechos verídicos, o solamente se trata de licencias imaginadas por su autor. Sólo diré, Tayos y Erné, ocultan claves calcadas. Hasta aquí.

Por supuesto el enigma de Lemuria no se agota en este artículo, que por otro lado tan solo aborda la cuestión sudamericana. América del Norte es otro de los pilares que guarda muchos secretos de este continente desaparecido, y cuya importancia en nuestra América, parece desafiar incluso a la popular Atlántida en cuanto a creencia, concitando mayor adhesión. Continuará.

Bibliografía:

Libros

  • Argüelles, J.
    El Factor Maya. México: Hoja de Casa Editorial, 1993. (Enlace)
  • Basaldúa, F.
    Erné. Leyenda Kántabro Americana: Buenos Aires: Imprenta de la Argentina, 1893 (Enlace)
    Memoria sobre la Raza Roja en la Prehistoria Universal. Calcuta: Thacker Spink, 1911.
    Prehistoria e historia de la civilización indígena de Amérika i su destrucción por los bárbaros del Este. Buenos Aires: La Baskonia, 1925.
  • Delgado, J.L.
    Despertar Andino. Una guía al Perú místico. Perú: Taypikala Producciones, 2009
  • Ponce de León Paiva. A.
    Y … El anciano habló. Buenos Aires: Devas, 1990 (Enlace)
    En Busca del Anciano. Buenos Aires: Devas, 1994 (Enlace)
    El Anciano en el Lago Sagrado. Buenos Aires: Devas, 2002 (Enlace)
  • Portugal Alvizuri, A.
    La Chinkana del Tititaca. Los Túneles Secretos del Lago Sagrado. La Paz, 2007 (Enlace)
    Ciudades Secretas en los Andes. Los Mensajes de los Seres de Luz. La Paz,2008 (Enlace)
  • Williamson, G.H.
    El Secreto de los Andes: Buenos Aires, Kier, 1961

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Débora Goldstern

Débora Goldstern

Autor

Bibliotecaria de Profesión, natural de Buenos Aires, Argentina. Presta servicios en la Universidad Abierta Interamericana desde hace 16 años. Además es escritora e investigadora, dedicándose al estudio de las civilizaciones andinas desaparecidas por más de 20 años. Ha participado como consultora de la revista Ufo Brasil, ha sido expositora en diversos congresos y es regularmente convocada por programas de radio, tv, documentales, films y canales de Internet. Ha publicado dos libros: «Secretos subterráneos de los mundos olvidados - Cueva de los Tayos» y «Tierra Hueca». Débora es colabora permanente en CodigoOculto.com desde Diciembre de 2018.

3 Comentarios

  1. Claudia Bacigalupo

    Excelente!!!

    Responder
  2. juan pino

    hermoso siempre he estado curioso

    Responder
  3. Franz Guzmán Solíz

    Las culturas anteriores a los aymaras y quechuas se centran en los Urus y Puquinas alrededor del Lago Titicaca y Tiwanaku. Uno de los investigadores más creíble es Cerrón Palomino del Perú, linguista que considera la importancia de la toponimia en el desarrollo de la arqueología americana. Poco se ha investigado sobre el patrimonio arqueológico hallado hasta la fecha. Consideramos de importancia el aunar esfuerzos multidisciplinarios para la lectura más adecuada de nuestros antepasados. Jallalla.

    Responder

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