Esta garrapata hallada en ámbar chupaba sangre de dinosaurio

¿Jurassic Park a la vista?

Esta garrapata hallada en ámbar chupaba sangre de dinosaurio

Por CodigoOculto.com Ahora ya podemos decir que sí, realmente garrapatas prehistóricas succionaron sangre de los dinosaurios hace millones de años. Aunque esto era algo concebido solo en la ciencia ficción, una vez más lo impensable se ve comprobado científicamente. Ahora, científicos han descubierto una pieza de ámbar de 99 millones de años, conteniendo nada más y nada menos que este arácnido.

Al analizar el interior de la pieza de ámbar, los investigadores hallaron una dura garrapata agarrando firmemente una pluma, que se cree puede provenir de uno de los dinosaurios emplumados del Cretácico, hace aproximadamente 145 a 66 millones de años.

Aunque anteriormente ya habíamos informado de insectos o hasta animales más grandes encontrados en ámbar, esto es muy difícil de hallar; y mucho más complicado encontrar insectos que se alimentan de sangre junto a su alimento bien preservados en el ámbar; hasta ahora.

Esta reciente muestre se trata del hallazgo más antiguo hasta ahora, y que coloca garrapatas y dinosaurios emplumados conviviendo en la misma época, y confirmando el vinculo alimenticio en común.

«Las garrapatas son infames organismos parásitos que chupan la sangre y tienen un tremendo impacto en la salud de los seres humanos, el ganado, las mascotas e incluso la vida silvestre, pero hasta ahora no habíamos tenido evidencia clara de su papel en el tiempo», dice el investigador principal Enrique Peñalver. , del Servicio Geológico Español (IGME).

Guardando las semejanzas, justamente el argumento de la película Jurassic Park se basa en el ADN de un dinosaurio recuperado de un mosquito envuelto en ámbar.

Los científicos tenían conocimiento que garrapatas, mosquitos y otros chupadores de sangre ya existían en la época de los dinosaurios, gracias a que algunos de ellos quedaron preservados «para siempre» al quedar atrapados en la savia de los árboles. Los investigadores ahora se preguntan, de qué se alimentaban exactamente.

Es probable que los dinosaurios formaran parte de la dieta de estos insectos, en base a los estudios y análisis realizados; pero hasta ahora esto era solo una hipótesis.

El nuevo descubrimiento muestra restos de dinosaurio emplumados y una garrapata en el mismo bloque de ámbar, lo que significa que la relación está confirmada. Con esto no queremos decir que dentro de unos años tendremos un Parque Jurásico real, es posible que la sangre que pudiese estar contenida en esta garrapata no sea la suficiente como para recrear estos grandes reptiles del pasado, y además hay que tener en cuenta que fuera de todo ámbito hollywoodense, el ámbar no conserva muy bien el ADN.

Crédito: Nature Communications

«El registro fósil nos dice que las plumas como la que hemos estudiado ya estaban presentes en una amplia gama de dinosaurios terópodos, un grupo que incluía formas terrestres sin habilidad para volar, así como dinosaurios similares a las aves capaces de volar», dijo uno de los investigadores, Ricardo Pérez-de la Fuente del Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford en el Reino Unido.

«Entonces, aunque no podemos estar seguros de qué tipo de dinosaurio se estaba alimentando la garrapata, el ámbar birmano (del Cretácico) encontrado confirma que la pluma ciertamente no pertenecía a un pájaro moderno, ya que estos aparecieron mucho más tarde en la evolución de los terópodos de acuerdo a la evidencia fósil y molecular actual».

En otro bloque de ámbar, los investigadores lograron identificar una nueva especie de garrapata llamada Deinocroton draculi, o «Terrible garrapata de Drácula», pero aquí el vínculo con la sangre de los dinosaurios es indirecto, debido a que es imposible determinar de qué animal es.

Sin embargo, el hecho de que estas garrapatas hayan sido encontradas junto a plumas de dinosaurio les da a los científicos una idea más clara de que justamente se trataban de chupadores de sangre de dinosaurio y no de mamífero, pues tampoco se logró encontrar pelo de mamífero

La investigación ha sido publicada en la revista Nature Communications.

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