Próxima b: El planeta donde podríamos encontrar vida extraterrestre

Solo nos queda esperar que el exoplaneta más cercano a nosotros albergue vida. No obstante, podemos estar seguros de que el descubrimiento de Próxima b fomentará el desarrollo de la astronomía, reflexiona Boris Shtern, doctor en Ciencias Físicas y Matemáticas, en su artículo para el diario Gazeta.ru.

Próxima b: El planeta donde podríamos encontrar vida extraterrestre

Por su valor, Próxima b supera a miles de otros planetas extrasolares descubiertos.

  • Próxima Centauri es la estrella más cercana a nosotros (4,2 años luz);

  • Próxima b se encuentra en la «zona habitable» de ese sistema solar, es decir, obtiene suficiente calor para tener agua líquida y todo lo necesario para la vida;

  • El planeta se asemeja a la Tierra por su masa y, presumiblemente, componentes.

Esto es suficiente para que el descubrimiento sea una sensación: al lado de nosotros —en realidad, 4 años luz es mucho— hay un planeta potencialmente habitable. Se ha publicado un gran número de artículos dedicados a este exoplaneta.

«El descubrimiento es muy emocionante, pero al mismo tiempo dramático», señala el científico. «El drama es que el planeta puede ser bueno, pero la estrella es mala. Próxima Centauri es una enana roja». Por desgracia, las enanas rojas, a pesar de su larguísima vida —cientos de miles de millones de años— no están adaptadas a albergar vida. A diferencia de las estrellas como el Sol, las enanas rojas cambian mucho el brillo durante su vida. Además, las rojas tienen un magnetosfera muy activa, que va acompañada de una fuerte radiación de rayos X y ultravioleta, ráfagas potentes y fuerte viento estelar.

No obstante, los autores de la mayoría de los artículos sobre Próxima b, tratan de encontrar lagunas que permitan imaginarse un escenario, según el cual el planeta logre soportar todas las circunstancias fatales y sea conveniente para la vida.

En primer lugar, el planeta necesita suficiente agua y gases atmosféricos. Próxima b podría haberse formado mucho más lejos de la estrella, acumular allí hay una gran cantidad de agua y luego haber migrado a la estrella. Sin embargo, la radiación y sobre todo el viento estelar agotan la atmósfera. Nuestra atmósfera está protegida por el campo magnético de la Tierra. El viento solar no penetra en la magnetosfera de la Tierra, sino la contornea, como el agua contornea una piedra deformándola solo un poco. Pero en el caso de Próxima b, el viento es mucho más fuerte y el campo magnético puede ser más débil. Es que el campo planetario depende de la rotación del planeta, y Próxima b gira mucho más lento que la Tierra. El viento puede ‘doblar’ la magnetosfera débil hasta la atmósfera superior y quitar poco a poco los gases atmosféricos y todos los océanos y lagos a través del vapor de agua.

Los cálculos muestran que durante los últimos miles de millones de años, la atmósfera y los océanos podrían haber sido arrastrados por el viento estelar en repetidas ocasiones.

Pero aquí también queda esperanza, asegura el experto. En primer lugar, Próxima b puede tener un campo magnético bastante fuerte, ya que el planeta es grande, y es probable que la convección sea fuerte, parte del mecanismo de generación del campo planetario. En segundo lugar, puede haber mecanismos de defensa complejos, por ejemplo, la generación de campo magnético adicional debido a la interacción del viento.

«De todos modos, aunque existen circunstancias agravantes, todavía hay esperanza. Tenemos suerte: Próxima Centauri, siendo una enana roja ordinaria, nos ha presentado un bonito regalo que despierta el interés público al entorno y el universo y da un buen incentivo para el desarrollo de la tecnología astronómica», concluye Boris Shtern.

Fuente: Sputnik News

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