Planetas como la Tierra son comunes en el cosmos, indica nuevo estudio


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Planetas como la Tierra son comunes en el cosmos, indica nuevo estudio
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Para nosotros la Tierra es un planeta único, acogedor y que permite que la vida se desarrolle. Sin embargo, existe la posibilidad que este mundo tenga sus clones en otros lugares del universo, y que sean tan propicios para la vida como lo es este.

Una nueva forma de estudiar planetas en otros sistemas solares, al hacer una especie de autopsia de restos planetarios devorados por un tipo de estrella llamada enana blanca, está demostrando que los mundos rocosos con una geoquímica similar a la Tierra pueden ser bastante comunes en el cosmos.

En un estudio publicado el último jueves, un equipo de investigadores estudiaron a seis enanas blancas cuya intensa fuerza gravitacional había absorbido los restos triturados de planetas y otros cuerpos rocosos que habían estado en órbita. Descubrieron que este material era muy similar al presente en planetas rocosos como la Tierra y Marte en nuestro sistema solar.

Investigadores de UCLA: Benjamin Zuckerman, Beth Klein, Alexandra Doyle, Hilke Schlichting, Edward Young (izquierda a derecha)
Investigadores de UCLA: Benjamin Zuckerman, Beth Klein, Alexandra Doyle, Hilke Schlichting, Edward Young (izquierda a derecha). Crédito: Christelle Snow/UCLA

Dado que la Tierra alberga una abundancia de vida, los hallazgos ofrecen la última evidencia tentadora de que existen planetas igualmente capaces de albergar vida en grandes cantidades más allá de nuestro sistema solar.

Edward Young, profesor de geoquímica y cosmoquímica en la University of California, Los Ángeles (UCLA) y miembro del equipo que realizó el estudio, dijo en un comunicado:

“Cuanto más encontramos puntos en común entre los planetas creados en nuestro sistema solar y los que están alrededor de otras estrellas, más aumentan las probabilidades de que la Tierra no sea inusual. Cuantos más planetas parecidos a la Tierra, mayores serán las probabilidades de vida tal como la entendemos”.

Encontrar exoplanetas mediante enanas blancas

Los primeros planetas más allá de nuestro sistema solar, llamados exoplanetas, fueron vistos en la década de 1990, pero ha sido difícil para los científicos determinar su composición. Estudiar enanas blancas ofreció una nueva vía.

Representación artística muestra una estrella enana blanca con un planeta en la esquina superior derecha
Representación artística muestra una estrella enana blanca con un planeta en la esquina superior derecha. Crédito: Mark Garlick

Una enana blanca es el núcleo quemado de una estrella similar al Sol. En su agonía, la estrella se desprende de su capa exterior y el resto colapsa, formando una entidad extremadamente densa y relativamente pequeña que representa una de las formas más densas de materia del universo, superada solo por estrellas de neutrones y agujeros negros.

Alexandra Doyle, estudiante graduada en geoquímica y astroquímica de la UCLA y autora principal del estudio, dijo en un comunicado:

Los planetas y otros objetos que una vez lo orbitaron pueden ser expulsados ​​al espacio interestelar. Pero si se desvían cerca de su inmenso campo de gravitación, serán triturados en polvo, y ese polvo comenzará a caer sobre la estrella y desaparecerá de la vista. De aquí es de donde proviene la idea de la ‘autopsia'”.

Además, Doyle señaló que al observar los elementos de los planetas colapsados y otros objetos dentro de la enana blanca, los científicos pueden comprender su composición.

Crédito: ESA / Hubble

Los investigadores observaron una característica fundamental de las rocas: su estado de oxidación. La cantidad de oxígeno presente durante la formación de estas rocas fue alta, tal como lo fue durante la formación del material rocoso de nuestro sistema solar. Se centraron en el hierro, que cuando se oxida termina como roca.

Young agrego:

Las rocas son rocas, incluso cuando se forman alrededor de otras estrellas”.

La más cercana de las seis estrellas enanas blancas está a unos 200 años luz de la Tierra. El más alejado está a unos 665 años luz de distancia.

El estudio científico ha sido publicado en Science.

Fuente: Reuters / UCLA


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Redacción CODIGO OCULTO
La verdad es más fascinante que la ficción.

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