El río hirviente del Amazonas peruano que alcanza los 100 grados centígrados

El río hirviente del Amazonas peruano que alcanza los 100 grados centígrados

Un río con agua en ebullición escondido en el corazón de la selva fue filmado por el geofísico Andrés Ruzo en una formación geotermal en Mayantuyacu (Perú). El minidocumental fue producido por la compañía audiovisual Great Big Story.

«Cuando era un niño, mi abuelo me contaba historias sobre una mítica ciudad dorada, escondida en lo profundo de la jungla peruana», cuenta el científico, cuya infancia transcurrió repartida entre Nicaragua, Perú y el estado de Texas (EE.UU.).

A pesar de su escepticismo, una vieja leyenda peruana sobre un río hirviente era de especial interés para Ruzo. Ya de adulto, esos relatos lo motivaron a explorar la selva amazónica para descubrir sus rincones más asombrosos y desconocidos hasta el momento.

Fue justamente en uno de esos viajes que el joven explorador y científico halló el río Shanay-timpishka, que de acuerdo con uno de los chamanes locales de la tribu asháninka, significa «hervido con el calor del sol».

Captura de pantalla del documental de Andrés Ruzo.

Captura de pantalla del documental de Andrés Ruzo. Crédito: Youtube / Great Big Story

El río recorre una distancia de unos 6,5 kilómetros, mide 25 metros en su punto más ancho y tiene una profundidad de hasta 6 metros. A pesar de encontrarse relativamente alejado del centro volcánico más cercano, su corriente se alimenta de las aguas termales de la zona, lo cual explica su elevada temperatura.

Según las mediciones realizadas por el experto, la temperatura del agua alcanza los 100 grados centígrados. El aire sobre el río es tan caliente que uno lo puede sentir «arder» en la nariz y en los pulmones.

Captura de pantalla del documental de Andrés Ruzo.

Captura de pantalla del documental de Andrés Ruzo.

«Es físicamente difícil de imaginar tanta cantidad de agua caliente», señala el científico, agregando que «si metieras la mano ahí dentro, obtendrías quemaduras de segundo o tercer grado».

«He visto numerosos animales caer en el agua, todo tipo de especies, desde aves hasta reptiles», destaca Ruzo y advierte que «los organismos complejos como los nuestros» no soportan temperaturas tan elevadas, ya que «comenzaríamos a hervir hasta los huesos, literalmente».

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