En busca de la Atlántida: Expedición «Atlantis» Cádiz para revelar los misterios de la antigua civilización

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En busca de la Atlántida: Expedición «Atlantis» Cádiz para revelar los misterios de la antigua civilización
En busca de la Atlántida: Expedición «Atlantis» Cádiz para revelar los misterios de la antigua civilización.

“Cuando llegué a Cádiz (Platón había afirmado que la Atlántida se encontraba más allá de las Columnas de Hércules), las vibraciones eran tan intensas, que creí me iba a estallar la cabeza”. Maxine Asher, 1973.

Este es la historia de una extravagante aventura, que en 1973 llevó a un grupo de expedicionarios norteamericanos, a buscar la Atlántida en España. Hoy a casi más de cuarenta años de aquellos sucesos, desempolvamos nuevos datos inéditos, que revelan realmente lo ocurrido con aquel colectivo de místicos new age, protagonistas de una insólita experiencia poco revistada.

Para entender este relato tenemos que remontarnos a los eventos de 1968, «cuando dos pilotos 1 comerciales que volaban sobre las Bahamas, vieron lo que parecían ser varios edificios bajo el agua saliendo a la superficie. Los pilotos hicieron sus observaciones frente a la costa de Bimini, y fotografiaron las formaciones desde el aire». Aquellos vestigios causaron sensación ante las declaraciones efectuadas, que según se afirmara, conectarían estos restos con la mitológica Atlántida

Estas reclamaciones iniciaron una serie de búsquedas por parte de más interesados, desatando una verdadera fiebre en cuanto al tema, que a partir de entonces no volvió a ser el mismo. De pronto la arqueología submarina se convirtió en la exploración de moda, y nombres ignotos, como el de Manson Valentine 2, tuvieron su agosto,  especialmente al difundirse el hallazgo de la controvertida Carretera de Bimini, que le ganó fama instantánea.

En paralelo a este escenario excitante, la figura de Edgard Cayce 3, el llamado profeta durmiente, adquirió un lugar de honor. Sus habilidades psíquicas le habían granjeado gran fama en su Norteamérica natal, que lo convirtieron en un uno de los hombres más consultados de su tiempo (mediados del siglo XX pasado).

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Un cartel de la época anunciando la extravagante expedición. Cortesía: fourth-millennium.net

Aquellas intrigantes lecturas, que en estado de ensoñación comunicara Cayce, y más tarde conocidas como revelaciones proféticas, alcanzaron su cenit en cuanto a la Atlántida, que alegara poder recordar. Dentro de sus innumerables visiones, dos lecturas adquirieron posterior relevancia como veremos a continuación.

La primera tuvo lugar en 1933, describiéndose: «En las partes sumergidas de la Atlántida, o Poseidia, donde todavía puede descubrirse una parte de los templos, bajo el cieno de siglos del agua del mar, cerca de lo que ahora se llama Bimini, junto a la costa de Florida».

Siete años después, en 1940, otra lectura se erigiría como de importancia capital: «Y Poseidia estará entre las primeras partes de la Atlántida que se levante de nuevo. Esperadla en el sesenta y ocho o sesenta y nueve (1968 o 1969). ¡No está muy lejos!».

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Un diario español reseñando en 1973, el hallazgo de la Atlántida. Cortesía: abc.es

Increíblemente esta última visión fue tomada como un gran presagio, ante los hallazgos que se estaban revelando en aquel 1968, cumpliéndose para algunos, aquella profecía atlante legada por Cayce veintiocho años antes. A partir de entonces la Atlántida psíquica se convertiría en la meca de los denominados sensitivos, que ante lo sucedido con Cayce, decidieron era hora de salir a emplear sus supuestos poderes en la búsqueda del continente desaparecido.

Tal fue el caso de Maxine Klein Asher 4, cuya aventura que la iba a tener como protagonista, ocurrió en la década de los 70′, ocupando de inmediato los titulares mundiales.

Uno de los primeros reportes salió del New York Times que en aquel Julio de 1973 5, le dedicó amplia cobertura.

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En la fotografía, Máxime Asher junto al prestigioso Julian Nava, presentando a la prensa su presunto descubrimiento de Atlántida, en tierras españolas. Crédito: atlantisforschung.de

Grupo psíquico busca el continente perdido

Una expedición de extraños exploradores mañana partirá de New York en avión hacia el Golfo de Cádiz, suroeste de España, donde creen las vibraciones psíquicas del vacío del milenio, los guiarán hacia el continente perdido de la Atlántida. Unos 70 académicos, adolescentes, maestros de vacaciones, y aventureros libres se han apuntado a la búsqueda del legendario y maravilloso imperio, supuestamente desaparecido bajo el mar 11.500 años antes de que Platón escribiera sobre él, en el siglo IV a.c. La organizadora y codirectora de la expedición, formada en su mayoría por aficionados de 17 a 67 años es la señora Maxine Asher, 42 años, especialista en técnicas audiovisuales de la Universidad Pepperdine 6 de Los Ángeles. El objetivo es reunir lo que ella insiste es prueba de la la existencia de la antigua Atlántida, búsqueda que la ocupado durante 12 años. Asher dijo: ‘Vendimos literalmente las joyas de la familia, la de mi madre, recaudando 75.000 dólares para hacer que ésta expedición vaya'”.

«La mayoría de los veinte miembros de la facultad y el personal de la expedición profesan algún grado de poder metafísico o extrasensorial, aunque el don de la intuición psíquica no es una condición para unirse a la expedición» 7. «La expedición concentrará sus exploraciones submarinas a lo largo de la vertiente atlántica de Cádiz, junto al norte de la entrada occidental de los Estrechos de Gibraltar. Muchos artefactos romanos, griegos y fenicios han sido encontrados en el área por miembros de la asociación en inmersiones de prueba. La mayoría tenía de 2.000 a 3.000 años. La señora Asher dijo que los restos de cuatro ciudades olvidadas han sido encontradas bajo el agua de Cádiz, un antiguo puerto».

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The Atlantis Conspiracy, uno de los tantos libros publicados por Máxime Asher, narrando su fallida expedición. Cortesía: fourth-millennium.net

El costo por estudiantes es de 2.800 dólares. Los maestros, estudiantes de secundaria y aquellos que van tan solo por la aventura, se le cobrará 1.995 dólares. Los honorarios cubren todos los gastos incluyendo el equipo de buceo y su instructor, William Farrel. «El gobierno español ha concedido permiso para la expedición para explorar las áreas submarinas de Cádiz, con la condición de que cualquier reliquia histórica que se encuentre a menos de 12 millas de la costa será propiedad del Gobierno de Madrid».

Así con estas consignas se despachaba este importante periódico, que anunciaba tan extraordinaria expedición, comandada por Maxine Asher, quién ya llevaba varios años apasionada por el enigma de la Atlántida.

En un escrito tardío confesaría: «comencé mi búsqueda de la Atlántida en 1959, motivada por mi profesor universitario, el Dr. Julián Nava, ex embajador de Estados Unidos en México, bajo la presidencia de Jimmy Carter. El doctor Nava 8, un erudito de Harvard y especialista en historia antigua, estaba convencido de que alguien probaría la existencia de la Atlántida. Sus palabras de motivación me inspiraron para leer extensamente sobre el tema y hacer más de cincuenta viajes a España y el Mediterráneo desde 1968».

Es claro que, aunque asegurara la influencia de Nava como inspiración atlante, los sucesos de 1968 fueron cruciales para acelerar este repentino viaje, aunque con una localización que evitaba la América Central, por aquel entonces centro de exploraciones, trasladando la inquietud sobre el continente enunciado por Platón hacia tierras hispanas.

Pero la cuestión psíquica también jugó un gran papel en esta elección, donde el legado de Cayce se hace patente.

Simplemente sé que lo encontraremos porque soy psíquica. ¡Oh Dios!, que tan fuertes son las vibraciones en estos días, y sé que la gente altamente civilizada de la Atlántida también era muy psíquica. Finalmente estamos combinando el conocimiento psíquico con datos científicos y académicos. Hay pruebas de la Atlántida, pero nadie las ha reconocido antes. No hemos descubierto este continente perdido porque nuestra civilización no estaba preparada para descubrirlo. La razón por la cual la mayoría de los estadounidenses no creen en la psique, es que nuestros educadores se han sentido demasiado amenazados por ella. Estoy seguro que encontraremos pruebas de la Atlántida de Cádiz. Las vibraciones son más fuertes allí, y eventualmente las seguiremos a lo largo del perímetro atlántico de Europa, Africa, y América”.

Aunque de cara al público Asher resaltara el factor psíquico como punto motivante tras el ansiado viaje, una cuestión más terrenal había terminado por convencerla de realizar aquella osada travesía, y todo gracias a las revelaciones que le hiciera un marinero y buzo gaitano, Francisco Salazar Casero 9, conocido como «El Pantera».

Si la pasión de Asher tenía a la esquiva Atlántida como meta, para el Paco Salazar, el Cádiz Milenario, que se decía sumergido en las aguas de aquellas tierras, constituía su máxima aspiración. Ya desde 1959 existían informes de hallazgos realizados por este buzo español en la denominada zona de la Caleta, donde habría localizado «vestigios fenicios, tartésicos, griegos y romanos». En cuanto a lo declarado a la exploradora norteamericana, El Pantera le denunció ruinas, «que se creen hallan a medio camino entre Tarifa y Ceuta, cerca de la roca de Gibraltar». También le proporcionó, según narrara la propia Asher, fotografías que mostraban cuatro ciudades sumergidas, una de las cuales, la convencieron, eran restos de la Atlántida perdida.

Intriga Internacional

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Las Olas de la Atlántida, una obsesión por el continente perdido, que Máxime Asher conservara hasta el fin de sus días. Cortesía: fourth-millennium.net

Sin perder tiempo Asher se dirigió con su grupo a las latitudes geográficas entregadas por Francisco Salazar Casero, con la esperanza de localizar, el ya catalogado mayor descubrimiento de la historia. Uno de sus acompañantes era su antiguo mentor, Julian Nava, cofundador junto a Asher, de la Asociación de Investigaciones sobre el Antiguo Mediterráneo (AMRA). Pero aquella vinculación tenía los días contados, y todo se diluyó rápidamente, como lo relata Brad Steiger en Mundos Anteriores al Nuestro 10.

La expedición organizada por la Asociación de Investigaciones sobre el Antiguo Mediterráneo finalizó su búsqueda de la Atlántida a mediados de Julio de 1973, en una atmósfera de gran confusión. Se difundieron informes que el doctor Julián Nava había dimitido disgustado porque el equipo con base en Cádiz la hubiese reventado como una inmersión prematura y una valoración exagerada del valor de un determinado descubrimiento. Al parecer, el doctor Nava explicó que la noche del 16 de julio, justo unos días antes de la concesión de tan anhelado y difícil obtener permiso de las autoridades españolas, se había realizado una inmersión autorizada. Cuando los submarinistas volvieron afirmando haber realizado ‘el mayor descubrimiento de la historia mundial’, el gobierno español les había negado el permiso. Posteriormente, el doctor Nava clarificó su postura había dimitido como codirector del proyecto impulsado por la necesidad de volver a los Estados Unidos a discutir con los editores cuestiones relativas a libros de texto que estaba escribiendo”.

A esta salida apresurada por parte de Julián Nava abandonando el mega proyecto, le seguirían una serie de acontecimientos, que como sigue narrando Steiger son dignos de adornar un guión de James Bond.

Por empezar, una martirizada Asher declararía ser objeto de encarnizada percusión por parte de las autorizadas españolas, que, a la prohibición de sumersión, le fue negada la publicación de las fotografías y mapas obtenidos sobre aquellos controvertidos hallazgos, declarando luego, sentirse muy triste debido a, «que los intereses científicos y educativos de todo el mundo en relación con el tema de la Atlántida, se vean cortados por una intriga internacional». Ante esta hostilidad Asher se decidió por Irlanda para continuar trabajando junto a su grupo, mientras el sueño de una Atlántida española se desvanecía en picada.

En realidad, las primeras filtraciones de la ahora desastrosa expedición según se iban conociendo nuevos datos, tuvo a la propia Asher como causante de estos desaciertos, que incluso como veremos a continuación, estuvieron a punto de causar un conflicto diplomáticos entre los gobiernos de Estados Unidos y España, esta última al mando del generalísimo Franco.

Según se supo una vez aterrizada la comitiva de atlantólogos en Cádiz, se dirigieron al lugar de exploración, donde luego de dos días de búsqueda submarina se toparon con el hallazgo del siglo, como así lo difundiera la propia Asher: «es probablemente el mayor descubrimiento de la historia del mundo que va a dar comienzo a una nueva era de investigación en antropología, arqueología y ciencia submarina. Pienso que encontré el continente perdido de la Atlántida». O al menos eso creyó.

Luego se conocería que los buzos de Maxine Asher, Harry Sears, y William Farrell, emergieron con piezas muy reconocibles, que luego se sabrían eran de factura romana, comunes en aquellas aguas, siendo Cádiz una región cuya rica historia se remonta a los primeros asentamientos fenicios, siendo luego centro de las llamadas guerras púnicas, donde se enfrentaron griegos, versus cartagineses y etruscos.

Enfadada ante las versiones que estaban empezando a circular sobre la realidad de los hallazgos, Asher hizo una rápida declaración en la prensa acerca de esta controversia.

Las únicas inmersiones realizadas por mi grupo en las aguas internacionales, a 16 millas de la costa, a lo largo de Cádiz, a unos 29 metros de profundidad. En una plataforma que data de 1.000 a 7.000 años antes de Jesucristo, el equipo de AMRA (Asociación de Investigaciones sobre el Antiguo Mediterráneo), descubrió pedazos de columnas, bloques de piedra y lo que parecen ser carreteras», alegando el periódico, «la doctora Asher refuta las hipótesis según las cuales serían vestigios de una colonia romana o fenicia, porque las fotografías de las ruinas sumergidas establecen de manera formal que se está ante una arquitectura totalmente desconocida”.

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Gail Cayce, nieta del famoso psíquico norteamericano Edgard Cauce, participo de la expedición de 1973. Cortesía: fourth-millennium.net

El destacado atlántologo Egerton Sykes 11 también defendió la posición de Asher, a quién frecuentaba desde sus días en la Universidad de Pepperdine, reafirmando su convicción que lo descubierto nada tenía que ver con las culturas tradicionales.

Estas imágenes hasta ahora liberadas desde Cádiz muestran una columna de piedra truncada de unos 10 pies de largo. Una columna de lápida de diseño inusual. Un tramo de pavimentos de 25 metros de largo compuesto de bloques de piedras ajustados similares a las observadas en Bimini y Andros. No hay evidencia de influencia fenicia o romana. Lo que Máxine Asher logró fue empujar el umbral de la historia ibérica”.

Quién sí tomó conciencia de estos detalles poco alentadores, fue el doctor Julián Nava 12, que rápidamente decidió su retirada al percatarse de la situación, estaba en juego su reputación como académico, y eso lo decidió a dar un paso al costado. Pero la brusca salida de Nava abandonando el sueño atlante, solo era el preludio de algo mucho mayor, que como si de un tsunami se tratara acabó por destruir toda esperanza. Ocurrió cuando el gobierno español tomó cartas en el asunto, y prohibió continuar con la exploración, argumentando, jamás se habían solicitados los permisos correspondientes.

Aunque en un principio España se sintió halagada por ser objeto de exploración como tierra atlante, llegando a prestar inicial colaboración, luego el asunto tomó un giro inesperado declarándose aquella expedición, como espías encubiertos al servicio de los Estados Unidos.

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Crédito: ArtTower / Pixabay

Ahondando en este punto, recientes cables diplomáticos desclasificados del Departamento de Estado Norteamericano, ayudan entender que desató la hostilidad del gobierno español en contra de la expedición de Asher, como así lo explica el estudioso Jason Colovito 13 quién tuvo acceso a esta documentación exclusiva.

Los españoles habían revocado los permisos de la misión, desencadenando un incidente diplomático que llegó a las oficinas del entonces asesor de Seguridad Nacional y nuevo secretario de estado, Henry Kissinger, que se mantuvo al tanto de los acontecimientos en España. Asher apeló directamente al presidente Richard Nixon para que interviniera en favor de su misión y así poder demostrar la realidad de Atlantis. La Administración de Nixon, que fue atacada por Watergate ese verano, quería contener la disputa antes de que se convirtiera en un incidente internacional. En conversaciones extraoficiales con medios internacionales que cubrían la historia, el gobierno dejó de hacer esfuerzos para apoyar la misión y los medios dejaron de cubrir la historia. El grupo de Asher salió de España y viajó a Irlanda para continuar con nuevas investigaciones de civilizaciones antiguas”.

Ocurrió que el gobierno de Franco interpretó como sospechoso el pedido del embajador estadounidense, quién fuertemente insistió se autorizara al grupo de Asher a explorar las aguas de Cádiz, lo cual llevó a suponer a las autoridades españolas, la existencia de algo muy importante para tal intervención, decantándose estaban siendo objetos de espionaje.

Uno de los telegramas fechado el 30 de julio de 1973 14, expresa esta inquietud:

En el transcurso de la investigación pertinente, se procedió a la determinación de lo siguiente: se trata de un grupo de extranjeros que, aprovechando los estudios propuestos por esta expedición como cobertura, buscaban ganancias personales, en detrimento de los INTERESES NACIONALES”.

Otras voces también señalaron que la causa real es que en aquellas aguas del Golfo de Cádiz, el gobierno español ocultaba una instalación naval de alto secreto, lo cual apresuró la salida de Asher y su grupo «de hippies new age», como luego se los bautizaría despectivamente, que debieron partir rápidamente hacia Irlanda.

Pero los problemas no acabaron allí. Ya instalada en Irlanda, Maxine Asher solo fue acompañada por la mitad de su expedición, ya que muchos la abandonaron, decidiendo su regreso a Estados Unidos. Ajena a toda controversia siguió brindando entrevistas, donde los anuncios sorprendentes eran una constante, como el de crear en tierras celtas, un centro para el Estudio Interdisciplinario y de carácter social que continuaría los estudios atlantes, fomentando cursos por 1.500 dólares por persona. 15

En Estados Unidos luego del incidente diplomático voces menos optimistas comenzaron a manifestarse, hablándose abiertamente de fraude. Aquellos medios que un principio habían mostrado su apoyo a la expedición, celebrando su osadía como una hazaña saludable, comenzaron a dar marcha atrás, especialmente cuando se empezaron a escucharse testimonios poco favorecedores. Un halo de escepticismo fue contagiando aquellos comentarios, percibiéndose gran desilusión.

Un científico de la Universidad Estatal de Long Beach que dejó la expedición a fines de la primavera pasada dijo que la expedición Atlantis es más un misterio que la propia Atlántida. Pensé que la Sra. Asher era un poco extraña desde el principio, dijo el profesor de geografía Robert Sager. No estaba científicamente o académicamente calificada para emprender tal proyecto. La expedición había sido catalogada como una mezcla de enfoque científico y psíquico, para encontrar ruinas arqueológicas, pero con el paso de tiempo se volvió cada vez más orientada a la parapsicología, dijo. Los oceanógrafos del Instituto Scripps de La Jolla y otros científicos comenzaron abandonar, y él también lo hizo, dijo Sager”. 16

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La hermosa costa de Cádiz, España, protagonista de una expedición inusual. Y que adelantó las búsquedas iniciadas más tarde, por otro explorador. Cortesía: fourth-millennium.net

La estocada mayor tuvo a los alumnos de Pepperdine como el grupo más virulento, que habían estado involucrado en la expedición desde primera hora, a costa de su propio bolsillo. Declararon, el descubrimiento de Atlantis fue anunciado con un comunicado de prensa falso obra de la propia Asher, días antes de la real sumersión.17 También negaron fotografías, y películas de aquellos hallazgos, afirmando, nunca les fue mostrado nada

Tan solo dos meses después de finalizada la expedición llegó la primera ofensiva judicial, ya que en setiembre de 1973, Maxine Asher y su antiguo mentor, Julián Nava, fueron demandados por John D. Couturie 18, y su hijo, miembros de la poderosa Hughes Aircraft Corp, reclamando un millón de dólares en concepto de un documental sobre Atlantis del cual iban a ser productores, cuyo anuncio de hallazgo fue tachado de falso. Quiénes también se enfrascaron en la disputa, fueron los propios alumnos de Pepperdine, buscando se les devolviera el dinero invertido.

Un año después de aquellos sucesos, Maxine Asher publica sus dos primeros trabajos literarios, Descubriendo Atlántida. Antigua Búsqueda Mediterránea 19, y La Conspiración de la Atlántida 20, comentando en éste último, sus desventuras en tierras españolas, seguido por Antigua Energía. Clave del Universo 21. En 1977 el mítico In Search Of 22 conducido por Leonard Nimoy transmite un especial sobre Atlántida, donde se insertan algunas escenas de su aventura española. Un año después, 1978, asiste el documental The Lost City of Atlantis.

Mientras la polémica exploradora se repliega en sus escritos, una noticia de 1979 publicada por el diario madrileño El País 23, da cuenta de una extraña novedad, que tiene a un viejo conocido de Asher como principal impulsor.

Allí se lee:

Un submarinista gaditano Francisco Martínez Salazar, conocido como El Pantera, asegura haberla encontrado en aguas de Zahara de los Atunes, pedanía de Barbete, a setenta quilómetros al sur de Cádiz. La ciudad sumergida se encuentra, según el señor Martínez de Salazar, a 35 metros de profundidad, y la antigüedad de la misma es anterior a la época fenicia, según apreciaciones del señor Martínez de Salazar, de ahí que haya deducido que sean los restos de la famosa Atlántida. El hecho ha sido puesto en conocimiento de las autoridades competentes”.

Esta movida de su antiguo colaborador, el Paco Martínez de Salazar, que por lo visto manejaba varias coordenadas en cuanto a la supuesta localización de vestigios atlantes, puso en guardia las aspiraciones de la propia Asher, que con los años llevó a cabo varios intentos en su lucha por legalizar aquel errático descubrimiento.

Durante los 90′ varios libros de Asher salieron al mercado, con la Atlántida como término vendedor, y donde hizo gala de sus dotes como personalidad psíquica. De esa etapa datan, El aprovechamiento de la Fuerza en coautoría con Anne Miller 24, y una incursión novelada con Las Olas de la Atlántida 25. En el 2001 se estrena el film de Disney, «Atlantis el Imperio Perdido», donde se cree ella tuvo injerencia en cuanto a la historia.

En busca de la Atlántida: Expedición «Atlantis» Cádiz para revelar los misterios de la antigua civilización
Cortesía: eleditor.net

Luego de algunos anuncios deslumbrantes con el objeto de seguir instalando el tema a nivel público, a pesar de jamás presentar una evidencia substancial, en 2003 Asher subió la apuesta, y volvió a la carga, con su ya clásico reclamo.

Desde un site ya desaparecido, Atlantisresearch.com, lanzó:

Ha llegado el momento de detener la relegación de la Atlántida al mundo de la ficción, dándole credibilidad científica como una base sólida para la investigación adicional”.

En aquel documento confesaba su posición en cuanto Atlántida, mostrando además cierto encono con opiniones contrarias en cuánta localización del legendario continente perdido, defendiendo fuertemente su idea de una Atlántida en tierras españolas.

Mi propia investigación se limitó a España simplemente porque había mucha evidencia espeleológica para la Atlántida en Iberia, así como inscripciones y viejos materiales de libros de texto, algunos de los cuales tenían 1.500 años de antigüedad, escritos en español medieval y arcaico. Estos materiales muchos de ellos en colecciones privadas, se sumaron a mi investigación en situ me llevaron a creer que la Atlántida, era realmente una realidad. Sin embargo, me sorprendió encontrar que la información sobre la Atlántida, había sido retenida del público en general, debido a su naturaleza polémica dentro de las comunidades religiosas y científicas. A menudo se ha señalado que la religión y la ciencia, son igualmente dogmáticas en sus ideas y altamente resistentes al cambio. La evidencia sobre la Atlántida se ha observado en archivos secuestrados de la Biblioteca Vaticana, y en los Monasterios de Monte Casino, en el norte de Italia. También es un hecho bien divulgado que cuando los Rollos del Mar Muerto fueron descubiertos en 1948, tanto los cristianos como los judíos retuvieron grandes porciones de los pergaminos, así como otros libros del Antiguo Testamente, debido a la información sobre la Atlántida, que ellos no desean revelar.

Durante las últimas tres décadas, la verdad sobre la ubicación real de la Atlántida ha sido distorsionada, cambiada o rechazada por el público en general en todos los documentales producidos para la televisión y en la gran mayoría de los libros nuevos sobre el tema. La razón del secuestro de información tiene que ver con la Biblia. Si la historia de la Biblia se cambia revelando la evidencia real de la Atlántida, toda la historia bíblica tendrá que ser rechazada 4.600 años antes del comienzo de la civilización en Egipto y también precederá al presente libro del Génesis por miles de años. Los religiosos no quieren que esto suceda y la supresión de esta información ha causado que la gente sea mal informada colocando la Atlántida que van desde el Polo Sur hasta la Antártida e inclusos países como Cuba, donde la Atlántida definitivamente no existe”.

El Platón literal en cuanto a referencia atlante, encendía en Asher una fuerte convicción sobre la paternidad española como geografía de localización, adelantándose a una postura más tarde imitada por otros investigadores 26, que como celosos guardianes, y verdaderos fundamentalistas en cuanto a la interpretación de aquellos viejos textos, no admitirían discrepancia en cuanto a esta creencia. La cuestión bíblica jugó también un papel preponderante, dentro de su encendida defensa. 27

Las raíces de la Atlántida definitivamente se pueden encontrar en el Mediterráneo. Según los Diálogos de Platón, Timaeus y Critias, la Atlántida era un continente insular, más grande que Libia y Asia juntos, que existía antes del gran diluvio bíblico» «La historia de Platón describe la Atlántida más allá de las Puertas de Hércules, un lugar que corresponde al actual Gibraltar y Tánger. Es por eso que centré mi propia investigación en España, específicamente en Cádiz, donde trabajé con un equipo de buzos durante más de tres décadas para investigar y fotografiar evidencias de Atlantis”.

Su comunicado finalizaba la extensa exposición con el aviso de nuevos proyectos, encarnados en libros, documentales, films, y un largo etcétera, donde la Atlántida sería por fin reivindicada. Pero nada de eso sucedió, y otra vez Maxine se llamó a silencio.

En busca de la Atlántida: Expedición «Atlantis» Cádiz para revelar los misterios de la antigua civilización
Cortesía: mysteryscience.net

Transcurrido un tiempo de este anuncio, la obsesiva buscadora atlante se vio envuelta en una nueva acusación, siendo por esta vez la Atlántida ajena a este entuerto, y donde el fraude volvió a rondarla. Al parecer en sus últimos tiempos estuvo como directora del American World University (AWU), institución dedicada a vender títulos de grado por correo, y que ella misma fundara en 1993. Con casi 7.000 alumnos repartidos por todo el mundo, se descubrió que la AWU no figuraba como academia acreditada, sucediéndose un verdadero escándalo, pero misteriosamente como en pasado, Maxine, corrió con buena suerte, escapando ilesa de aquella nueva controversia 28.

Maxine Asher fallece en 2015, dos meses antes de su cumpleaños número ochenta y cinco.

Su caso representa un expediente abierto, aún en revisión. Aunque sus fraudes fueron probados y causaron verdadero escándalo, logró sortear los problemas, quizás, protegida por misteriosos mentores que se remontan a sus días como buscadora atlante. Los telegramas recientemente desclasificados, demuestran esta curiosa asociación, planteando verdaderos interrogantes.

Más allá de estos apoyos en las sombras, favoreciendo que Asher pudiera concretar muchos de sus extravagantes proyectos, debemos volver la mirada a la época donde tuvieron lugar aquellos experimentos sociales, encarnada en la alocada década de los setenta.

Atravesada por la naciente new age, aquella era vivió una intensa revolución, y donde la cuestión paranormal abandonó el clóset místico para insertarse en ámbitos más académicos. Científico de varias especialidades comenzaron a interesarse por esta idea, hasta entonces residente habitual de los espacios esotéricos. De pronto no fue tabú confesar esa simpatía, amparada en una cierta liberación, aunque su abordaje no evitó cierta ingenuidad en su tratamiento.

Solo en este contexto se puede explicar que una institución universitaria como Pepperdine, pudiera fomentar el factor psíquico como motor de empuje, utilizándolo como evidencia en la búsqueda del hipotético continente desaparecido.

Este acto también se puede pensar como una avanzada prematura, y poco fiable en sus resultados, si se analiza todo lo ocurrido. Hoy día una expedición planteada en esos términos, simplemente no tendría lugar, y motivaría serios reparos.

Un meme de internet, como clamarían los críticos del teclado. Y tendrían razón.

En cuanto a la Atlántida queda como mudo testigo de una aventura, que en si en manos de Asher intentó alterar el curso de la historia, solo alcanzó a oscurecer más el enigma, amparada en una obsesión a toda prueba y permanente en el tiempo.

Un ilusionado Luis de Castresana 29, comentando la visita de Asher a España en aquel julio de 1973, escribía sus impresiones de aquella loca expedición con gran acierto: «le deseo suerte. Es una hermosa aventura ésta de querer cogerle el latido a la civilización Atlántida –sí es que existió-, tocar las ruinas de la ciudad de Poseidón o Poseida –sí es que existió-, tratar de resolver sin al Gran Pirámide la construyeron los atlantes –sí es que los atlantes existieron».

Por: Débora Goldstern para CodigoOculto.com

[1] Pilotos veteranos de la Segunda Guerra Mundial, Trigo Adams y Robert Brush “detectaron lo que parecían ser los cimientos sumergidos de un edificio, cerca de la isla de Andros, que es la isla más grande y próxima a Bimini”. La zona localizada en Andros era Pine Key (USA) y “consistía en una construcción rectangular cubierta por algas y plantas marinas, muy cerca de la superficie del agua y estaba divida en varias partes. Sus primitivas murallas se encuentran aún bajo la arena submarina, mientras que el pavimento si existe, aún no ha sido descubierto por los arqueólogos”.

[2] Joseph Manson Valentine (1902-1994), fue un zoólogo, graduado de la Universidad de Yale, y veterano buceador de aguas profundas. Trabajó como curador ad honorem del Museo de Ciencias de Miami. Se hizo mundialmente famoso al anunciar el descubrimiento de la carretera de Bimini, vinculado el hallazgo a la Atlántida, recogido por Charles Berlitz en sus primeros libros.

[3] Véase Goldstern, Débora. La Tecnología Perdida de la Atlántida, 2008. En línea: Crónica Subterránea. http://cronicasubterranea.blogspot.com.ar/2008/06/la-tecnologa-perdida-de-la-atlntida.html

[4] Según reza su biografía, Maxine Klein Asher nació en Chicago, Illinois, 1930. Contaba con un grado en psicología, una maestría en historia antigua y un doctorado en educación así como otro en lingüística. Durante sus años académicos trabajó como maestra, y luego se unió a la Universidad de Pepperdine, donde cumplió funciones dentro del área audiovisual. Además de su pasión por la Atlántida, fue autora de varios libros dedicados al tema, y tuvo a su cargo, la Asociación de Investigación del Mediterráneo Antiguo. En 1993 fundaría La American World University, fallece en 2015 a la edad de 85 años.

[5] Holles, E. Psychic Group to Seek Lost Continent. En: The New York Times, jul.5, 1973.

[6] La Universidad de Pepperdine fue fundada en 1937, en Los Angeles California, y es un organismo privado, que se encuentra afiliada a las Iglesias de Cristo.

[7] Una de las participantes destacadas de la expedición, fue Gail Cayce Shwartzer, nieta del famoso médium Edgard Cayce.

[8] Dueño de un impresionante currículum, Julián Nava fue uno de los primeros graduados mexico-americano en doctorarse en Harvard. Fue también un distinguido profesor de historia en la Universidad Estatal de California, Northridge, siendo más tarde miembro de la Junta de Educación de Los Angeles. Su nota más alta es su posición embajador de Estados Unidos en México, bajo el gobierno de Jimmy Carter. En 1993 se postuló como alcalde en Los Ángeles, pero perdió las elecciones por su posición un tanto enérgica en cuanto a los famosos disturbios de ese año, abogando por establecer la Ley Marcial. Véase: http://www.oac.cdlib.org/findaid/ark:/13030/c8pz5c2q/admin/

[9] Francisco Salazar Casero nativo de la ciudad marroquí de Larache, estuvo al servicio de Astilleros de Cádiz trabajando en la Inspección de Buques de la Comandancia de Marina, durante el gobierno de Franco. Fue además un buzo excepcional y con gran pasión por las civilizaciones desaparecidas. Fallece en 1998.

[10] Steiger, Brad. Mundos Anteriores al Nuestro. Madrid: Edaf, 1978.

[11] Véase http://atlantisite.com/cadiz.htm

[12] El doctor Nava, miembro destacado de la Junta de Educación de Los Angeles, dimitió como codirector asociado de la Asociación de Investigaciones sobre el Antiguo Mediterráneo tan solo tres días después de arribado a Cádiz.

[13] Colivito, Jason. US Government Ancient Astronaut Files. Atlantis Discovery telegrams: US Department of State
April-July 1973. En: http://www.jasoncolavito.com/atlantis-discovery-telegrams.html

[14] Véase https://wikileaks.org/plusd/cables/1973MADRID04279_b.html

[15] Discovery of Atlantis Blocked by Conspiracy, Researcher says. En: The Pittsburgh Press – 22 Ago 1973.

[16] Discoverer’ Of Atlantis Reveals Story Was Hoax. En: Lebanon Daily News, ago.8, 1973. P.15.

[17] La bomba se desató cuando un corresponsal de Newsweek, Stewart Slavin consiguió hacer confesar a miembros de la expedición, quiénes le relataron que el anuncio sobre el supuesto hallazgo fue una burda falsificación, difundida por la propia Asher, con el objeto de forzar la cooperación de las autoridades españolas, que como ya sabemos no ocurrió.

[18] Expedition to Atlantis sparks suit. En:The Deseret News – 27 Sep 1973.

[19] Asher, M. Discovering Atlantis. Ancient Mediterranean Research Association, 1974.

[20] Asher, M. The Atlantis Conspiracy, 1974.

[21] Asher, M. Ancient Energy: Key to the Universe. Estados Unidos: Harper Collins, 1979.

[22] Véase In Search Of. Atlantis, temporada 1, capítulo 10. En línea: https://www.youtube.com/watch?v=jCDD76JXLKk
[23] Muñoz, Fernando Santiago. Un marinero gaditano asegura haber descubierto la Atlántida. En: El País, ago 14, 1979. https://elpais.com/diario/1979/08/14/cultura/303429611_850215.html

[24] Asher, M; Miller, A, Tapping into the Force. Estados Unidos: Hampton Road Pub, 1991.

[25] Asher, M. The Waves of Atlantis, 1997. Fue reseñada como una de las peores novelas acerca de la Atlántida, jamás escritas.

[26] Un caso paradigmático lo constituye el estudioso cubano Georgeos Díaz-Montexano, defensor de la tesis platónica a ultranza, protagonista de intensos debates acerca de su hipótesis, y quién también sustenta la idea de una Atlántida en España. Recientemente James Cameron financió un documental, El Resurgir de la Atlántida, donde se invitó a Díaz Montexano a participar, poniendo el acento de la búsqueda atlantea dentro del Jaén español.

[27] Asher pensaba que el descubrimiento de la Atlántida, era omitido del discurso oficial histórico por presiones de índole religiosa, teniendo al catolicismo como su enemigo mayor. Si se hallaba la Atlántida, escribía, la Biblia se vería contrariada. Decía además que el cataclismo que destruyó el hipotético continente, fue el mismo diluvio mencionado en los textos sagrados. Clamaba que fueron más de doce, y no solo una, las Arcas de Noe que sobrevivieron a la gran inundación (Las 12 tribus de Israel).

[28] En un artículo donde se narra el escándalo de la AWU (El fraude más exitoso de la historia americana), Asher es presentada al público en forma brutal, siendo descrita “como una mujer ignorante en el funcionamiento de una simple computadora, dependiendo de sus cuatro secretarias para dirigir la institución”.

[29] Castresana, L. La Atlántida. En: Blanco y Negro, Madrid. Julio 14, 1973. P.65.

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