El universo continúa siendo un misterio y la ciencia está al tanto de ello. Un ejemplo es la semejanza que existe entre luz que emiten las células humanas antes de morir con la que emiten las supernovas al explotar.

Aunque esta afirmación parezca descabellada, es bastante cierta y fue hecha hace bastante tiempo por un científico de origen alemán de nombre Fritz Albert Popp.

De acuerdo a sus investigaciones, Popp llegó a la conclusión que el cuerpo humano puede emitir luz.

Aunque de una manera muy sutil, todos los organismos vivos, incluyendo las plantas irradiamos luz, aunque no puede ser percibida a simple vista.

La mayor interrogante para el científico era conocer de dónde provenía esta luz. Luego de muchos estudios llegó a la conclusión de que está presente en nuestros cuerpos y cumple una función relevante en la comunicación de nuestras células.

Popp también descubrió que cuando una célula está a punto de morir podía difundir una radiación biofotonica con una capacidad cien veces más alta de la que irradia normalmente, muy similar a lo que ocurre durante un colapso gravitacional cuando las supernovas explotan y mueren.

Influencia en la salud de los seres vivos

Según Fritz-Albert Popp, la luz de las células podría ser la clave de la salud de las personas. Crédito: skylarvision / Pixabay – Pxfuel

Aunque para algunos es una bella comparación, podría tener mas importancia de lo que se cree. Esta semejanza de las células de nuestro organismo con las estrellas podría enseñarnos la correspondencia de nuestro cuerpo con el universo, y que entendamos que éste es un enorme organismo vivo.

Quizás para nosotros esta conclusión sea una locura, sin embargo, si hemos leído un poco de las culturas antiguas, para ellos la similitud entre el cielo, la Tierra, la naturaleza y el hombre era algo común.

Dentro de su perspectiva el científico alemán Popp, decía que su descubrimiento podría involucrarse en el área de la salud, ya que sugería que de acuerdo a las características y la cantidad de radiaciones biofotónicas emitidas por las células, podía haber una correlación con la salud de cualquier organismo y del cuerpo humano.

Aseguraba que mientras más desordenada fuera la emisión de unidades luminosas, habría una mejor ventaja para identificar algunas enfermedades del organismo humano.

A pesar que dicha hipótesis aún no ha sido validada, la ciencia actual sí ha demostrado que la emisión bioluminosa celular forma parte en los procedimientos de información entre células.

Estos estudios fueron publicados en la revista científica de tecnología del Instituto de Tecnología de Masachuset (MIT), teniendo la responsabilidad de esta correlación científica de luz y biología celular.

Otras importancias en el ser humano

Esta semejanza podría ser la prueba de que somos uno con el universo. Crédito: Gerd Altmann / Pixabay, Pexels/Pixabay

Si recordamos lo dicho por nuestros antepasados, todos los actos fisiológicos como psicológicos realizados por los seres vivos de la Tierra tenían una íntima relación con los sucesos cósmicos, tal vez con el transcurrir de los tiempos esta afirmación haya quedado a un lado, pero sigue siendo cierto.

Quizás este hallazgo no tenga un significado importante para la ciencia, no cambie alguno de los parámetros o modelos científicos, pero expertos aseguran que ahí se encuentra la clave para el tratamiento de enfermedades que aún siguen sin una cura.

Esto podría hacernos reflexionar que tanto nosotros como el universo somos uno, que todos los seres vivos somos parte de una sola vida y por lo tanto deberíamos comulgar juntos, respetando las leyes universales, cuidando a todos los seres vivos, a la naturaleza recordando que todo forma parte de nuestro mundo, el único que tenemos.

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