Misión espacial privada buscará vida en Encélado

Misión espacial privada buscará vida en Encélado

El multimillonario ruso Yuri Milner tiene la intención de adelantarse a la NASA y enviar una misión al océano subterráneo de Encélado, una luna de Saturno

La empresa privada no tiene paciencia en lo que a la conquista del espacio se refiere. Ni tampoco parece estar dispuesta a esperar más de una década hasta que la NASA, o alguna otra agencia espacial oficial, ponga a punto una misión específicamente diseñada para encontrar vida dentro de nuestro Sistema Solar.

Por eso, el multimillonario ruso Yuri Milner, ya saben, uno de los principales impulsores de Breakthroug Initiatives, la institución privada que invierte enormes cantidades de dinero en el mayor programa que existe para buscar señales de radio de posibles civilizadiones extraterrestres, y la misma también que trabaja en el programa Starshot para enviar el primer ingenio humano a otra estrella (Alpha Centauri), ha anunciado ahora su intención de invertir 200 millones de dólares para financiar una misión espacial cuyo único objetivo será buscar vida en Encélado, la enigmática y prometedora luna de Saturno. Y hacerlo, además, mucho antes que la propia NASA.

Durante una conferencia organizada en Seattle por The Economist sobre «La nueva era espacial», Milner aseguró que «la única pregunta que planteamos en nuestra fundación es: ¿Estamos solos en el Universo?». El magnate aseguró que su equipo de científicos ha reducido a tres el número de lugares potencialmente aptos para albergar vida dentro de nuestro Sistema Solar. El primero sería el subsuelo de Marte, el segundo la luna Europa, de Júpiter; y el tercero y más prometedor de todos, Encélado, uno de los satélites de Saturno.

A más de 2.000 millones de km. de distancia de nosotros Encélado, de apenas 500 km. de diámetro, es una luna blanca, cubierta por completo por una densa capa de hielo que refleja casi toda la luz que le llega del Sol y cuya temperatura superficial es, por lo tanto, extremadamente fría, incluso por debajo de los 200 grados bajo cero. Pero la misión Cassini, de la NASA, nos enseñó durante sus largos años de investigación sobre el terreno que bajo esa cubierta helada existe un enorme océano global de agua templada. Y que parte de ese agua sale, además, literalmente disparada a gran velocidad a través de grietas en el polo sur del satélite, formando impresionantes géiseres de vapor de agua mezclada con otras sustancias y que alcanzan varios cientos de km. de altura.

Para explorar de cerca esos géiseres, la sonda Cassini voló varias veces a través de ellos, los «olfateó» con sus instrumentos científicos y descubrió que contienen materiales que solo se forman en presencia de fuentes hidrotermales, es decir, fuentes de agua caliente que emana, a más de 90 grados de temperatura, a través de fisuras en el fondo oceánico por medio de las que el planeta se libera de parte de su calor interno.

¿Un ecosistema marino?

Aquí, en la Tierra, esas fuentes hidrotermales, a kilómetros de profundidad bajo los océanos, permiten la existencia de auténticos ecosistemas de organismos y multitud de especies de curiosos y extraños animales marinos. ¿Está sucediendo lo mismo bajo las aguas de Encélado? Por esta razón, el pequeño satélite de Saturno se ha convertido, sin duda, en el más firme candidato a albergar vida extraterrestre dentro de nuestro propio sistema planetario.

«Formamos un pequeño taller -explicó Milner durante su charla- sobre esta idea: ¿podemos diseñar una misión de bajo costo y de financiación privada con destino a Encélado, que pueda lanzarse relativamente pronto y que consiga analizar con más detalle los géiseres de agua que emanan de la superficie para tratar de averiguar qué es lo que ocurre allí?»

Lo que parece claro, y Milner lo sabe bien, es que la composición química de esas altas columnas de vapor de agua que emanan del polo sur de Encélado podrían proporcionar evidencias directas de la «existencia de vida bajo la superficie». Por supuesto, Milner aclaró que lo que espera encontrar no es vida inteligente, sino probablemente microbiana o, como mucho, animal. En todo caso, un hallazgo histórico y excepcional.

La sonda Cassini, que en septiembre concluyó sus trece años de misión «suicidándose» contra Júpiter, ha dejado como herencia un auténtico tesoro de información sobre Encelado y otras lunas del sistema de satélites de Saturno. Ahora, la NASA está ya planeando una nueva misión para volver allí y aclarar de una vez la cuestión de si bajo su corteza helada, la enigmática luna de Saturno esconde o no vida. Pero esa misión tardará, como mínimo, toda una década en estar preparada, y Milner no tiene intención alguna de esperar tanto tiempo.

Si tiene éxito, afirmó, su expedición, que aún no tiene fecha, se convertiría en «la primera misión de ciencia interplanetaria llevada a cabo con financiación privada».

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